Jueves, 24 de noviembre de 2016

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La última obra que inauguró el presidente Jorge Batlle

Corrían los primeros días de noviembre de 2002 y el Presidente Jorge Batlle y su equipo de ministros enfrentaban, sin pausa, críticos momentos de la crisis económica con estoica firmeza y teniendo como norte salvar al país. Si por fuera poco, a los coletazos financieros que había recibido el gobierno desde el exterior, se sumaba a nivel local la decisión del Partido Nacional de retirar a sus ministros dejando acéfalas varias carteras ministeriales.

A pocos días de que Uruguay derrotara a Chile en el Parque Saroldi clasificando al Mundial de Rugby Australia, me encontraba revisando los acuerdos de participación de tan importante evento, junto con los mensajes de colaboración de la enorme colonia uruguaya, cuando recibo la llamada de Pedro Bordaberry, en ese entonces Ministro de Turismo.

El mensaje de Pedro fue claro: “Me comprometí con el Presidente a colaborar en la ocupación de los cargos vacantes y él quiere a alguien joven, del deporte y con manejo de las normas estatales para dirigir el Ministerio, te va a llamar el Ministro interino de Deporte y Juventud Leonardo Guzmán, ¿te animás?

Quedé mudo por unos segundos, sorprendido mi corazón latió como nunca y con una dosis de audacia y orgullo le dije: “Si claro, muchas gracias por acordarte de mí,  que me llame”. Ese día no lo olvidaré más, así como cada instante de trabajo en esta tarea.

A los pocos días, tras haber asumido como Director General de Deporte, ya me encontraba en el Edificio Libertad durante los acuerdos presidenciales, intercambiando ideas con el Presidente sobre el manejo de los 900 funcionarios, las 114 plazas de deporte, la relación con las 65 federaciones deportivas, el Instituto Nacional de la Juventud (I.N.J.U.), el Instituto Superior de Eduación Física (I.S.E.F) y sobretodo estableciendo los objetivos con el magro presupuesto, que lamentándose me enseñaba Batlle en un par de hojas.

Todo lo que se destaca por estos días de Jorge Batlle yo lo percibí en una tarde. Por encima de todo amaba la libertad y era su principio rector en todo su accionar. Coméntale mi experiencia a nivel Federativo en la Unión de Rugby, me expresó: Mire Ferrari, el Estado no debe meterse en las organizaciones privadas, ellas deben crecer solas y nosotros sólo acompañándolas al lado creándoles escenarios legales y presupuestales para que se desarrollen al punto que ya no precisen de ningún gobierno”. Y por si algo más precisaba para poder trabajar con confianza agregó: “Yo tengo cosas muy importantes que resolver por el país, lamentablemente no podré estar permanentemente apoyándolo en su gestión, así que siéntase libre y actué a su real saber y entender, es joven y puede hacerlo”.

Lo que sucedió desde ese día hasta fin de febrero del 2005, fue tal cual, nunca me llamó para darme indicaciones que fueran en contra de lo que pensaba; y además de vernos todos los jueves en los acuerdos presidenciales donde escuchaba mis informes, cada vez que lo precise siempre estuvo.

Más allá de los problemas que lo ocuparon, más de lo pensado para cualquier presidente, nunca sentí su ausencia a pesar de sus prioridades lógicas del momento difícil momento que atravesó el país.

plaza-piletasEstuvo cada año de su gestión en el cine Plaza, premiando a los más de 700 campeones nacionales de cada una de las 65 federaciones, dialogando y bromeando con cada deportista mientras les colgaba una medalla; firmando los decretos que permitieron que más de 55.000 niños hicieran natación en los programas de verano en  las piscinas públicas; así como recibiendo a personalidades del deporte internacional entre otras tantas cosas.

Cuando se impulsaba la incorporación del I.S.E.F a la Universidad de la República, las resoluciones en Presidencia no demoraban más de 8 días; los necesarios para que los aspectos legales y presupuestales pudieran ser contemplados, situación que sorprendía hasta los propios gremios docentes que veían con rareza la celeridad ante trámites burocráticos que venían enfrentando por años.

Las políticas antidopaje eran prioridad en la Dirección de Deporte y con un equipo multidisciplinario nos habíamos propuesto involucrar a nuestro país en el lugar donde se toman las decisiones. Desde su sede en Montreal la “Agencia Mundial Antidopaje” (W.A.D.A) impulsaba el Código Mundial contra el Dopaje y se proponía abrir más agencias regionales por el mundo además de las ya existentes en Tokio, Lausana y Ciudad del Cabo.

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Sabiendo que el apoyo del Presidente Batlle y del Ministro Bordaberry sería un hecho, propusimos a Montevideo para ser sede regional de la W.A.D.A. para Latinoamérica compitiendo fuertemente con Bogotá y Santiago de Chile. El Director General de dicho organismo, el neozelandés David Howman, luego de recorrer el laboratorio, reunirse con los técnicos y visitar oficinas para la eventual agencia, como lo hizo en Bogotá y Santiago, aún estaba sorprendido que la agenda uruguaya incluía la visita al Presidente de la República Oriental del Uruguay por espacio de 30 minutos.

