Domingo, 1 de julio de 2018

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Le creció la nariz por culpa de las catecolaminas

Los científicos de una Universidad de los Estados Unidos comprobaron que cuando una persona miente se liberan unas sustancias químicas llamadas catecolaminas.

Esto provoca la inflamación de los tejidos internos de la nariz que tiende a ponerse de color rojo e inflamarse.

Lo mismo que le pasaba a Pinocho en el cuento de Carlo Collodi y que la Disney llevara al cine.

Cuando la marioneta mentía le crecía la nariz.

La misma nariz que le acaba de crecer al Ministro del Interior.

Nos venía diciendo que las rapiñas estaban bajando y, de pronto, nos enteramos que subieron.

En realidad era el único delito que estaba bajando de acuerdo con la información que daba el Ministro lo que ya era llamativo y poco creíble.

Era raro que, mientras los homicidios y los hurtos subían, las rapiñas bajaban.

También era una extraña coincidencia que justamente bajaba el único delito que los Sres. Tabaré Vázquez y Eduardo Bonomi prometieron en la campaña electoral que iban a bajar.

Todos recordamos su falsa promesa: “bajaremos las rapiñas un 30%“ dijo el entonces candidato a Presidente.

“Es totalmente posible y lo vamos a hacer“ ratificó su acólito Bonomi que, de paso, se aseguró cinco años más en el Ministerio del Interior.

Los dos sabían que era muy difícil por no decir imposible.

Por lo que en 2016 Bonomi hizo una primera trampita estadística: dijo que iban a contar la baja de las rapiñas a partir de diciembre de 2015, no desde el 2014 cuando habían hecho la promesa.

La trampita no era menor: en 2015 habían aumentado mucho las rapiñas y siempre es bueno empezar de un número mayor para luego bajar.

Eso no fue suficiente.

En 2016 y 2017 Bonomi empezó a dar información equivocada. Mientras subían homicidios y hurtos, él decía que habían bajado las rapiñas un 24%.

Cómo hizo para que las cifras no fueran las reales es aún una incógnita.

Puede haber sido intencional o por ineptitud, vaya uno a saber.

Lo que no hay dudas es que lo hizo.

Ello se puso al descubierto por un hecho que el Ministro y su equipo no pudieron prever en 2014: la puesta en funcionamiento del nuevo Código del Proceso Penal el año pasado.

Esto llevó a que un nuevo organismo también llevara los números del delito: la Fiscalía General de la Nación.

La Fiscalía lo hizo en forma mucho más profesional, transparente y seria que el Ministerio del Interior.

¿El resultado?

No sólo no bajaron las rapiñas 24% sino que aumentaron 57%.

Esto guarda coherencia con el aumento de otros delitos como los homicidios y los hurtos.

Nótese que los homicidios pasaron de 199 en 2011 a 296 en 2012 y llegarán a más de 400 este año. Los hurtos también subieron.

Sin embargo el Ministro del Interior decía que las rapiñas bajaban.

Un análisis desapasionado de los números del Ministerio llevaban a la conclusión de que se estaban utilizando políticamente. Se lo dijimos en las interpelaciones y se enojó.

El razonamiento era sencillo y de sentido común.

Para el Ministerio del Interior en 2015 tuvimos 1021 rapiñas más que en 2014. Los hurtos por su parte fueron 3247 más ese año que el anterior.

En 2016, según el Ministerio, las rapiñas bajaron en 763 mientras  los hurtos aumentaron en 4990. Claramente estaban presentando hurtos como rapiñas.

Ergo, las rapiñas subieron cuando le convenía a la promesa del Frente Amplio (en 2015 punto de partida de la promesa según ellos) y bajaron cuando también les venía bien (2016 y  hasta mediados del 2017).

Existe otro elemento que prueba el proceder de Bonomi, Vázquez y su séquito: las curvas de crecimiento esperado de las rapiñas indican que el crecimiento que hoy se informa es el real.

También que el decrecimiento dibujado de los años 2016 y 2017 fue falso.

Los técnicos de la Fundación Propuestas elaboraron una serie de estudios sobre esto.

Pueden verse en las dos gráficas adjuntas.

En la primera de ellas se incluye el crecimiento de rapiñas según los datos informados por el Ministerio del Interior.

El decrecimiento de los años 2016 y 2017 no guarda relación alguna con la curva de crecimiento esperado (que es la punteada en azul).

En cambio si sacamos esa información de los años 2016 y 2017, como se hace en la segunda gráfica, puede verse que el crecimiento de la realidad no es otro que el esperado de acuerdo a lo que venía sucediendo.

La última prueba del manejo inmoral que se hace de las cifras es la fecha del cierre de información que se acaba de hacer.

El Ministerio del Interior informa las cifras de rapiñas hasta el 13 de Junio y las anuncia de apuro sin esperar siquiera el final de los primeros seis meses del año (hasta hace poco sostenía que no era serio informar de delitos antes de finalizar el año).

Esto lo hace ahora para aprovechar que muchos están pensando más en el Mundial de fútbol que en los problemas del país y evitar que sea la Fiscalía la que los informe.

Por suerte ahora los números ya no los lleva sólo el Ministerio del Interior sino que también la Fiscalía General de la Nación.

Es decir, ahora tenemos VAR.

VAR que nos dice que el Ministro nos mintió y que como a Pinocho, al faltar a la verdad, se le inflamaron los tejidos nasales y le creció la nariz.

En una Universidad de Estados Unidos dicen que es por culpa de las catecolaminas.

 

 

Rapinas1

 

Rapinas2

Pedro Bordaberry

Autor: Pedro Bordaberry

Abogado, Senador, 57 años.

  • Manuel Patrón Mederos

    Se vienen las elecciones
    ¡A los cargos,a los cargos!

    Los motivos por los cuales el Ministerio del Interior llevó a cabo un sincericidio resultan,a primera vista,un enigma.
    Se pudo deber a varios de los factores anotados por el columnista y también a otros de origen espurio.

    Es verdad que pudo haber influido el buen resultado del Mundial de Fútbol.Tienta afirmar que las migajas de pan y circo siempre dieron resultado durante el transcurso de la Historia.
    Aunque en Uruguay cada vez más aumenta el circo y cada vez menos crece el pan de los de abajo y de una clase media que le dan palo si boga y si no boga palos también.

    El otro factor que maneja el senador Pedro Bordaberry también es de recibo aunque con algunas puntualizaciones.
    El ministro del Interior perdió el monopolio de la información que le permitía jugar con ella a la mosqueta rodeado de varios secuaces que simulaban ganar para engañar a los ciudadanos.
    Y pizpiando el panorama parados en lugares estratégicos para espantar a los curiosos algunos “pesados” de brazo gordo que liban de cargos y publicidad oficial.Y que son capaces de matar a la madre para conservar sus privilegios.

    Aún así,comparar a la Fiscalía de la Nación con el VAR resulta un exceso.
    La Fiscalía viene demostrando poca seriedad en el manejo de otros números y tergiversando hechos y realidades.Perdió el señorío de antaño y en ocasiones se asemeja a “Gargantúa y Pantagruel”,la saga de François Rabelais.

    Como dato complementario hay que recordar las afirmaciones del politólogo Óscar Bottinelli cuando balbuceó de que los temas de la seguridad “no inciden en la aguja electoral”.
    Por el contrario,el gobierno se dio cuenta de que la ciudadanía está cansada de argucias y artimañas a rolete para camuflar los crímenes.Y en función de eso sobreviene el sincericidio.
    Ahora se lo podrá seguir acusando de inepto y de omiso.
    Pero ya no de mendaz.◘