Sábado, 16 de abril de 2016

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La inseguridad, soluciones con zapatos prestados…

El Presidente de la República convocó a una reunión multipartidaria, para analizar el fenómeno de la inseguridad. Es obvio que subyace en ese acontecimiento, un mensaje no explicitado directa y frontalmente. Las cosas no andan bien, se debe reconocer y es necesario mostrar algunas acciones ante un descontento generalizado que está calando fuertemente en una población golpeada por la inseguridad reinante.

Es esta una realidad que desde hace mucho tiempo venimos analizando. El paradigma actual en materia de seguridad no da el resultado que aparentemente esperan sus ejecutores, es necesario procesar algunos cambios y en consecuencia se debe actuar.

Es parte de nuestra prédica cotidiana plantear que no existe un PLAN INTEGRAL EN MATERIA DE SEGURIDAD PUBLICA.

Para poder elaborar ese plan tan necesario e impostergable a mi criterio, debe pensarse en una batería de acciones que impacten de forma inmediata, a mediano y también a largo plazo.

Las medidas deben abarcar entre otros aspectos de relevancia, el análisis de las normas vigentes y las causas de su pobre aplicación, reformular las que sean necesarias y crear las que pudieren complementar el elenco normativo vigente, como última alternativa.

Debemos preguntarnos qué es lo que queremos como sociedad, definir de una vez por todas, un plan que permita abordar y atacar esta triste realidad que nos toca vivir. No se puede generar cambios a los cambios, una y otra vez. Ocupar un cargo cualquiera no conlleva el ser expertos en la materia que sea competencia del mismo. Los antecedentes y la simple mirada del camino recorrido en nuestras historias nos permitirían reconocer los errores. Lamentablemente, otra vez estamos parados en el medio de la tormenta. Sería bueno ser autocríticos antes de reclamar autocritica.

Aunque es claro que todo esto no nos inhabilita para reconocer que el actual paradigma operativo desplegado por el oficialismo y sus repercusiones negativas en la vida de todos es una realidad que está a la vista y que no se están obteniendo los resultados esperados por unos y otros.

Así por ejemplo, si solo nos paráramos en el despliegue territorial de la policía y la calidad funcional de sus trabajadores y capacitación en su función, encontraríamos bastantes debilidades; parece notorio que no existe una diferenciación en el abordaje y atención de las particularidades de las zonas metropolitanas, suburbanas y rurales de nuestro país. Sería oportuno ajustar los recursos humanos y logísticos en función de las características geográficas, modalidades delictivas y particularidades a atender en materia de violencia y delito. Asimismo se debería especializar y profesionalizar a sus RR. HH. para jerarquizar la función. Por otra parte, está más que claro que se debe transversalizar el criterio de seguridad en todas aquellas acciones de las agencias de gobierno que pueden y deben incidir en la mejora de la convivencia ciudadana, a nivel educativo, social y deportivo por referenciar solo algunas de ellas (MIDES, MSP, EDUCACIÓN y un largo etc.)

Se debe lograr una presencia policial eficaz y eficiente en sociedad para reducir la inseguridad reinante. Esta presencia debe estar acompañada de respuestas de alta especialización en distintas temáticas. A modo de ejemplo:

1) Servicio de intervención contra la minoridad infractora.

2) Servicio especializado de ataque a las bocas de venta de pasta base, con una interface en la atención de las personas afectadas por este flagelo.

3) Unidad de intervención interdisciplinaria en materia de violencia en espectáculos deportivos.

Es necesario y no menos importante, devolverle la confianza y respeto que merece la Policía Nacional, la que debe desarrollar su labor en el marco de reglas claras de actuación. En los últimos tiempos hemos asistido a la construcción de una lógica de parches que aunque parezcan armónicos y pretenden dar soluciones, en más de una oportunidad solo mutan de nombre y son simples refritos en la materia.

Si se quiere también se pueden adoptar medidas concretas que no requieren ley y se podrían poner en marcha hoy mismo, por ejemplo:

  • Registro Nacional de Medidas Cautelares en materia de Violencia Doméstica.
  • Rehabilitación especifica de criminales en función de las características del delito cometido.
  • Generación de un modelo de intervención operativo de alto impacto en temas complejos (transporte, zonas “conflictivas”, etc.), realizando controles aleatorios en forma de anillos perimetrales para el control de armas y distribución de drogas entre otras acciones.
  • Implantación de un ritmo de trabajo mucho más proactivo.
  • Intensificación del patrullaje preventivo y no quedar anclado en las respuestas represivas, reactivas y apoyadas en la tecnología, ya que se actúa después y no evita el daño que sufre la víctima.

Por esa razón es bueno recordarnos que “las ideas no se caen”, las ideas se aportan y cuando se hace quedan como cimiento del sendero que se transita, y la seguridad pública es uno, que nos une a todos.

Conocer para definir un tema es mucho más valioso, que solo tener la voluntad de hacerlo; pero ambas tienen que ir de la mano; tener voluntad y saber de verdad qué hay que hacer.

Reunirnos para hacer más de lo mismo, no me parece adecuado y mucho menos sensato. El resultado será el mismo, hace falta un baño de humildad y reconocer que a veces andamos por la vida con zapatos prestados.

Robert Parrado

Autor: Robert Parrado

Psicólogo, Lic. en Seguridad Pública ,Crio. Insp. (R), Perito Judicial y Asesor Privado. Luego de 31 años en el Ministerio del Interior, se dedica al ejercicio liberal de sus profesiones. Volcando su experiencia y saber a la comunidad. Se destaca en el estudio y análisis social de las distintas materias que aborda desde hace más de 20 años, en distintos ámbitos.