Jueves, 8 de diciembre de 2016

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La grieta

No es buena la existencia de grietas, brechas, rupturas, clivajes, fragmentaciones, divisiones en una sociedad. Pero no es bueno lo contrario, el unanimismo populista para el cual el Pueblo es solo uno, con sus convicciones políticas y religiosas unánimes. Entre el unanimismo populista y la fragmentación anárquica, es necesario desarrollar un campo de acuerdos, de consensos básicos para hacer viable la vida política de una Nación. La república es el lugar en el cual se afirman los consensos y los disensos, y se practica la pluralidad, la discusión, la alternancia en el poder. Solo los proyectos redentoristas utilizan la grieta como política: amigos/enemigos; Patria/Colonia; Federales/ Unitarios; Pueblo/ Gorilas, etc.

Desde hace al menos cuatro años de habla de “la grieta” en Argentina. Desde las movilizaciones del 2012 , donde por primera vez un “pueblo” anti populista se hacía visible , se generó ese concepto en la discusión política. Si hay un “pueblo” oficialista, peronista, kirchnerista y hay otro “pueblo” antikirchnerista,  antipopulista y liberal hay aquí un problema: no puede haber DOS pueblos. Cómo puede entonces algún partido ofrecerse como opción para “el Pueblo argentino” si de hecho ha dejado de haber un solo pueblo? La Grieta conmueve, entonces, la existencia misma del país. El unanimismo se ve amenazado por la división.

La grieta no es solo un fenómeno argentino, y va mucho más allá del dilema “Kirchnerismo  vs. Antikirchnerismo”.

En casi todo el mundo hay una brecha, un muro, una grieta que separa a dos sectores de la sociedad. Esa quiebra se expresa en la situación de “empate” electoral que se ha verificado en variadas geografías, como del Brexit, el NO en el referéndum colombiano, el ajustado triunfo peruano de Pedro Pablo Kuczynski sobre Keiko Fujimoroi, el triunfo de Macri sobre Scioli, el de Trump sobre Hillary Clinton, etc. En todo el mundo se observan sociedades divididas al medio por cuestiones centrales. La idea de un consenso básico y competencia en aspectos instrumentales o tácticos está quedando atrás. En España se cuestiona  la unidad nacional y la supervivencia de la monarquía, el Alemania el rol de la política inmigratoria, en Italia ha sido derrotada la propuesta gubernamental de reforma, etc. La Comunidad Europea está cuestionada por   el Brexit, , pero también la propia unidad del Reino Unido.

Los ejes de discusión son distintos. Pero hay quizás   tres o cuatro discusiones centrales.

Una, la discusión sobre el peso del Estado, la intervención del Estado en la vida cotidiana, en la educación, la salud, en las creencias, en la batalla cultural por definir lo políticamente correcto y lo incorrecto,   en el control del precio del dinero por acción de los Bancos Centrales. Se discute cuánto cuesta emprender  empresas nuevas sin caer en regulaciones, controles, normativas, permisos, licencias, nacionales, provinciales, municipales, gremiales, sindicales, de asociaciones de consumidores, de cámaras empresariales, de colegios profesionales…En suma, cuánto de espontáneo, libre, natural puede sobrevivir en una sociedad hiperregulada, restrictiva, condicionante, controladora. Una parte del voto Brexit se entiende por esta problemática: en Bruselas, Europa publica decenas de miles de páginas anuales de regulaciones afectando de ese modo la libertad de empresa de sus miembros, incluido el Reino Unido.

La otra es sobre la Globalización: vivir con lo nuestro o competir en un mundo complejo?  La tendencia natural es a cerrar fronteras, a cuidar nuestras industrias, a evitar las olas importadoras que devasten nuestras industrias. Sabemos que eso lleva inevitablemente a incrementar los precios que pagamos por malos productos,  y a obstaculizar el desarrollo de los países necesitados de comerciar. La crisis del 30 dejó la enseñanza de que el proteccionismo termina empobreciendo a todos.Las propuestas de Trump apuntan en ese sentido.

Otra es sobre migraciones, seguridad, narcotráfico, terrorismo, por  competencia por puestos de trabajo por parte de los inmigrantes. Sobre las fronteras y su control. Sobre cómo garantizar la seguridad en mundo hiperconectado y abierto

Por último, hay un cuestionamiento creciente a la actividad política tradicional, una antipolítica  que se expresa en el voto a Trump, un empresario, versus Hillary, una política profesional desde hace 30 años. Macri , si bien con experiencia política, es un hombre surgido de la empresa. Ningún político profesional británico apoyó el Brexit…y así les fue.

Puede  haber posturas claras:  Mínimo Estado, libre comercio y apertura de fronteras (lo que sería una postura liberal) o Estado omnipotente, cerrar las fronteras, no al libre comercio ( una postura proteccionista- nacionalista -estatista). Pero en la realidad política existe, en diverso grado, una compleja mezcla de los distintos ejes, conformándose coincidencias impensadas, como la derecha europea, tan antiglobalizadora y antipolítica como la izquierda de Podemos o Syriza ; o un Trump proteccionista pero con ramalazos liberales, como proponer el Boucher educacional y en general sus consignas contra la intromisión del Estado Federal en cuestiones de la sociedad.

