Martes, 29 de diciembre de 2015

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La cruzada de Robert, constancia y respeto

Con Robert Silva somos amigos de la vida.

Nos conocemos desde sus jóvenes 25 años cuando ocupó el cargo de Secretario General del Consejo de Educación Segundaria. Eran muy buenas épocas, con un consejo integrado por el Prof. Jorge Carbonell, quien luego ocupara la Dirección General. Yo era en ese momento frenteamplista y veía defectos y errores en la administración, por supuesto perfectamente solucionables a través del diálogo.

Hoy comparo administraciones y no puedo creer haber pertenecido a una fuerza de gobierno que destruyó el tejido institucional de la ANEP y en especial de Educación Secundaria. Y lo que más valoro es la política de acuerdos,  consulta constante y por sobre todo de respeto, a los que pensábamos diferente,  porque lo único que  importaba eran los alumnos, las instituciones educativas, y los trabajadores de la educación. Lo normal era el apego irrestricto a las normas.

Compartimos desocupaciones del Liceo Bauzá desde 1996, porque si bien no compartíamos in totum la reforma del Prof. Germán Rama, no estábamos de acuerdo que no se consultara a los cinco mil quinientos alumnos que concurrían al Liceo (sobre una matrícula de más de siete mil), en forma democrática: elecciones secretas para respetar la voluntad del alumnado sobre la posibilidad de ocupar.

El Prof. Rama, el Prof. Carbonell y el Dr. Robert Silva personalmente desocupaban a los alumnos, en presencia de la Dirección del Instituto, respetando la autoridad que legítimamente nos correspondía. Jamás se judicializó el conflicto y las fuerzas policiales de la seccionales (no las fuerzas de choque), quedaban fuera del Liceo, al que  sólo ingresábamos las autoridades docentes. Nadie fue golpeado, herido ni le quedaron a los estudiantes, antecedentes penales de por vida. Se enfocaba el problema desde el punto de vista educativo.

Por su propia capacidad, inmediatamente Robert  fue promovido a la Secretaría General del Consejo Directivo Central. Si bien para Secundaria fue una gran pérdida, desde la más alta autoridad de la ANEP siempre se mantuvo el contacto y las consultas mutuas. Éramos compañeros de trabajo, respetando las jerarquías y los roles diferentes que nos correspondía cumplir.

Nada lo quebró, ni siquiera el peor dolor que puede soportar un  ser humano. Se repuso y siguió adelante.

Tanto que diversificó sus posibilidades laborales, pero en 2010 no pudo con su amor a la educación y encabezó la lista opositora de los representantes docentes al CODICEN, perdiendo tan sólo por cuatrocientos cincuenta votos. También compartimos dificultades, porque las autoridades frenteamplistas trataron de dificultarle la tarea. Para nosotros fue un honor desde nuestro cargo de Secretaria Administrativa, asegurarle los mismos derechos que gozaban las listas sindicales.

Fue la segunda oportunidad en que pusimos nuestro cargo a disposición, porque pusimos en conocimiento del Consejo que votaríamos su lista, docente y plural. Debemos reconocer que se nos respetó la opción y pudimos comprobar el apoyo que recogía  en todo el país. Y que a pesar de la fuerza sindical, como quedó dicho líneas arriba, perdió por muy pocos votos. Es que a Robert Silva se le quiere y se le respeta por su trayectoria, sin importar opciones políticas. Como debe ser en una república democrática.

Cuando compartimos su decisión de encabezar este año una lista también docente y plural (blancos, colorados, frenteamplistas, independientes), sabíamos que ganaría y que tendríamos el único Consejero docente, no sindical. Y lo logró con el apoyo de muchos.

Robert Silva supo interpretar el malestar docente, que no es sólo descontento con algunos dirigentes sindicales, sino a las autoridades políticas de la educación.

Porque quien entienda que el triunfo de la lista plural y la enorme cantidad de votos en blanco emitidos, es un rechazo a los sindicatos no entienden nada. Los profesionales de la Educación quieren a sus iguales para gobernar el sistema educativo. No sólo ellos, pero sí liderados por ellos.

Estaremos junto a Robert Silva y a todos los docentes que él representa. El gobierno ha sufrido una gran derrota y deberá entender el mensaje: la oposición no puede estar fuera del proceso educativo.

Y no lo estará.

 

 

Graciela Bianchi

Autor: Graciela Bianchi

Abogada, Escribana, panelista, Profesora de historia, y política uruguaya. Estudió profesorado de historia en el Instituto de Profesores Artigas, después de 35 años en la educación está actualmente jubilada. Fue Directora del Liceo Bauzá por 18 años, Secretaria de Germán Araújo en el Senado y Secretaria del Consejo Directivo Central (CODICEN). Panelista en el programa «Esta boca es mía» de Canal 12 hasta el 2014. Fue fundadora del Frente Amplio, partido que abandonó por diferencias en políticas educativas. En 2013 se suma al Partido Nacional. Fue electa Senadora y Diputada por Montevideo en las elecciones presidenciales de 2014, optando por asumir la banca en la Cámara de Diputados.