Viernes, 25 de mayo de 2018

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Libro abierto vs. mentes cerradas

LIBRO ABIERTO VS. MENTES CERRADAS

“… jamás querrán mejorar por la sencilla razón de que se creen perfectos; en ellos la vanidad es más fuerte que la miseria; toda intromisión de extraños, ya sea por el origen o… por la libertad de las ideas, es un ataque contra el sueño de perfección en que se hallan sumidos, una amenaza contra la calma satisfecha con que aguardan la nada…”[1]

 

Sorpresivamente fui invitado a participar de la presentación que organizara EDUY21, el pasado 16 del corriente, de su Libro Abierto. Inesperada e inmerecidamente fui honrado con la designación para integrar uno de los paneles en representación del Partido Colorado. En un rebosante Salón de los Pasos Perdidos hubo palabras y actitudes significativas que, de un modo u otro, se transformaron en verdaderos mensajes.

En el Libro Abierto encontramos una serie de propuestas para ser consideradas y discutidas por todos aquellos que estén dispuestos a hacerlo. Se trata de una hoja de ruta, como se dijo en el discurso de apertura y con lo cual coincidimos en nuestro mensaje. El Partido Colorado tiene vasta experiencia en lo que a propuestas de cambio educativo se refiere, siendo prolífico en la puesta en marcha de cambios en dicho ámbito, así como en la proposición tanto de medidas para la mejora de la educación, como en la formulación de proyectos de ley al respecto.

Habremos de detenernos, primeramente, en la repercusión que tuvo el referido acto. El primer dato significativo es la escasa presencia de integrantes del partido de gobierno vinculadas al ámbito de la educación. Otro dato, particularmente significativo, lo constituyen las primeras apreciaciones que el acontecimiento les mereció a connotadas figuras del partido gobernante, pertenecientes o no al campo de la educación.

Es así que pudimos leer y escuchar, de modo no exento de ironía, aludir a “los varoncitos que habrán de cambiar la educación”. La referencia estaba dirigida explícitamente a que en el acto coincidió que todos los que hicimos uso de la palabra fuimos del sexo masculino. Algún comentario hizo mención también a que los asientos ubicados en la primera fila de la sala estaban todos ocupados por hombres. No voy a explicar la situación planteada porque los responsables de EDUY21 hace varios días que lo vienen haciendo. Pero tengo claro que fue ocasional, sin que pueda atribuírsele al hecho ninguna intencionalidad. Entiendo que todos los que nos desempeñamos en la actividad educativa somos contestes en lo que la inclusión significa. Lo contrario se transformaría en incoherencia, en una contradicción inexplicable con respecto a las bases de la actual política educativa y de defensa y desarrollo de los derechos humanos en general.

Mientras unos se ocupaban de lo antes mencionado, otros se dedicaron a sostener que lo que se estaba proponiendo, en su mayor parte, es lo que se está haciendo. Léase, quienes realizaron la propuesta no están aportando nada. A este comentario de algunos integrantes del Parlamento y de algún Desconcentrado, habría que complementarlo y avisarles que si algunas de las propuestas que surgen del Libro Abierto ya las están poniendo en práctica, revean el accionar, porque evidentemente lo están haciendo mal. Lo del acápite: “la vanidad es más fuerte que la miseria”. Se llegó a sostener que los organizadores del evento se debían estar refiriendo a la situación de la educación existente antes del año 2004; entiéndase antes del período frenteamplista, dando a entender que el advenimiento del Frente Amplio al poder permitió superar los escollos existentes en nuestra educación. El partido de gobierno ha demostrado, una vez más, carecer totalmente de autocrítica.

No se puede sostener impunemente que se están haciendo cosas y que se está caminando en la dirección correcta –como se ha dicho-, cuando cualquier uruguayo, vinculado o no a la educación, puede apreciar el constante fracaso de la gestión de este gobierno en la materia. Como sostiene José Gimeno Sacristán: “El fracaso escolar es una evidencia del incumplimiento del proyecto moderno que significó que los sistemas educativos se convirtieran en el instrumento para la realización del derecho universal a la educación para todos… El fracaso escolar es un fracaso en la escuela y de la escuela: se construye en ella. Una segunda idea es que el fracaso se fragua en un proceso cuyo final es como una especie de “muerte académica anunciada”.[2]

Muchos no han entendido que lo que presentó EDUY21 es meramente una propuesta, no un plan de acción. Nosotros tampoco compartimos la totalidad de las estrategias contenidas en el Libro Abierto, pero ello no significa cerrarnos a un posible diálogo. El objetivo no es trabajar para EDUY21, sino para nuestros niños y jóvenes aportando las ideas y medidas que entendamos pertinentes para rescatar a la educación uruguaya del sumergido estado en que se encuentra. No se está orquestando un ataque a la educación, se está buscando instrumentar herramientas para un posible salvataje.

“El fracaso se ha fraguado paulatinamente, tiene un tiempo generalmente dilatado de gestación, salvo en circunstancias extraordinarias. Ocurre ante nuestros ojos, se ha generado con la acumulación de “pequeños” fracasos –síntomas, si queremos- que le han precedido. Pequeños fracasos a los que no se les ha prestado la atención que merecían. El fracaso se está gestando al tiempo que las oportunidades de revertirlo van disminuyendo.”[3] Entre las causas del fracaso hay que señalar, por un lado la falta de ideas y de autoridad del gobierno quien, si bien pregonó la relevancia de la educación, perdió el control de la misma y, por otro lado, al corporativismo, a quien se le dio un excesivo protagonismo, resultando que, las agrupaciones, lejos de sumar, se han dedicado a restar poniendo obstáculos en la mayoría de los casos. En el Libro Abierto se hace referencia a la participación de los agentes educativos en el proceso de reforma educativa. Lo compartimos, pero entendemos que la participación debe ser de todos los docentes, independientemente de que estén agremiados o no. Es el docente quien debe estar presente en la discusión y elaboración de propuestas, no exclusivamente los gremios pues su representatividad no es del colectivo todo.

