Domingo, 10 de diciembre de 2017

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La guerra es la paz

En el Senado de la República, desde hace un tiempo, se empezó a repetir casi como una consigna, un concepto equivocado y peligroso.

Lo repiten algunos Senadores oficialistas dentro del recinto parlamentario y fuera.

De no ser por el alto cargo que estos ocupan uno podría pensar que se trata tan sólo de un grueso error conceptual.

Pero siendo Senadores, y del oficialismo, el concepto pasa a ser peligroso.

La novedosa tesis que plantean es que la Suprema Corte de Justicia al determinar que una ley que aprueba el Parlamento es inconstitucional estaría invadiendo las competencias del Poder Legislativo.

“El Poder Judicial no nos puede, por la vía de las sentencias de inconstitucionalidad, decir como tenemos que legislar. Nosotros no podemos abdicar de nuestra potestad de dictar las leyes“ repiten.

A eso suman otra concepción novedosa.

Para ellos de acuerdo con la Constitución el único Poder que puede interpretar la Constitución es el Legislativo.
Por ende al dictar una ley que colide con la Constitución en realidad en el Senado estaríamos interpretando esta y para los senadores del Frente Amplio nada sería inconstitucional.

Si algún profesor de Derecho Constitucional está leyendo esto se estará tirando de los pelos.

Repito lo más preocupante: esta tesis no sólo es equivocada sino peligrosa.

Equivocada puesto que no es la Suprema Corte de Justicia la que le dice al Parlamento como debe legislar.
Es la Constitución quien lo hace.

Nosotros los legisladores no podemos dictar leyes que vayan contra la Constitución.

Por ejemplo si aprobáramos una ley que negara el derecho de huelga de todo trabajador esta sería inconstitucional.
Lo mismo sucedería con una ley que estableciera que el Presidente puede ser reelecto en la elección siguiente a la terminación de su mandato.

Lo que hace la Suprema Corte de Justicia cuando dicta una sentencia que declara la inconstitucionalidad de una ley es declarar que la misma viola la Constitución.

Es, de acuerdo con la Carta, la competente para declarar si una ley es constitucional o no.

Pretender que no puede hacerlo o que es el Poder Legislativo quien puede decidir por sí y ante sí la constitucionalidad o no de una ley es no sólo contrario a la letra de la Constitución.

Es peligroso.

Uno de los pilares de nuestro sistema democrático y republicano es el respeto de las minorías y la limitación del poder.

Quién goza temporalmente del poder no puede hacer lo que quiere sino ejercerlo dentro de los carriles y normas establecidas en la Constitución.

Estos conceptos por conocidos y básicos no deberían ser explicados.

Aunque parece que algunos no los tienen claros.

Decía Thomas Jefferson que la historia de la Democracia es la historia de la limitación del poder.

Permitir que desde el Senado se pase por encima de esto recuerda a los tiempos de los enfrentamientos entre Juan sin Tierra y los barones en 1215 que desembocaron, por suerte, en la Carta Magna.

Pasaron más de 800 años desde ese momento.

Los legisladores nos convertiríamos, de prosperar esta tesis, en Jueces que decidiríamos en Asamblea la suerte de la ley y de los ciudadanos.

Ello recuerda al viejo abogado francés Desezes en los tumultuosos tiempos de la revolución francesa cuando enfrentaba a la asamblea que a gritos pedía la condena de su defendido y él, respondía con una sublime expresión: “busco jueces y solo veo acusadores“.

A gritos y a caballo de una mayoría circunstancial no puede resolverse la aplicación o no de la Constitución.
El otro argumento esgrimido por los Senadores oficialistas es aún más equivocado.

Afirman que es el Poder Legislativo quien tiene la potestad de interpretar la Constitución y por ende al dictar una ley estaría interpretando que la misma es constitucional.

Esto parte de una grave confusión.

Una cosa es interpretar y otra modificar.

La Carta establece cuáles son los mecanismos para modificarla (Asamblea constituyente, iniciativa, plebiscito, etcétera).

Lo que está escrito, escrito está y debe cumplirse.

No se puede por la vía de la presunta interpretación modificar lo que está establecido.

Por ejemplo, no se podría interpretar que es constitucional una ley que establezca que la soberanía no radica en la nación y esta se expresa a través del cuerpo electoral.

De prosperar la tesis que hoy se repite nos dirían que radica en la nación, se expresa a través del cuerpo electoral pero son los senadores del Frente Amplio quienes son los titulares de la soberanía y expresan la voluntad de todos.

Con esto terminaríamos en el mundo totalitario de Winston Smith, el personaje orweilliano de la novela “1984“.

Al pobre Señor Smith los del Ministerio de la Verdad le repetían que “la guerra es la paz“ o “la libertad es la esclavitud“.

A nosotros nos dicen que la soberanía radica en la nación pero la tienen los senadores oficialistas.

Pedro Bordaberry

Autor: Pedro Bordaberry

Abogado, Senador, 57 años.

  • Angela Alicia Fonseca Isaurral

    Absolutamente Orweliano, de acuerdo con el título.

  • Manuel Patrón Mederos

    De Perogrullo

    Alcanza con haber terminado la escuela para saber que cuando la SCJ determina que una ley es inconstitucional no invade la esfera del Parlamento.
    Si fuere así,cuando un ciudadano inicia un recurso de inconstitucionalidad de una ley tendría que presentarlo en el Parlamento.

    Me refiero a la escuela de antes.No la de ahora donde muchos niños no saben multiplicar,sumar,y mucho menos restar y dividir si no cuentan con una calculadora.

    Capaz que ahora para saber que la guerra es la antítesis de la paz hay que ser profesor de Derecho Constitucional.-