Sábado, 13 de agosto de 2016

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Las elecciones del Frente Amplio en un proceso de transformaciones

El Frente Amplio se crea en 1971 como respuesta a una grave situación política, económica y social que vivía el país, siendo el resultado natural de un proceso de acumulación de fuerzas y de unidad de sectores populares que buscaban una alternativa de cambio.

El autoritarismo reinante en ese momento, el cercenamiento de libertades, la represión, el grave deterioro en las condiciones de vida de la población, la concentración de la riqueza en 500 familias generando profundas injusticias sociales y una política económica que excluía a las grandes mayorías, dieron lugar a la unión de sectores progresistas y de izquierda en lo que ha sido la más importante creación política del último medio siglo en nuestro país.

Con una diversidad ideológica acotada dentro de los límites de lo progresista y de izquierda, dicha diversidad que caracteriza al Frente es una riqueza que permite al interior del mismo importantes debates en sus análisis, propuestas y estrategias en la adopción de posturas comunes. Por supuesto que ello también tiene sus inconvenientes, como por ejemplo los tiempos que se requieren para adoptar determinados posicionamientos.

El Frente Amplio posee una característica que le es única a nivel de la izquierda en América Latina: su condición de coalición y de movimiento. Movimiento que se expresa desde sus organismos de base hasta sus organismos de dirección y que permea a todos los frenteamplistas, lo que lo potencia y le da un fuerte sentimiento de unidad más allá de diferencias que en la vida política siempre se registran.

Esta fuerza política que por supuesto tiene liderazgos y muy importantes,  tiene por esencia un funcionamiento colectivo que le caracteriza, que marca sus objetivos y su rumbo, lo que le ha permitido enfrentar las mas duras adversidades, enfrentar la dictadura y modelos económicos excluyentes, llegar al gobierno nacional y continuar en el mismo por tres períodos consecutivos con mayorías parlamentarias propias.

El Frente elige sus autoridades en forma totalmente democrática en todos sus niveles: en los Comités de Base, en la integración de sus Mesas Políticas y Plenarios, en sus Presidencias, etc., y últimamente sus autoridades departamentales y nacionales son elegidas directamente por todos quienes se sienten frenteamplistas, lo que le proporciona una altísima representatividad a sus organismos de dirección.

Ello contrasta y mucho con otras formas de elegir sus autoridades por parte de otras fuerzas políticas.

Hace escasas dos semanas el Frente realizó de esta forma sus elecciones internas, donde casi 100.000 `personas acudieron a las urnas, participando activamente para elegir sus autoridades departamentales y nacionales. Estas elecciones, de carácter voluntario, se realizaron en un momento en que el país vive una situación compleja producto de lo que se vive a nivel regional e internacional, en pleno invierno y en un período interelectoral en que la desmovilización es la tendencia. Sin embargo se obtuvo lo que caracterizo como buena votación. ¿ Qué otra fuerza política del espectro nacional se anima a hacerlo? Sin embargo desde la oposición no faltaban quienes especulaban con una muy escasa participación. Como le gusta decir a Tabaré: “ se equivocó la paloma”.

En lo personal participé activamente en esta instancia y puedo decir que más allá de las distintas opciones sectoriales y personales primó la unidad. De estas elecciones la fuerza política salió fortalecida y sus nuevos organismos de dirección nacional y departamentales enfrentarán así los nuevos desafíos de continuar apoyando el proceso de transformaciones que le viene cambiando la vida a los uruguayos con una mejor calidad de vida.

Fuerzas políticas como el Frente Amplio que viven tan intensa vida democrática fortalecen la Democracia y le permiten cumplir con el rol que tienen de siempre pensar y proyectar el futuro. También enriquece la necesaria interacción con el gobierno nacional y con otros niveles de gobierno donde el Frente tiene la responsabilidad de su conducción: a nivel nacional en su tercer período de gestión, en Montevideo en el sexto período y distinto en otros departamentos y municipios .

Cuando una fuerza política tiene una vida como la del Frente Amplio, se alejan los riesgos siempre existentes de que el gobierno se trague a la fuerza política, como ya sucedió en el Uruguay y en tantos países del mundo.

Cuando el Frente Amplio asumió la gestión del gobierno nacional encontró a nuestro país en la más grave crisis de toda su historia: la economía  en ruinas, la falta de credibilidad a nivel internacional, tasas de desempleo muy graves, niveles de pobreza sin parangón ( valga mencionar que la pobreza infantil alcanzaba al 60 % ), marginación, endeudamiento, poder adquisitivo de la población en franco deterioro, etc., etc..

Apenas transcurrido una década de gobierno el país es otro: a nivel social, a nivel económico y a nivel político, sobran los indicadores para demostrarlo.

No obstante ello, el proceso de transformaciones que estamos impulsando nos generan nuevos desafíos, que los enfrentamos con la vitalidad de saber que estamos en la construcción de una sociedad más justa y con una mayor calidad de vida. No se nos escapa que en este proceso también tenemos carencias y errores de los cuales aprendemos y rectificamos rumbos, pero sólo el Frente Amplio es capaz de seguir transformando el país en beneficio de su gente.

Reflexión aparte merece la necesidad de contar con mayorías parlamentarias para poder gobernar, gobierno que no las posea está a la deriva, no puede lograr un rumbo.

Mayorías parlamentarias tuvieron los gobiernos blanquicolorados cuando se unían para ello.

Cuando la reforma constitucional que instauró el ballotage expresaban entre otros argumentos que el mismo era necesario para conseguir las mayorás parlamentarias. Por lo mismo debería estar fuera de discusión que todo gobierno precisa de mayorías para poder gobernar.

Ahora es el Frente Amplio quien tiene las mayorías parlamentarias, aunque algunas escasas veces con dificultades ¿ no las tenían mayores los gobiernos blanquicolorados?

Las mayorías parlamentarias se la concedió al Frente la ciudadanía en las urnas mediante su voluntad democrática. Voluntad democrática que pareciese estar cuestionada desde la oposición cuando critican ello. Mal que les pese los gobiernos del Frente tienen un rumbo claro en beneficio de las grandes mayorías y ello es posible por la confianza que la ciudadanía le viene otorgando para continuar el proceso de transformaciones iniciado.

Roque Arregui

Autor: Roque Arregui

Maestro. Profesor. Fue dirigente sindical del Magisterio. Presidió la Mesa Permanente de las Asambleas Técnico-Docentes de Primaria. Representó al Frente Amplio en comisiones multipartidarias. Parlamentario desde 1995 hasta el 2015 en forma continua. Fue Presidente de la Cámara de Representantes. Representó al Parlamento uruguayo en el Parlamento Latinoamericano y en la Unión Interparlamentaria.