Miércoles, 14 de junio de 2017

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Las políticas sanitarias, ¿limitan la libertad?

Mi motivación para escribir esta columna nace de los reiterados y ricos intercambios que observo en las redes sociales, de los cuales además en varias circunstancias soy protagonista, respecto de las políticas sanitarias en general. En tal sentido,  me pareció interesante compartir  algunos conceptos generales que permitan interpretar adecuadamente la información recibida de esas políticas, entender su construcción y diferenciarlas de otros aspectos de la llamada cuestión sanitaria.

Antes de ir directamente al punto, creo positivo hacer algunas especificaciones conceptuales

  • El Ministerio de Salud Pública es quien regula, orienta, planifica y controla las actividades referidas a la salud de la población. En todas sus dimensiones. Las estrategias a nivel mundial hasta los últimos años se concentraron en fortalecer con las reformas de los sistemas especialmente las funciones de rectoría y regulación, basándose en el aseguramiento del acceso al mejor estado de salud posible de la población, camino que se está recorriendo con muy buenos resultados luego de la reforma sanitaria de nuestro país.
  • Existen organismos multilaterales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), que pueden establecer prioridades globales de salud a los que los países se adhieren, así como apoyo a cada realidad local. El proceso propio de la reforma sanitaria es un ejemplo de ello.
  • La salud de la población, primer elemento de análisis hacia una política sanitaria, es la descripción de la situación epidemiológica de la población nacional, en el caso de planificación de ámbitos nacionales. Se refleja en indicadores de salud como mortalidad, mortalidad infantil, índices de prevalencia de enfermedades, carga de determinada enfermedad en causas de muerte o morbilidad, a modo de ejemplo.
  • La atención de la salud está a cargo de los diferentes prestadores y de la gestión de los mismos. En nuestro sistema tienen objetivos prestacionales comunes, pero la gestión de esos objetivos, la asignación de recursos, la implementación va por cuenta de cada prestador. Es frecuente escuchar que, a causa del sistema, incluso se dice del FONASA (que en realidad lo que hace es financiar) se da tal o cual defecto en el prestador. Por ejemplo, las colas de espera, tan comentadas desde siempre. Esta es una información equivocada porque como he mencionado, una cosa son las directivas de un sistema y otra la gestión propia de cada prestador, y la organización de su atención.
  • Por último, la política sanitaria, objeto de esta columna. La política sanitaria, atendiendo a necesidades de salud específicas, establece caminos para poder resolver las mismas por parte de los diferentes actores involucrados. La política sanitaria se considera una política social ya que no involucra exclusivamente al sector salud. Aun cuando Lalonde en 1978 describe determinantes de salud no médicos, o biológicos, en 2004 se introduce en la OMS la comisión para trabajar específicamente en los determinantes sociales de la salud, que cada vez más toman relevancia, especialmente por la evolución epidemiológica de las poblaciones.

 

¿Limita la política sanitaria la libertad individual?

De los puntos que observo se discuten es éste el que marcadamente aparece en los intercambios. Ante algunas propuestas concretas, a modo de ejemplo la tolerancia “0” de alcohol para mitigar la siniestralidad vial, la información masiva de los efectos de la sal en la salud, la limitación de espacios para fumar, entre otros.

Creo valedera una viñeta específica para este punto. La política sanitaria se hace atendiendo a un problema concreto de la salud de la población, lo que hace imposible visualizar situaciones o experiencias individuales. El objetivo principal es disminuir la carga de enfermedad por determinadas causas y aunque pueda interpretarse que pueda haber autocontrol con una copa de vino en una persona, eso no se puede generalizar.

Por tanto, no se trata de la intención de limitar libertades, sino de generar seguridad en este caso en el tránsito y profundizar la lucha sobre el flagelo de la siniestralidad vial, que determina la perdida de más de 15400 años de vida, lo que habla de la juventud de los afectados, primero en lista de mortalidad de jóvenes y con alta incidencia en esos casos mortales de presencia de alcohol en sangre en los conductores protagonistas, no necesariamente las víctimas.