Otro de los temas a abordar que aparecen en el libro es la formación docente. Al respecto se menciona la necesidad de revisión de la misma, tanto en lo orgánico como en lo académico y la reformulación del estatuto del funcionario docente. En lo que al aspecto orgánico se refiere, se menciona en forma específica la necesidad y pertinencia de dar a la formación docente nivel universitario. Recordemos que la creación del Instituto Universitario de Educación está previsto en la Ley Nº 18.437, de 12 de diciembre de 2008 (Ley de Educación), como ya lo mencionáramos en más de una de nuestras anteriores entregas.

Hoy, en el último tercio del tercer gobierno frenteamplista, se ha concretado un proyecto de ley en el que se crea la Universidad de Educación. Órgano con naturaleza jurídica de ente autónomo, cuyo cometido esencial es la formación de docentes. Este proyecto de ley ya se encuentra en el Parlamento. Los que nos desempeñamos como formadores en el ámbito de la formación docente coincidimos en la necesidad de esta medida. Apoyamos la creación de una Universidad de Educación, pero la propuesta que se ha remitido al Parlamento, en lo personal, no nos gusta. Nos fue enviada sólo copia del texto y su fundamentación; no sabemos quién lo remitió al Poder Legislativo.  Damos por descontado, no obstante, que fue elaborado en la órbita del Ministerio de Educación y Cultura y está suscrito por la titular del mismo. Debería ser así.

El proyecto parece haber sido elaborado a puertas cerradas. Su contenido es inadecuado y preocupante. Parece inspirado más en razones de urgencia que en un análisis pormenorizado de lo que una universidad de educación debe ser, tanto en lo orgánico como en lo académico. Se termina el período de gobierno, hay una posibilidad cierta de que el próximo gobierno cambie de color y quienes hoy están al frente del sistema educativo no quieren dejar de arrogarse la creación de la Universidad de Educación, sin importar la viabilidad de la misma (atendiendo a lo que se desprende del texto remitido para su discusión y sanción). Esperemos que el Parlamento haga una discusión seria del tema y logre impedir el desacierto, lo que conduciría a un nuevo fracaso sin dudas. “Si queremos que todo siga igual, es necesario que todo cambie.”[4] Este proyecto es un ejercicio de gatopardismo donde se cambia estructura y denominación pero las transformaciones sustantivas no se vislumbran.

Los comentarios ante la propuesta de EDUY21, traducidos en críticas tangenciales donde se desvió la temática pateando la pelota hacia afuera de la cancha –si se nos permite el uso de esta terminología más apropiada en un año de fútbol mundialista que al tenor de este análisis-, así como la silenciosa elaboración del proyecto universitario (una elaboración discutida demoraría el trámite, sin duda, y tardaría el ingreso al Parlamento, sin mencionar que cambiaría sustancialmente el contenido del articulado), demuestran la falta de interés en el intercambio y la discusión con altura por parte de las autoridades frenteamplistas. La educación es demasiado importante para manejarla en forma inconsulta, máxime cuando quienes se resisten a consultar, son los responsables del deterioro que aquella sufre. Es tener la mente cerrada. Y lo que hoy estamos necesitando son mentes abiertas. Mentes que, por encima de partidismos e ideologías, entiendan que la educación es tarea de todos y es con el aporte y trabajo consensuado de todos como lograremos rescatarla del pozo en que ha caído y hacer que recupere el nivel que otrora nos hizo sentir orgullo.

 

 


 

[1] DE LAMPEDUSA, Giuseppe: El gatopardo, 1999, pág. 134, El Mundo, Unidad Editorial, España.
[2] GIMENO SACRISTÁN, José: En busca del sentido de la educación, 2013, pág. 84, Ediciones Morata, España.
[3] Ídem, pág. 97.
 [4] DE LAMPEDUSA, Giuseppe: El gatopardo, 1999, pág. 27, El Mundo, Unidad Editorial, España.

 

Juan José Villanueva

Autor: Juan José Villanueva

Doctor en Derecho y Ciencias Sociales y Doctor en Diplomacia egresado de la UDELAR. Profesor egresado del INET. Ha cursado la Maestría Educación y Sociedad de la UCUDAL y es Experto Universitario en Administración de la Educación (UNED). Ha realizado diversos cursos vinculados con el área educativa y jurídica. Fue docente de Educación Media Técnica (1974 – 2009), Docente del Instituto de Profesores Artigas y del INET. Coordinador de los Bachilleratos Tecnológicos de UTU, Director del Programa de Administración, Comercialización y Servicios y Secretario Docente del CETP – UTU (1996 – 2004). Coordinador Nacional de Derecho del Consejo de Formación en Educación (2009 – 2011) Ha asesorado y asesora a entidades educativas privadas y desempeña en funciones de Dirección. Es docente de Sociología en instituciones terciarias y universitarias privadas desde el año 2007 y ha realizado diversas publicaciones sobre temas educativos.

  • Juan José Vanni Couchet

    Caso Impresos Vanni S.A.
    13 Años despojado de mi único medio de vida, PADRE DESESPERADO!!!!

    Descartes planteaba que el Ser Humano, como parte de la naturaleza, es un mecanismo que funciona de conformidad con las leyes naturales, obedeciendo leyes físicas precisas que también le imponen su estructura moral.

    De acuerdo con su perspectiva, toda persona está dotada de razón y basta que ésta actúe para que pueda distinguir el bien del mal.

    https://es.calameo.com/read/002002364160f03aabc1b