Viernes, 24 de julio de 2015

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La sorprendente historia de Aguelmis Rojas

Aunque habla con un acento distinto al de sus compañeros que toman mate en la villa de los atletas, el cubano Aguelmis Rojas admite que correr maratón en los Juegos Panamericanos será un acto de amor por Uruguay

Foto: ReCorrer Uruguay

Foto: ReCorrer Uruguay

“Mi vida cambió, soy un tipo feliz con una mujer y un hijo en mi nuevo país. Uruguay ha sido para mí esa segunda madre que te abre las puertas, te abraza, te besa y, aunque seas un hijo adoptado, te quiere como si te hubiera visto nacer”, dice.

El corredor originario de El Cotorro, en La Habana, posee una de las historias de crecimiento más hermosas de los Juegos Panamericanos. Con la valentía que solo da la desesperación, en 2009 emigró a Montevideo y allí empezó de cero con el único fin de ser un uruguayo de bien y, si las cosas salían, seguir en el maratón.

“Con el equipo de Cuba fui cuarto lugar en los Juegos de Santo Domingo 2003 y ahora he regresado con 37 años, no es la edad ideal, pero el cuerpo está respondiendo y mañana espero colocarme bien”, asegura.

Vestido con el uniforme azul y blanco de Uruguay, Rojas da una imagen de un tipo duro que supo sacudirse la tristeza. La verdad es otra, en todo este tiempo ha tenido que trabajar como electricista y maestro de baile para poder completar el sueldo, y más duras aún han sido sus experiencias personales.

“Ya son seis años sin ver a mi hija Eliani, nadie sabe cuánto he llorado en todo este tiempo, pero agradezco porque hoy ser mejor persona y estoy feliz. Extraño a Cuba, sin embargo debí haberme ido antes. El maratón necesita de una inversión económica fuerte y allá eso no era prioridad de nadie”, explica.

Según Rafael Díaz, su entrenador, mañana Rojas tratará de igual a figuras de clase de la carrera, entre ellas el peruano Raúl Pacheco, los mexicanos Daniel Vargas y Alejandro Suárez, el brasileño Franck de Almeida y el estadounidense Tim Young, entre otros.

“Me siento como si fuera la primera competencia de mi vida, ojalá sea unos días de esos en los que hay que abrigarse. También estoy preparado para si hay calor”, señala.

Es imposible que Aguelmis Rojas, cubano de nacimiento, deje de comerse algunas eses y erres cuando habla, sin embargo su español se fue suavizando y ha incorporado giros de la manera de hablar a la uruguaya.

“El mate solo lo tomo con mi esposa, consumo uno más suave. En Uruguay me reencontré con la felicidad y nada como correr un maratón feliz”, asegura.

Nadie sabe si con la camiseta de Uruguay, Aguelmis Rojas ganará medalla mañana en el maratón de los Panamericanos. Por lo pronto lo está corriendo con muy buenos parciales al maratón más duro, el de de vivir.

“Si la carrera deportiva pudiera equipararse con una carrera de 42 kilómetros 195 metros, yo ando ya por el 40. Creo que me da tiempo para representar a mi país en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro”, dice y se refiere al lugar del mundo donde nació su hijo Benjamín.

 

EFE

El Telescopio

Autor: El Telescopio