Domingo, 5 de noviembre de 2017

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La irresistible tentación bolivariana-chavo-kirchnerista-progresista

Cuando dentro de unos años se analicen las primeras décadas de la política en América del Sur se encontrarán muchas coincidencias entre lo sucedido en los países de la región.

Se hablará de la favorable coyuntura internacional vinculada con las bajas tasas de interés en los países desarrollados que posibilitaron el ingreso de capitales e inversión.

Se hará notar como influyó en forma favorable el aumento del precio de commodities como la carne, la soja y varios más.

También se coincidirá en que existieron conductas similares en varios países en estos años.

Una de ellas es la multimillonaria corrupción de quienes gobernaron varias naciones.

No existen dudas que estos gobiernos auto-denominados progresistas estuvieron signados por una corrupción nunca vista.

No es que no haya existido antes corrupción en América del Sur.

Lo que que nunca existió esta con tanta fuerza y por las cifras multimillonarias que se han denunciado.

Brasil está en una crisis total. Se procesaron y condenaron a decenas de altos cargos de los gobiernos de Lula da Silva y Dilma Rousseff y hasta los propios ex mandatarios han sido acusados.

Las denuncias de corrupción y narcotráfico en Venezuela son tremendas.

En Ecuador el Vice Presidente de la República está siendo enjuiciado.

Ni que hablar lo que sucedió en Argentina donde doce años de kirchnerismo dejaron imágenes de personas que pesaban el dinero mal habido en lugar de contarlo o un alto funcionario que tiraba bolsos llenos de billetes por arriba de un muro de un convento.

El propio Vice presidente de la Sra. Kirchner acaba de ser procesado al igual que su Ministro de Obras Públicas y varios ex funcionarios más.

El tema de la corrupción de estos gobiernos es de mayor impacto si se tiene en cuenta cuál era el discurso que tenía antes de llegar al poder ese mismo pseudo progresismo.

Pregonaban una intachable conducta y eran feroces censores de estas conductas.

Llegados al gobierno han sido peores que sus antecesores.

Otro elemento que ha caracterizado a muchos de estos gobiernos chavistas, kirchneristas, boliviarianos y progresistas es su poco apego a la alternancia en el poder.

Dicho en otras palabras han hecho todo lo posible (y a veces hasta lo ilegal) para permanecer en el poder.

Las reformas y actos ilegales de los gobiernos venezolanos, en especial el de Maduro, han sido  denunciados y probados. La propia Organización de Estados Americanos ha sido contundente sobre este tema.

Cierres de medios de comunicación, prisión y cárcel para los opositores políticos, y negativas a realizar actos eleccionarios además de sustitución de poderes del Estado por organismos afines al Poder Ejecutivo son los instrumentos no democráticos elegidos para perpetuarse en el poder por Maduro y sus secuaces.

Los medios de comunicación también han sido un objetivo de estos gobiernos progresistas.

Los ataques a los medios surgen en todos lados: desde Evo Morales con su ley de telecomunicaciones, pasando por el cierre de canales de televisión y radios del chavismo, o la ley de medios kirchnerista y sus enfrentamientos judiciales contra los propietarios de diarios o los pedidos de prisión a propietarios de diarios en el Ecuador de Correa.

Hasta ahora en nuestro país, si bien tuvimos algunos intentos y esbozos de esto, no habíamos sufrido la virulencia de esas políticas destinadas a que partidos o personas se perpetúen en el poder.

Digo hasta ahora porque el próximo Martes en el Senado se va a consumar un intento de llevar adelante una maniobra para que el Frente Amplio disfrute de ventajas en la próxima elección.

Quien hoy está en el poder y tiene mayorías en el Parlamento va a aprobar una ley que le da ventajas frente a los otros partidos en la elección.

Esto no sólo es malo por ser antidemocrático sino que es contrario a la Constitución de la República.

Así lo acaba de decir la Suprema Corte de Justicia en una sentencia el año pasado.

Pese a ello el Frente Amplio insiste en aprobar esa norma que le da ventajas.

¿De qué se trata?

Hasta ahora cada candidato o partido adquiría los segundos en medios de comunicación (Tv, radio o lo que sea) que podía o entendía convenientes.

Ahora el Frente Amplio quiere prohibir que los partidos o candidatos compren segundos en televisión para pasar avisos.

En su lugar dispone que los canales de televisión deberán darle en forma gratuita a los partidos minutos en su programación central.

Más allá de esta expropiación de minutos lo que preocupa es la forma en que el Frente Amplio se apresta a distribuir entre los partidos esos minutos gratis.

La ley que quieren aprobar dispone que la mitad de los minutos (50%) se distribuirá de acuerdo con el resultado de la última elección, el 45% en partes iguales entre los partidos con representación parlamentaria y el 5% restante se destinará a los nuevos partidos.

De acuerdo con esto, por ejemplo, el Frente Amplio tendrá el 34% de los minutos en televisión y nuestro partido, el Colorado el 13,5%.

Es decir que cada tres avisos del FA, aproximadamente, se pasará uno de nuestro partido.

Pero además en el caso de un nuevo partido se le asignará entre el 1 y el 2% (según la cantidad de partidos nuevos que se presenten).

Es decir que cada 34 avisos del Frente Amplio se pasará uno de estos partidos.

La norma es complementada con la prohibición a los partidos de comprar más espacios en televisión.

La ventaja que se está votando el partido de gobierno es evidente, grosera e inconstitucional.

Lo peor del caso es que este es el segundo intento del Frente Amplio de hacer esto.

Cuando aprobó la ley de medios pretendió distribuir de la misma forma (en base al resultado de la elección anterior) el 80% de la publicidad gratuita.

La Suprema Corte le dijo, claramente, por la sentencia No. 87-16 del año 2016 que distribuir publicidad en base al resultado de la última elección es inconstitucional, vulnera los derechos humanos y viola el principio de igualdad.

Sin embargo insiste ahora con ese criterio que le da una enorme ventaja.

Lo que complementa con la prohibición a los otros partidos de, siquiera, adquirir minutos en televisión.

Así tiene asegurado que será el que goce de mayor tiempo en televisión.

El Frente Amplio parece no poder resistirse a la tentación bolivariana-chavo-kirchnerista-progresista de recurrir a cualquier medio para perpetuarse en el poder.

Por suerte tenemos en el Uruguay algo de lo que carecen alguno de estos otros países: una Suprema Corte de Justicia independiente que no permite se pase por encima de la Constitución.

Es que como bien dijo esta, las normas de comunicación electoral tienen que beneficiar el supremo interés del elector de informarse y no el de los partidos.

Agrego yo, y no el de los partidos en perpetuarse.

Pedro Bordaberry

Autor: Pedro Bordaberry

Abogado, Senador, 57 años.

  • Alicia Romano

    Perfectamente explicado, totalmente de acuerdo contigo Pedro.

  • Cecilia Castiglioni

    Excelente..apoyado.