Viernes, 10 de noviembre de 2017

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Las reformas laborales que impulsan las derechas en el mundo

En el libro de reciente publicación sobre Zelmar Michelini coordinado por Gerardo Caetano, José Costa relata que Zelmar siempre le decía: “ Mirá botija, si no entendés la política internacional y no estás bien informado, nunca vas a entender la política nacional”.

Concepto este que medio siglo más tarde se mantiene como precepto, estando más vigente que nunca, en un mundo en que la globalización y la interdependencia se ha profundizado significativamente.

De esta forma es como se entienden las manifestaciones del Presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay, que parecen querer borrar de un plumazo derechos de los trabajadores obtenidos hace un siglo como lo es la ley de ocho horas, conquista que los trabajadores rurales recién pudieron lograr en el primer gobierno del Frente Amplio.

Corallo ha expresado que Uruguay debe flexibilizar las relaciones laborales y analizar la reforma brasileña. Menciona también a la Francia de Macrón ( donde se impulsan cambios retrógrados) . En la misma línea son los planteos que ahora hace Macri en Argentina luego de las elecciones. En Brasil Temer aprobó la jornada de doce horas y en Argentina Macri impulsa la de diez horas. Pero no sólo se trata de eso, se involuciona en otros derechos de los trabajadores y en materia previsional.

Para ello, Temer y la derecha de Brasil argumentan la necesidad de fomentar las inversiones en el país favoreciendo la competitividad, tomando de este modo a los trabajadores como moneda de ajuste.

Ahora Macri no se queda atrás y plantea lo mismo, fundamentando en lo que hace el vecino.

Y en Uruguay comienzan a expresarse planteos similares como los del dirigente empresarial mencionado, pero que felizmente no encuentran eco en el gobierno. Todo lo contrario, el ministro de Trabajo y Seguridad Social Ernesto Murro planteó el tema en el ámbito del MERCOSUR desde la postura opuesta, defendiendo el interés de los trabajadores al expresar que “ si vale más un acuerdo individual entre un trabajador y un empresario que una ley o un convenio, retrocedimos dos o tres siglos.”

Sí, es cierto que lo del Brasil, que ya fue aprobado, generará más interés en invertir por parte de capitales trasnacionales y que si esto se lleva a cabo pueden haber movimientos de capitales hacia los países que menos respetan los derechos de los trabajadores, de aquellos que con su esfuerzo físico, intelectual y artístico generan la riqueza que hacen posible la vida en sociedad.

Algo similar ha venido sucediendo con la migración de empresas y plantas industriales desde EEUU a China, con la pérdida de fuentes de trabajo y con consecuencias económicas negativas para EEUU.

En un mundo capitalista y cada vez más globalizado hay dos tipos de respuestas a este tipo de fenómenos.

Uno es el de la derecha, el que dice que hay que aggiornarse, el que parece que no ve con malos ojos que los trabajadores pierdan calidad de vida y que terminaría en un remate regido por la ley de la selva, en el cual cuanto menos derechos e ingresos tengan los trabajadores de un país, más vendrían los capitales al mismo. Consecuencia global de dicho planteo terminaría siendo la crisis generada al castigar  directamente a la inmensa mayoría del sector consumidor de productos y servicios.

Otra es la respuesta progresista, defendiendo la calidad de vida, la que debe darse en forma global y en todos los países, por parte tanto de los trabajadores y de los gobiernos progresistas, como también por parte de los empresarios que entienden que su actividad económica está ligada a la suerte de los consumidores.

El destino de las sociedades y de la humanidad toda está ligado a la construcción inteligente y solidaria que hagan los actores que forman parte de la economía.

Roque Arregui

Autor: Roque Arregui

Maestro. Profesor. Fue dirigente sindical del Magisterio. Presidió la Mesa Permanente de las Asambleas Técnico-Docentes de Primaria. Representó al Frente Amplio en comisiones multipartidarias. Parlamentario desde 1995 hasta el 2015 en forma continua. Fue Presidente de la Cámara de Representantes. Representó al Parlamento uruguayo en el Parlamento Latinoamericano y en la Unión Interparlamentaria.