Jueves, 2 de noviembre de 2017

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La globalización tolerada

La globalización ha tenido un profundo impacto en la vida de las personas en las últimas décadas y sus consecuencias han sido evaluadas de forma dispar.

Si bien en lo esencial el proceso es inevitable e irreversible se levantan muchas voces que la cuestionan fuertemente.

Sus críticos han sido notoriamente ásperos debido sus resultados a pesar de que otros fenómenos contemporáneos como la innovación tecnológica, la ampliación de los mercados y el incremento de las clases medias han tenido efectos de mayor repercusión.

En un sentido preciso si observamos su significación actual el término tuvo su primera definición en la década de los 70 del pasado siglo para describir la internacionalización de los mercados fuertemente conmovidos por los aumentos del precio del precio del petróleo que dispararon un nuevo e intenso relacionamiento financiero mundial.

Esta forma de denominar al fenómeno no oculta que procesos de globalización han ocurrido a través de la historia de formas diversas pero con características disimiles y en, algunos casos, con algunos rasgos similares aunque adecuados al contexto de su propio tiempo.

Así por ejemplo durante el imperio romano se empleaba su moneda en toda la extensión geográfica del mismo el cual abarcaba la actual Europa y el continente asiático.

Más tarde hubo otros variados ejemplos de expansiones del comercio y las finanzas mundiales como en el siglo XVIII en cuyo curso la mejora de la tecnología (la revolución industrial ) y una extendida facilidad de comunicación permitieron el crecimiento de imperios mundiales como el que desarrolló Inglaterra

En los precedentes siglos podemos observar una impetuosa ola de globalización desde mediados del siglo XIX hasta 1913 que se caracterizó por un fuerte impulso al comercio de bienes finales beneficiados por una substancial reducción de los costos de transporte y comunicaciones asociados al desarrollo del ferrocarril, la navegación comercial y el telégrafo tras la segunda etapa de la revolución industrial.

En la fase de globalización que comenzó en la década del 70 del siglo XX el comercio internacional ha adquirido una importancia significativa y sus rasgos más notorios refieren a las transacciones en materia de bienes intermedios (partes, piezas, insumos) y el desarrollo de los servicios en especial los financieros

A su vez se expresa un cambio de relieve en los nuevos patrones de localización geográfica de la producción cuyo rasgo más específico se manifiesta en una dispersión de procesos y tareas en diversos países y regiones del planeta apoyado en las aperturas de las economías nacionales y el mayor financiamiento mundial.

Se constituyen cadenas globales de producción también denominadas cadenas globales de valor.

Actualmente la globalización de la economía mundial se manifiesta en cuatro ámbitos principales, a saber: el comercio internacional, las corporaciones transnacionales, las corrientes financieras y los marcos regulatorios.

En lo que hace al comercio internacional se pudo percibir desde la finalización de la segunda guerra mundial largos períodos en que el comercio ha crecido más que la producción con lo que el peso relativo de las exportaciones respecto del producto mundial ha sido continuamente creciente.

En materia de corporaciones transnacionales las inversiones privadas directas aumentaron aceleradamente en el período considerado y son un fenómeno estelar de nuestro tiempo.

Las  corporaciones promueven su accionar predominantemente en el sector manufacturero en aquellas ramas de mayor densidad tecnológica. Las casas matrices y sus filiales forman redes de producción internacionales y la agregación de valor a la producción se realiza en diversas localizaciones.

Dichas empresas procuran la economía de escala y la elaboración de variedad de productos conforme  a patrones de consumo mundial y que también respondan a necesidades nacionales.

Esta internacionalización de la producción se refleja en un intenso comercio de materiales, productos finales, tecnología y servicios entre las matrices y las filiales.

El proceso referido es tan importante que se considera que alrededor de un tercio del comercio mundial se realiza en el interior de estas firmas.

Estas evoluciones han sido posibles también por el vertiginoso crecimiento de los mercados financieros globales. Las inversiones financieras internacionales han crecido de tres a cuatro veces más rápido que las inversiones en activos reales y la producción mundial.

La variedad de instrumentos financieros se ha hecho cada vez mayor y de gran complejidad atendiendo a las numerosas transacciones que se originan en los intercambios entre los distintos agentes económicos y disponen de una creatividad singular generando continuamente renovados hechos económicos autónomos no originados en las operaciones materiales.

La fortaleza y extensión de las corrientes financieras se caracteriza principalmente por  operaciones de corto plazo desvinculadas en lo inmediato de la actividad real de la producción, comercio o inversión.

El objetivo dominante de sus movimientos es realizar ganancias de corto plazo y/o especulativas. En los hechos la masa de recursos de que disponen las plazas financieras excede varias veces el valor de las reservas internacionales de las autoridades monetarias de los países.

Quienes administran la mayor cantidad de los fondos de inversión– destacados actores de estos escenarios – controlan recursos más importantes que los principales bancos centrales mundiales.

En lo que hace al marco regulatorio es posible observar la tendencia histórica que parte desde la segunda postguerra y que se manifestó en una creciente liberalización de los movimientos económicos y financieros entre los países adoptándose normas comunes y más tolerantes para el tratamiento de las inversiones privadas y los servicios, mientras que la propiedad intelectual tiende a ser cada vez más protegida.