En la sala de espera de Presidencia ya se acumulaban varias tazas de café de la comitiva, ya que había un retraso de 40 minutos por problemas de último momento muy comunes por aquella época. Yo cruzaba los dedos por que no se suspendiera, hasta que se abre la enorme puerta de la sala de reuniones donde se oyó con voz fuerte y amigable a Batlle, desde el otro extremo, llamándonos a conversar.

Luego de darle la bienvenida y hablarle con un perfecto inglés de la importancia estratégica y política de que la agencia latinoamericana se instale en nuestro país, el Presidente dio cátedra de comercio exterior y política internacional, incluyendo sin darnos cuenta, una muestra de su amplio conocimiento en temas lácteos y de ovinos propios de Nueva Zelandia, ante el asombro del visitante que disfrutó por más de hora y media de aquella rica conversación.

Desde 2005 funciona la agencia regional antidopaje en el World Trade Center de Montevideo, impartiendo importantes políticas de juego limpio para toda la región.

Las 114 plazas de deporte diseminadas por todo el país  – donde gratuitamente se unen niños y niñas de todos los ámbitos en un espacio sano, inclusivo y democrático  debían ser reparadas, para lo cual se necesitaba una gran inversión en materiales y mano de obra.

Lo mismo ocurría con la Pista Oficial de Atletismo enclavada en el hermoso Parque Batlle, que hacía 16 años  su carpeta sintética estaba deteriorada y vencida su vida útil, la jaula de lanzamientos estaba arruinada, el gimnasio obsoleto, los vestuarios desactualizados y se carecían de modernos elementos imprescindibles para desarrollar el atletismo.

Luego de sorteados los trámites legales, las obras comenzaron recién en enero de  2005 con el retiro de la carpeta vieja y aprontar la base de cemento que recibiría la nueva. La empresa alemana encargada ya había enviado a sus técnicos esperando que desde Hamburgo llegara la flamante carpeta con certificaciones de la Federación Internacional de Atletismo (I.A.A.F.). En un momento el embarque se demora por problemas de la empresa, y pese a mi optimismo le comento de éstos avatares al Presidente, quien sin dudar tomó el teléfono, ordenó a su secretaria que llamara al dueño de la empresa, quien se vio sorprendido al escuchar hablándole en alemán, desde el otro lado del Atlántico, al Presidente del Uruguay. El empresario le manifestó que tal como se había comprometido iba a cumplir con el país el contrato suscrito en tiempo.

Inaugurada las obras de la Plaza de Deportes de Pando, como la primera de las reparadas, consultaba con Pedro Bordaberry y Raúl Lago, Secretario de Presidencia, las respectivas agendas para poner fecha a la inauguración de la nueva pista de atletismo.

Tal fue la complicación por las múltiples actividades del Presidente y sus ministros que, ya saliendo de la crisis con un país estable y consolidado, dedicaban sus últimos días de gobierno  recorrer las obras emprendidas.

Cuando pensábamos que ya no habría tiempo para más,  el Presidente se dió un espacio de dos horas en su agenda para inaugurar su última obra el 25 de febrero del 2005, en el mismísimo Parque Batlle.

 

La nueva Pista de Atletismo certificada por la IAFF, apta para eventos internacionales, con jaula de lanzamientos, vestuarios y gimnasio renovados, quedaba habilitada ante cientos de atletas que pese a la pertinaz llovizna de verano corrían veloces por la flamante carpeta de última generación.

Esa fue la última obra pública que inauguró el Presidente Dr. Jorge Batlle Ibañez !!!

Pablo Ferrari Ciccone

Autor: Pablo Ferrari Ciccone

Abogado. Apasionado por el deporte, fue jugador, entrenador y delegado del Montevideo Cricket Club (fundado 1861); Cronista deportivo en “La República” y “La Mañana”; Manager del Seleccionado de Rugby “Los Teros” en las Eliminatorias, Sudamericanos, Panamericanos y los Mundiales de Rugby GALES 1999 y AUSTRALIA 2003; Presidente de la Unión de Rugby del Uruguay (U.R.U.); Director General de Deporte (2002-2005); Pte. Consejo Sudamericano del Deporte (CONSUDE); Vice-Presidente del Consejo Americano del Deporte (CADE); Co-Pte de la FUNDACION DEPORTE URUGUAY; Board Foundation Member of WADA (World Anti-Doping Agency); Sub-Director del Instituto del Derecho Deportivo; Representante gubernamental en Juegos Panamericanos Santo Domingo 2003 y JJOO Atenas 2004; observador Independiente de WADA en JJOO Beijing 2008; Promotor de la Sede Regional WADA en Montevideo para Latinoamérica y organizador del 1er. Simposio Educacional de WADA sobre Políticas de Antidoping; Miembro de la Asociación Uruguaya de Derecho Deportivo. Actualmente se desempeña como Consultor y Conferencista internacional sobre deporte, organización, legislación y políticas antidopaje; Delegado y asesor legal ante el C.O.U.; Miembro Tribunal Antidopaje de la ONAU y Secretario Honorario de la U.R.U.