Martes, 10 de julio de 2018

MENU

La grieta como propuesta y como estrategia

En Argentina, desde el gobierno de Cristina Kirchner, se habla de la grieta entre quienes lo apoyaban y quienes se le oponían. Una contraposición mutuamente descalificatoria, sin espacio para la negociación, mucho menos para el diálogo o para un debate centrado en argumentos y no evaporado en la falacia de la denostación del contrario.

Entre nosotros, de manera amortiguada y más sobria, a la uruguaya, hay posiciones que empujan al mismo callejón sin otra salida que la imposición sin condiciones de unos sobre otros.  Algunas de ellas asoman en el embrión de debate educativo que se insinúa en nuestro país.

El informe de “la diaria” sobre el documento aprobado a mediados de junio en la Comisión de Educación del MPP (el documento no aparece en la web del sector), sugiere un enfoque de este tipo, que critica las posiciones de quienes califica como conservadores, la derecha, simplemente por provenir de esos sectores.  Respecto al “Libro abierto” de Eduy21 le alcanza con decir que sus ideas no son “para nada novedosas”, “las mismas recetas presentadas en los 90”, “por parte de casi los mismos actores”.  Lo más curioso es que rechazan el diagnóstico que exista crisis en la educación, sin molestarse en rebatir los datos de Eduy21, sino limitándose a descalificar el discurso de los think thank, casi que por el pecado de no apoyar al gobierno del Frente Amplio

También en base a un informe de “la diaria” es posible conocer una reseña del documento elaborado por la Unidad Temática Programática de Educación del Frente Amplio, que en general muestra un abordaje más ponderado.  Pero en el que aparece el tributo a la grieta entre buenos y malos cuando se alude a la educación privada, proponiendo “revisar la legislación nacional que habilita la inversión pública en instituciones educativas de gestión privada”. Un lector extanjero podría preguntarse porqué. Pero la razón es obvia: por ser privadas. Se les endilga al pasar la adjetivación de “una concepción educativa de corte elitista y selectiva”.  Los datos indican que el elitismo y la selectividad, se encuentran distribuidos tanto entre los centros estatales, como entre los privados. Hay inclusivos y no inclusivos entre unos y otros. Pero la apuesta a la grieta desdeña los datos, por definición unos estamos de un lado y otros del otro. Es la misma visión de los sindicatos educativos que hicieron propaganda nada menos que durante los partidos del mundial, diciendo “no al lucro en la educación”.  Parece claro que no aluden a los problemas educativos, sino al monto y al destinatario de los recursos. Lo que se pide es la transferencia de los mismos recursos que señalaba el Frente Amplio, reforzando el financiamiento a los centros estatales. ¿Por qué? Porque por ser tales son mejores, más justos, no importa los resultados que en términos de equidad consigan unos u otro centros.

Conviene tener en cuenta que la grieta se promueve desde sus dos lados. Las posiciones que le asignan al gobierno la responsabilidad por todos los males educativos, no reconociendo que sus raíces son muy anteriores al 2005, son una forma también de descalificación de los interlocutores, sólo por ser tales.

Eduy21 ha sido un esfuerzo contra la grieta.  Se conformó un grupo diverso en las procedencias, las adhesiones e incluso las ideologías. Y no produjimos un documento de generalidades, sino que nos arremangamos para proponer estrategias y medidas muy concretas. Lo hicimos con el método idóneo para achicar la grieta: analizando datos más que regodeándonos en simplificaciones sobreideologizadas, discutiendo y negociando.

En un país con tantos bloqueos, entre los que destacan los educativos, la estrategia de la grieta refuerza los estancamientos, las lógicas de ataque y defensa, antes que las de deliberación, negociación y acción.

Junto con los programas, en las próximas elecciones creo que un buen criterio para definir el voto tanto en la primera como en la segunda vuelta, sería evaluar la posición de los candidatos respecto a la grieta, ella será un buen pronóstico de su efectividad para generar cambios, incluso aquellos inevitablemente conflictivos.

Javier Lasida

Autor: Javier Lasida

Javier Lasida es Licenciado en Ciencias de la Educación de la Universidad de la República, Máster en Ciencias Sociales de FLACSO Buenos Aires y candidato a Doctor en Educación de la Universidad Autónoma de Madrid. Se desempeña como profesor titular e investigador en la Universidad Católica del Uruguay. Fue Director durante 6 años del Programa Projoven del Ministerio de Trabajo de Uruguay. Se ha desempeñado en roles de consultoría, gestión y evaluación de política educativa para varios gobiernos, instituciones privadas y organismos internacionales en Uruguay y varios países de la región. Es autor de libros y artículos en publicaciones académicas y en la prensa, en temas de su especialidad.