Miércoles, 4 de enero de 2017

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La educación lo necesita, el país lo reclama…

Si analizamos los resultados de las Pruebas PISA 2015 y los comparamos con pruebas anteriores, observamos que se obtuvo una leve mejora en los resultados, que señalan que Uruguay se mantiene en una meseta, por debajo de la media de la OCDE, salvo en el caso de Matemática.

De los 6000 estudiantes de 15 años que participaron, de liceos públicos y privados, centros de CETP y escuelas rurales (7 ,8 y 9º)  el 40% en Ciencias y Lectura y el 52% en Matemáticas,  no alcanzaron un nivel mínimo satisfactorio de desempeño lo que compromete sus posibilidades de avance en el Sistema Educativo y su desempeño como ciudadanos a futuro.

A su vez, debe señalarse, que los estudiantes que alcanzaron un nivel de excelencia lo constituyen un 8% en Ciencias, 11% en Lectura y 8% en Matemáticas.

Lo que  señala, que junto con la equidad, también la calidad de la educación está comprometida.

Pero hay otros insumos que se desprenden de los resultados, que deben hacernos reflexionar en el camino a seguir.

Sólo el 60 % de los 6000 alumnos, cursan el año modal correspondiente a su edad, lo que quiere decir que el 40 % está con algún grado de rezago en nuestro sistema educativo. Ello es una consecuencia directa de la repetición imperante la que aumentó a partir de 2005 en educación media, aunque en los últimos años parece retomar una senda de descenso para volver a los niveles que ostentaba antes del año referido.

Ese alto porcentaje de alumnos que repiten, hace que las tasas de egreso, permanezcan “sin cambios significativos“ubicándonos por debajo de Chile y de todos los países de América, a excepción de algunos de América Central. Sin dudas que triste posición para un país como el nuestro que supo ser abanderado en materia de educación, generando cambios significativos en sus distintos niveles, promoviendo la igualdad y concibiendo a la educación como un derecho desde sus mismos orígenes.

Esta realidad tiene un costo muy alto para el país y sus jóvenes.

Una sociedad integrada, democrática, que ofrece oportunidades a sus ciudadanos, debe apostar a la educación y al conocimiento como herramientas fundamentales para el desarrollo profesional y personal, y como palanca para la transformación del país y de la sociedad en su conjunto.

El análisis de los datos, que se desprenden de las pruebas PISA, nos señala las dificultades que tiene el Sistema Educativo para encontrar y seguir un camino sostenido de cambios impostergables que logren una mejora en los resultados de los aprendizajes y en las condiciones de equidad y calidad del mismo.

Muchos de los cambios necesarios, fueron  visualizados y formulados cuando colaboramos con cientos de colegas, recogiendo la experiencia de su trabajo en las aulas y en general, en la propuesta que el Partido Colorado presentó en el área educación, en las pasadas elecciones nacionales de 2014.[i]

En esta oportunidad, consideramos oportuno hacer una síntesis  de los mismos ya que pueden constituir un aporte para quienes hoy tienen responsabilidades varias.

En primer lugar propusimos trabajar en la concreción de una Propuesta educativa curricular unificada comprensiva de 4 a 14 años, superando la lógica de una educación separada en ciclos, fuertemente diferenciadas, reduciendo la fragmentación de conocimientos y definiendo los aprendizajes y competencias básicas que los alumnos deben obtener a lo largo de su trayectoria educativa.

Junto a ello, establecimos la necesidad de desarrollar un programa para el acompañamiento y seguimiento de los alumnos, que permitiera adelantarnos a las situaciones que luego se resuelven a través de la  repetición, porque ratificamos en todo momento la necesidad de apuntar a una educación personalizada que salga de la lógica hegemónica y uniformizadora tan característica de nuestro sistema.

También, y por suerte hoy entendido por la enorme mayoría, la necesidad de ampliar el tiempo pedagógico, a través de la implementación de más horas y más días de clase, asegurando un mínimo de 200 días efectivos de clase.

En dicho marco, el establecimiento de un nuevo régimen de evaluación, personalizando al máximo el proceso de enseñanza-aprendizaje, fortaleciendo la capacidad de los alumnos, no sólo de reproducir lo aprendido, sino también de aplicar sus conocimientos/aprendizajes a situaciones que se presentan fuera de la vida de la escuela.

Transformar la carrera docente, considerando la capacitación, asiduidad y evaluación como elementos principales de promoción y ascenso profesional, además de la antigüedad, generando una verdadera política nacional docente que no solo comprenda la formación inicial, sino que también atienda el desarrollo profesional a través de la promoción de los docentes y la formación continua de los mismos.

Crear cargos efectivos y radicados en establecimientos educativos para los profesores de educación media, evitando el trasiego año tras año y a la vez, la inestabilidad de los equipos que en muchos centros se genera, en particular en aquellos de contextos más necesitados en donde la generación de equipos de trabajo se impone como una necesidad inminente.

Desarrollar la tecnología al servicio del proceso pedagógico, lo que consideramos un gran debe del sistema ya que si bien se ha invertido muchísimo dinero público en estas áreas, los recursos existentes no son utilizados como pueden serlo. Ya sea en los cursos “regulares” de los distintos niveles o en la formación de los equipos docentes en general, así como en lo que tiene que ver con la comunicación/acercamiento con las familias de los alumnos.

Finalmente, una mención a la necesidad de transformar la educación media superior del país (Bachilleratos), en especial la educación secundaria. Se impone generar una educación efectiva y atractiva para todos los jóvenes, para lo cual se requiere transformar el currículo el que debe contar con un fuerte componente tecnológico y con un sistema de créditos, incorporando espacios optativos, nueva evaluación y creando otras ofertas en ciencia y tecnología, con un fuerte componente en segunda lengua.

Consideramos que estos cambios son posibles, se necesita voluntad política para llevarlos adelante, recordando siempre que la Educación es para la sociedad, una fuerza vital para  avanzar y desarrollar las generaciones futuras y el vector fundamental para lograr equidad y combatir la exclusión. 

Queda aún un largo período de tiempo, para que nuevamente los ciudadanos nos podamos expresar ante una nueva elección. Trabajemos en un gran acuerdo nacional por la educación, lo que venimos proponiendo desde hace muchísimos años y lamentablemente no se concreta. El presente lo requiere y el futuro lo espera.

 

 


[i] Por más información puede encontrar el Programa del Partido Colorado en http://vamosuruguay.com.uy/wp-content/uploads/2014/08/UruguayEducadoeIntegradoEducacion.pdf

 

Teresita González

Autor: Teresita González

Maestra especializada en la “Educación de niños con problemas originados en el desarrollo del desenvolvimiento psíquico”. Licenciada en Educación en la Universidad Mayor de Chile y cursa Licenciatura en Ciencias Históricas –Opción Investigación- en la UDELAR. Cuenta con posgrado de Perfeccionamiento para Directores. Fue Directora General del Consejo de Educación Inicial y Primaria (2000-2005), Consejera Interina del Consejo de Educación Secundaria (1998), Gerente de Programas Especiales y Experimentales (1996 -2000) e Inspectora Nacional de Educación Especial (1990-1995), entre otras funciones.