Para no extender los enunciados de estos ejemplos, los pueden encontrar en la descripción de objetivos sanitarios nacionales, que pueden leer en este link http://www.msp.gub.uy/sites/default/files/archivos_adjuntos/ObjetivosSanitarios_web%20%281%29.pdf

 

¿Cómo se llega a la formulación de una política sanitaria?

Se puede decir que los objetivos sanitarios son una especie de mapa de gestión de proyectos que el ministerio define y al que llega de acuerdo a un análisis exhaustivo de la situación de salud de la población a la que cubre.

Por tanto, debe encontrar el problema, las causas, los protagonistas, los involucrados en la implementación de la política, asignar los recursos para eso, y recibir el debido apoyo de todos los actores para llevarlos adelante. Esta extensa arquitectura digna de las más complejas empresas por el objeto que concierne, la salud de la población y por las situaciones involucradas, requieren especialmente un acompañamiento político general, viabilidad, sostenibilidad política y posibilidad de continuidad. No se pueden concebir iniciativas en políticas sanitarias restrictivas a un periodo de gobierno ni a dos y buen ejemplo de eso mencionábamos hace algunas entregas para el caso de la mortalidad infantil.

Como el lector ya llegará a ver la política formulada, puede ser útil que se pregunte, a modo de camino inverso, para entenderla: ¿cuál es el problema que se quiere solucionar? ¿Quiénes están involucrados en esta implementación? ¿Qué implica esta política en mi persona, o ámbito de responsabilidad? ¿Cómo se medirán los resultados?

 

El caso de nuestro país, objetivos sanitarios nacionales 2015-2020

El Uruguay tiene 15 problemas identificados con propuestas de intervención:

  1. Embarazo no deseado en adolescentes.
  2. Prematurez y bajo peso al nacer.
  3. Elevado índice de cesáreas.
  4. Transmisión vertical de sífilis y VIH.
  5. Alteraciones del desarrollo en la primera infancia.
  6. Problemas nutricionales críticos en la primera infancia.
  7. Morbimortalidad por enfermedades no transmisibles (ENT), cardiovasculares, diabetes ypatología respiratoria crónica.
  8. Morbimortalidad por cáncer.
  9. Morbimortalidad por VIH/Sida.
  10. Incidencia de suicidio y problemas vinculados a la salud mental.
  11. Lesiones y muertes por siniestralidad vial y en el ámbito laboral.
  12. Violencia de género y generaciones.
  13. Dificultades de acceso a servicios para personas con discapacidad y atención a adultos mayores vulnerables.
  14. Consumo problemático de alcohol y sustancias psicoactivas.
  15. Persistencia de brechas en la calidad de la atención sanitaria.

Los detalles que identifican cada una de las intervenciones, así como las razones que llevaron a identificarlos para priorizarlos, están presentados en el documento que he referido precedentemente.

Acompañar y entender a fondo estos diseños debe ser un interés de todos, así como responsabilidad de muchos ya que – como lo expresara – la sostenibilidad depende del consenso ciudadano y especialmente del trabajo que se lleve adelante en los ámbitos educativos, políticos, académicos, de prestadores de salud, entre otros. Y los resultados también dependen de ese compromiso y de ese marcado accionar.

Hay camino andado y camino por andar. Estas actividades pueden describirse como organismos vivos, porque la evolución en el camino ayuda a rectificar marchas, fortalecerlas, cambiar focos, sumados y sumando al interés común.

La salud de la población es cuestión de todos y las políticas sanitarias están construidas para todos.

 “La enfermedad solo existe cuando se la reconoce, cuando se la nombra, cuando se la asume como problema y se la incorpora en la agenda de políticas. Antes que eso suceda es solo fatalidad.”[1]

 


 

[1] TOBAR, F (2012).” Políticas de salud: Conceptos y herramientas” En: GARAY, O (Coordinador) quie‐ re actualizar el libro (colectivo; que yo coordine) llamado “Responsabilidad Profesional de los Médicos. Ética, Bioética y Jurídica. Civil y Penal”. Buenos Aires. La Editorial La Ley. 2012

Cecilia Hackembruch

Autor: Cecilia Hackembruch

Doctora en Medicina. Especialista en economía de la salud y calidad de servicios de salud. Health senior manager. Directora de ISALUD URUGUAY, Escuela de Gestión de Ciencias de la Salud.