Miércoles, 26 de abril de 2017

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La libertad académica y los populismos

El advenimiento de líderes populistas al poder en diversas regiones del mundo preocupa. Con una retórica maniquea que divide el mundo en buenos y malos, que no tiene límites en denostar al que piensa diferente, y que desconoce el papel de la ciencia y el conocimiento para sustentar algunas de sus convicciones, los líderes populistas prometen soluciones mágicas, rápidas y simples a problemas que por su complejidad llevan tiempo, conocimiento y perseverancia para ser resueltos.

Los universitarios suelen estar en la lista de enemigos favoritos de los populistas, en particular, de los que muestran más claramente su sesgo autoritario. En algunos casos, con persecuciones explícitas, en otros con medidas indirectas como la reducción presupuestaria o restricciones a la movilidad académica, pero siempre con el objetivo de reducir el rol de los universitarios como conciencia crítica y fuente de pensamiento libre en la sociedad.

La Europa moderna, a la que tanto ha contribuido la circulación de estudiantes, académicos y profesionales, vive con sobresalto cada proceso eleccionario, ante la comparecencia de candidatos xenófobos y anti-europeos. Las principales preocupaciones allí pasan por cómo medidas como el Brexit afectan a la redes de colaboración entre académicos de distintos países, o reducen el número de estudiantes extranjeros que alimentan el éxito de las principales universidades. La situación en Estados Unidos, con la llegada de Donald Trump es un poco más compleja. Porque se suman a las medidas anti-inmigratorias con impactos sobre la llegada de estudiantes y académicos extranjeros, fuertes recortes presupuestarios a programas de investigación en áreas críticas como las de las energías renovables y los estudios sobre el cambio climático.

Las versiones latinoamericanas de populismo, tienen rasgos aun más problemáticos, en particular, porque se les nota más claramente sus notas autoritarias. En el caso de Venezuela, esto es muy claro. Los universitarios, han estado en la primera línea de oposición a la dictadura encabezada por Maduro, y están pagando un alto costo por ello. Las muertes de estudiantes se vienen acumulando en la medida que el régimen se siente acorralado y aumenta la represión. Los presupuestos universitarios se reducen cada vez más, no solamente por la catástrofe económica que vive el país, sino también por el intento de controlar los niveles de críticas de las autoridades que dependen para el funcionamiento de sus instituciones de los recursos estatales. La falta de recursos, además de los graves problemas de conectividad aérea, limita sensiblemente el vínculo de los académicos venezolanos con sus colegas internacionales.

La situación de Venezuela duele. Participar de un congreso académico y ver que, mientras los participantes visitan una institución, el colega venezolano se escapa a un supermercado para comprar austeramente alimentos de la canasta básica, o recibir jóvenes docentes escapados de sus instituciones por persecución llegar a universidades uruguayas pidiendo acceso a una biblioteca para mantenerse en contacto con el mundo académico mientras apenas sobreviven trabajando en un call center, son realidades que se repiten, e indignan a cualquier universitario sensible. En particular, porque estas circunstancias, la vivieron muchos universitarios uruguayos no hace demasiado tiempo, y Venezuela fue una de las tierras más generosas en darles cobijo.

En este sentido, no debe más que apoyarse la decidida acción del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, en denunciar una y otra vez a la dictadura de Maduro, más allá de las iras que pueda recibir de quienes en su momento fueron sus amigos políticos, o errores que pudo haber cometido en su desempeño como Canciller. Están en juego principios jurídicos básicos y el respeto a las libertades, que el régimen venezolano desconoce encarcelando a opositores, cerrando medios de prensa y asesinando estudiantes. Y más allá que algunos trasnochados y confundidos estudiantes uruguayos quieran criticarlo, Almagro y todos los que están en la primera línea de lucha contra una dictadura cruel como la venezolana deben saber que los universitarios latinoamericanos, en fuerte solidaridad con sus colegas que sufren los embates del autoritarismo, estamos haciendo nuestro esfuerzo y dando nuestro apoyo para que esta situación se supere.

Como expresara Eduardo J. Couture en su célebre conferencia “James Goldschmidt, un judío muerto por la libertad de la cultura”, en honor al académico perseguido por los Nazis al que recibió en Uruguay,

“¿Por qué los dictadores persiguen a los hombres amantes de la libertad?… El día en que en una tiranía el gobierno abriera la puerta a un solo hombre amante de la libertad, si le reconociera su libertad de conciencia y de palabra, en pocas semanas, ese solo hombre habría volcado a la más poderosa de las dictaduras. No hay dictadura que pueda subsistir ante los embates de una voz que clama por la libertad. Las dictaduras necesitan ampararse en un fundamento psicológico que es el reverso de la libertad: el miedo.”

Colegas y amigos venezolanos y de tantas latitudes que sufren afrentas a sus libertades académicas: deben saber que no están solos.

Pablo Landoni

Autor: Pablo Landoni

Master en Administración y Políticas Públicas por Cornell University (Estados Unidos). Doctor en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad de la República (Uruguay). Profesor de Ciencia Política e Investigador del Programa de Estudios en Educación Superior en la Universidad Católica del Uruguay.

  • Jose Grunberg

    He conocido la vida de James Golschmidt en un homenaje a el organizado por el Sr Montemuiño en el cementerio Britanico.
    ¿Como pude desconocer tantos años ese emblema persona de la persecucion antisemita y la grandeza de hombres como Couture?
    Soy una Academico Universitario.

    Ac. Jose Grunberg

    Excelente:

    Eduardo J. Couture en su célebre conferencia “James Goldschmidt, un judío muerto por la libertad de la cultura”, en honor al académico perseguido por los Nazis al que recibió en Uruguay,