A su vez los patrones de comercio internacional han cambiado en el tiempo con consecuencias de distinto orden.

Un cambio notable refiere a la ya mencionada creación de las cadenas globales de valor económico por parte de las transnacionales que modifican los modelos de comercialización tradicionales promoviendo la deslocalización geográfica de la producción lo que se manifiesta por una dispersión de procesos y tareas en diversos países, ciudades y regiones del planeta.

En este escenario cada vez más integrado y que adopta variadas formas en constante movimiento se requiere una flexibilidad mayor que la conocida hasta nuestros días y que tiene dos factores claves para impulsar un desarrollo nacional : la competitividad sistémica y una visión estratégica del país que programe su inserción internacional a través de acciones que redunden en una mayor fluidez del relacionamiento internacional y permita acceder a tratados internacionales que amplíen nuestra capacidad productiva.

Ahora bien, ¿cuál ha sido la actitud de nuestro país frente a estos renovados desafíos ¿

La administración cívico – sindical que orienta el accionar de nuestro oficialismo ha sido cautamente selectiva frente a este dinámico escenario en que lo único probado históricamente es que la mayoría de la coalición oficialista ha sido hostil al capitalismo financiero como en múltiples ocasiones se ha manifestado.

Sin embargo de las cuatro características de la moderna globalización se puede constatar que el mayor aprovechamiento se ha dado en lo relativo a las corrientes financieras.

El alegre beneplácito con que se admite el crecimiento de la deuda externa y la progresiva pericia con que se maneja la emisión de la misma demuestran una profesionalización ascendente en lo que hace a la obtención de financiamiento, el cual si bien no ha servido para ampliar los activos  de nuestro país, ha logrado sufragar el continuo déficit presupuestal que permite mantener la maquinaria gubernamental y su potencialidad clientelistica.

Es una muestra evidente sobre que parte de la globalización se elige: En forma condescendiente se  tolera utilizar los mercados financieros externos como fuente habitual de los préstamos lo que obliga a cumplir con los exigentes requerimientos de las calificadoras de riesgo.

En lo que hace a las corporaciones transnacionales el tratamiento benévolo que se les ha dado a aquellas que han invertido en nuestra economía ha ampliado la capacidad administrativa gubernamental en lo referido a exenciones tributarias y regulación de zonas francas.

A pesar de eso no se ha explorado las enormes posibilidades que se abren en la creación de las cadenas de valor promovidas por dichas entidades y es muy poco probable que esto se pueda concretar.

Basta ver qué lugar ocupa nuestro país en el índice de competitividad global en materia de ambiente laboral en la que califica en el lugar 136 entre 138 países.

Finalmente en materia de comercio internacional si bien el país ha logrado ampliar su espectro de países con los cuales comercia – a impulsos de la pujanza del sector privado –  ha resultado imposible incursionar en la concreción de tratados económicos de cualquier tipo.

El pilar sindical se niega empecinadamente a cualquier tipo de tratado y la excusa mayor es que los mismos forman parte de la estrategia planificadora de las multinacionales.

Este impedimento  nos obligaría a regresar a un mundo bucólico del siglo XVIII el cual ya no existe más a pesar de la fantasía implícita de quienes lo proponen y en que las transacciones se realizaban bajo la egida del  mercantilismo la corriente orientadora de ese tiempo.

A su vez, se ha manifestado por ejemplo – por parte de la bancada parlamentaria de la mayoría del oficialismo – en ocasión del último intento de firmar un tratado con Chile – el pretexto del secretismo con que se manejó el Poder Ejecutivo.

Esto sucedía en paralelo a las tratativas que realizaba el mismo Poder Ejecutivo que ocultaba a la oposición cualquier detalle de las tratativas que estaba sosteniendo con la multinacional finlandesa que bajo el manto extendido por la confidencialidad valorizaba sus acciones en el mercado originario de la empresa inversora.

Estos criterios y dualidades de conducta – secretismo en un caso y confidencialidad que no alcanzaba al PIT-CNT en otro caso – son los que impiden formular una actualizada estrategia de desarrollo nacional.

Pero el concepto ya ha desaparecido de los comunicados oficialistas. Las elecciones se acercan y de lo que se trata es de aceitar y aprovechar el aparato estatal en forma prolífera sin generar mayores conflictos.

Isaac Umansky

Autor: Isaac Umansky

Contador Público y Economista (UdelaR). Desempeñó el cargo de Contador General de la Nación y Director de la Comisión Nacional de Informática en el período 1985-1990. Profesor Economía, Finanzas Públicas y Administración en la F.C.C.E.E. (Udelar). (1969-1984). Consultor nacional e internacional en proyectos de Administración Financiera Pública y Gestión Pública (BM, BID, CEPAL, Agencia de Cooperación Sueca y la Unión Europea en Chile, Costa Rica, México, Bolivia y Cuba (Desde 1990 hasta la actualidad). Ex Presidente de la Asociación Uruguaya de Contabilidad y Presupuesto (ASUCYP) durante varios períodos. EX Vicepresidente de la Asociación Internacional de Presupuesto Público (ASIP) 2 períodos. Miembro del Consejo Internacional que emite las Normas y Estándares del Sector Público (IPSASB) de la Federación Internacional de Contadores (IFAC). Período 2010-2012.