Sábado, 31 de diciembre de 2016

MENU

La resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre los asentamientos israelíes

Por virtud de la Resolución 2334, de fecha 23 de diciembre de 2016, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas  condenó la política de Israel de establecer asentamientos en territorio palestino, reafirmando el principio de que no es admisible la adquisición de territorios por la fuerza.

Conforme a esta decisión, los asentamientos israelíes, en los territorios palestinos ocupados desde 1967, incluyendo Jerusalén  Este, no tienen validez legal e implican un abierta violación al Derecho Internacional.  La resolución 2334 fue aprobada con 14 votos a favor, incluyendo el voto de Uruguay, ninguno en contra y la abstención de los Estados Unidos de América (que con su voto negativo, por disponer derecho de veto, hubiera dejado sin efecto la  propuesta en ese sentido). En la misma se reitera la posición de la ONU disponiendo que Israel cese todas sus actividades de construcción de asentamientos en los territorios palestinos ocupados y que no  reconocerá   que esos asentamientos puedan constituirse en un cambio en los límites que existían en 1967 entre ambos territorios.

Asimismo,  la resolución dispone que se  deben  adoptar, en forma inmediata, las medidas necesarias para prevenir cualquier acto de violencia contra la población, incluyendo los actos de terrorismo y  exige que Israel “cese inmediatamente y completamente los asentamientos en los territorios palestinos ocupados, incluido Jerusalén Este

El gobierno Israelí ha reaccionado en forma airada manifestando su repudio a lo dispuesto en esta resolución “y manifestando que no iba a acatar lo establecido en la misma. Asimismo, convocó a los representantes diplomáticos de los países que la votaron en el Consejo de Seguridad (salvo Venezuela y Malasia con los que no tiene relaciones diplomáticas y Senegal y Nueva Zelanda, porque no mantienen misiones permanentes) con el pretexto de efectuar una clarificación pero, en realidad, para manifestar su desagrado y disconformidad con el voto que se había expresado  por los respectivos países. Por la República Oriental del Uruguay asistió a esa convocatoria el Encargado de Negocios (a.i.) Miguel Moro.

Por último,  el primer ministro Benjamín Netanyahu decidió reducir al mínimo sus relaciones con Uruguay  y con los otros países que, en el Consejo de Seguridad de la ONU, votaron la citada resolución, disponiendo que los ministros y altos jerarcas de su administración se deberán de abstener de viajar a los 12 de los 14 países que votaron la misma (Israel no tiene relaciones diplomáticas con Venezuela y  Malasia).

Con respecto a los Estados Unidos de América, que siempre había vetado este tipo de resoluciones, las declaraciones del primer ministro Israelí han sido de particular virulencia, manifestando que Barack Obama “abandonó a su suerte” a Israel, que se trata de a una resolución antiisraelí  vergonzosa, que no le cabe duda alguna de que la Administración Obama estuvo detrás de su gestación, la apoyó, coordinó su redacción y exigió su aprobación.

Lo acontecido, con esta resolución del Consejo de Seguridad del 23 de diciembre pasado y, sobre todo, ante la vehemente reacción del primer ministro israelí que ha empezado a tomar medidas de represalia, que pueden ser seguidas por otras más lesivas, ofrece dos aspectos particularmente interesantes.

El primero tiene que ver con nuestro país. A la República Oriental del Uruguay no le caben prendas respecto al Estado de Israel. Fue uno de los 45 países que, integrando las Naciones Unidas, estuvo en la génesis de Israel como Estado siendo uno de los más activos, en ese sentido, el que fungía como nuestro Representante Permanente ante ese organismo internacional, Embajador Enrique Rodríguez Fabregat. Incluso, su protagonismo en ese sentido, fue reconocido por el propio  Estado de Israel y una de las plazas más importantes de Tel Aviv lleva el nombre de este diplomático uruguayo.

La República Oriental del Uruguay es una nación amiga de Israel, siempre lo ha sido y confío en que siempre lo será, pero también debe ser un país defensor a ultranza del Derecho Internacional porque como  Estado pequeño tiene allí su principal fortaleza y, precisamente, el Derecho Internacional ha sido categórico en considerar contrarios  a este ordenamiento jurídico a los asentamientos. Durante los años 1979 y 1980 numerosas resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, entre ellas, la 446, la 452, la 465, la  471 y la 476 consideraron inválidos los asentamientos sobre la base de lo dispuesto en el art. 49 de la 4ª. Convención de Ginebra, pero además, en 2004, una opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia laudó en el sentido que los asentamientos eran ilegales según el derecho internacional. El mismo criterio ha seguido la Asamblea General de las Naciones Unidas en reiteradas oportunidades.

Por ende, la República Oriental del Uruguay, conforme a una política de Estado fundada en el respeto del Derecho Internacional, ha procedido correctamente y debe rechazar las afirmaciones del primer ministro israelí en el sentido de que el Uruguay y los demás países que votaron la resolución 2334 lo hicieron porque Estados Unidos “exigió su aprobación”. Esa afirmación es ofensiva, lesiona nuestra dignidad como país independiente  y no se corresponde con los vínculos de amistad que siempre nos han unido con el Estado de Israel.

El otro aspecto que vale la pena examinar es el de las relaciones entre Estados Unidos e Israel. Desde su génesis, Israel encontró en Estados Unidos a su principal aliado recibiendo apoyo de aquel país, no sólo en el plano político, sino además, en el financiero y en el militar. Por su parte, Israel es la única república democrática de esa región, rodeada por gobiernos autoritarios donde prevalece el Islam. Es un baluarte fundamental de la civilización judeo- cristiana en ese sector del mundo y constituye un territorio de altísimo valor estratégico en una eventual confrontación con los gobiernos dictatoriales que practican los principios del Islam  y que, en algunos casos, se han comprometido en una lucha a muerte contra Israel y sus aliados.

Y esta resolución del Consejo de Seguridad de la ONU se adopta unos días antes de que asuma la Presidencia de los Estados Unidos el señor Donald Trump que, en varias ocasiones, se manifestó a favor del Estado de Israel y que, es muy probable, que si el Consejo de Seguridad hubiera tratado esta cuestión después que Trump hubiera asumido la primer magistratura de su país,  el voto negativo de los Estados Unidos hubiera impedido  que la misma hubiera sido aprobada.

En otras palabras, Barak Obama le hizo un pérfido regalito para estas navidades al Presidente electo Trump que en pocos días asumirá la titularidad del Poder Ejecutivo del país más poderoso de la tierra. Y ante ese panorama, cabe preguntarse: ¿Cómo va a hacer Trump para rectificar lo que hizo su antecesor en abierta contradicción con lo que él ha sostenido en su campaña electoral en esta materia?

Edison González Lapeyre

Autor: Edison González Lapeyre

• Catedrático de Derecho Internacional Privado, Derecho Internacional Público y Derecho Diplomático en la UDELAR • Profesor de Derecho Internacional Marítimo de la Academia de Derecho Internacional de La Haya. • Asesor Letrado, Director del Instituto Artigas del Servicio Exterior, Director de Asuntos Culturales, Director de la Consultoría Jurídico - Diplomática • Embajador ante los gobiernos de República Dominicana, Barbados, Haití y Granada y representante Permanente ante la OEA. • Negociador en el Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo, el Estatuto del Río Uruguay, el Tratado para el desarrollo de la Cuenca Hidrográfica del Río Cuareim y el Acuerdo de Extradición y Cooperación Judicial con EEUU. • Integró el equipo legal del Uruguay en el juicio ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya en una primera etapa. • Autor de más de 150 publicaciones de su especialidad.