La grieta es, por definición, una brecha que separa a dos sectores sociales enfrentados en dos o más ejes, donde se ha perdido un consenso básico y donde la competencia es de suma cero: anular al otro, más que conciliar, vencerlo, eliminarlo.

 

El caso argentino

En los últimos años del cristinismo en el poder, sobre todo a partir de las concentraciones opositoras, espontaneas y masivas, se instaló el tema de  “la grieta”. Periodistas, medios, actores, polemizaron en público sobre la grieta y como combatirla. Las encuestas mostraban, efectivamente, una polarización  de la sociedad argentina en torno a cuestiones esenciales.

Se puede cuantificar la extensión y profundidad de la Grieta Argentina, por medio de indicadores concretos: qué debe hacer el Gobierno, qué cosas son positivas para el país.  El siguiente gráfico permite visualizar el recorrido de la grieta, desde el máximo hasta el mínimo de diferencias. Los datos surgen de encuestas de los últimos dos años.

 

LA GRIETA ARGENTINA

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Nota: el indicador se construye sobre la Diferencia porcentual entre los votantes a Macri y los votantes a Scioli en cada ítem considerado

 

El principal quiebre es la evaluación de los lideres, Cristina Kirchner y Mauricio Macri: mientras los sciolistas tienen una alta evaluación positiva de la ex presidente (81%), entre los macristas solo el 6% tiene esa evaluación: una grieta del 75%. A la inversa el 88% de los que votaron a Macri tienen alta evolución del Presidente y solo el 8% de los votantes a Scioli tienen buena evaluación de Macri, una diferencia de casi el 80%. Una grieta en el liderazgo.

“Combatiendo al Capital” o “Atrayendo al Capital” es la principal grieta ideológica. La vieja tradición  peronista de rechazo al capital extranjero sigue tan viva como en 1950: solo un cuarto de los votantes a Scioli acuerdan en que las “inversiones extranjeras son beneficiosas”, contra la casi unanimidad de los votantes a Macri (91%). Aquí el acuerdo en imposible. Partidarios de la apertura y la globalización versus partidarios de “vivir con lo nuestro” y otras fórmulas nacionalistas constituyen dos sectores de difícil  conciliación.

Otros temas de gran diferenciación son la evaluación del gobierno de Scioli en términos de su nivel de corrupción y el estado de ánimo- esperanzado o deprimido- totalmente distinto según el voto a presidente. En ambos casos el diferencial es de casi el 60%

La grieta disminuye y se ubica entre el 40% y el  50% en cuestiones más operativas, como  eliminar el Cepo al dólar (cosa que Macri hizo con éxito apenas asumió) o disminuir las retenciones. Es significativo que la política internacional de buenas relaciones con EEUU y Europa es ampliamente aprobada por los macristas y sube a un tercio su adhesión entre los sciolistas, con lo cual en ese punto la grieta disminuye.

El aperturismo y el liberalismo se derriten al considerar la posible privatización de “nuestras” dos grandes empresas: YPF y Aerolíneas Argentinas. Solo un 41% de  los macristas se anima a cambiar su estatus estatal y solo el 15% de los sciolistas, con lo cual en este punto la Grieta es de solo un  26%.  O sea, las banderas genéricas suenan muy aperturistas o liberales, pero cuando se trata de temas específicos el viejo nacionalismo argentino– al que tanto peronistas como radicales , en su mayoría, adhieren – surge como nuevo.

No es apto para simplificaciones este fenómeno. La grieta implica la ruptura de las falsas unidades, propias del Estado-Nación clásico: una sola bandera, una sola soberanía, una sola ideología. La realidad de la globalización, la aparición de nuevas formas de agrupación no territorial de intereses, vía las redes sociales, las empresas virtuales, el dinero virtual, el comercio a través de la Web, la tendencia a la desmonetización, un mundo cada vez menos físico y más virtual, la  tecnología entrando en la etapa exponencial, todo ello conspira contra el unanimismo previo al siglo XXI. Este siglo aun está en busca de su identidad.

Esteban Lijalad

Autor: Esteban Lijalad

Sociólogo (UBA, 1972). Investigador de Opinión Pública, procesos de mercado y Comunicación Social. Experto en investigación social mediante el uso de encuestas. Titular de las consultoras Aresco (1984-87), Equas (1987-1991), Sofres Ibope (1991-1993) Consultora Tesis (1993-2003). Asesor del Ministerio de Educación de la Nación (Argentina), Área de Evaluación de Calidad Educativa (1996-1999). Consultor PNUD ARG 97/025 (2002-2004). Docente de la Universidad Nacional Tres de Febrero, en la Maestría en Generación y Análisis de Información Estadística (2003-2004). Actualmente Director del GOP, Grupo de Opinión Pública de Comunicaciones Sudamericanas S.A. (http://consultoracs.com/cs/gop/)