Lunes, 11 de abril de 2016

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Los papeles y la información

El lunes pasado bajo el título “Los papeles de Panamá“ nos referimos al tema que causó tanto revuelo esta semana en el mundo entero y en nuestra comarca.

En ese momento advertíamos que la mera existencia o uso de una sociedad anónima no constituye de por sí una actividad ilícita. 

Lo que si lo es es su utilización para actividades ilegales como evasión fiscal o lavado de dinero. Las compañías offshore cuando son usadas para estas actividades ilegales suelen caracterizarse por mostrar directivos que son simplemente hombres de paja, fachada que sirve para esconder a los verdaderos dueños que las emplean para actividades ilegales

También señalamos en el editorial de la semana pasada que la clave para separar las actividades legítimas de dichas sociedades de las que no lo son es que dichas compañías estén declaradas en el país de origen de los dueños y que estos paguen los impuestos correspondientes.

A nuestro juicio, y reiteramos conceptos vertidos el Lunes pasado, si se quiere analizar el tema seriamente se debe resistir la tentación de proceder al linchamiento público de toda persona que haya utilizado una sociedad de ese tipo.

Lo que se debe analizar es el uso de esa sociedad con un fin ilegal o los motivos por los que se la utilizó.

Ante la revelación de que profesionales, empresarios, políticos y deportistas uruguayos son titulares o están vinculados a sociedades de ese tipo las reacciones de los involucrados por las publicaciones fueron distintas.

Algunos declararon que la información no era correcta (incluyendo una confusión de identidad); otros la negaron; alguno la justificó argumentando que por intermedio de la misma canalizaba inversiones en el exterior o incluso pensaba utilizarla para un fideicomiso de sus hijos; la mayoría directamente callaron.

Lo cierto es que salvo un caso (vinculado al deporte) en que se esgrimió la utilización de sociedades offshore para fines no legales no ha surgido información de utilización de las mismas para fines que no lo sean.

El transcurso de las horas también llamó la atención sobre otras cosas.

La primera, la poca cantidad de ciudadanos y sociedades norteamericanas incluidos en la información.

La segunda, el hecho de que no se suministra toda la información, es decir, el “bruto“ para que los periodistas seleccionen lo que entienden de interés.

En su editorial de enperspectiva.net el periodista Emiliano Cotelo sumó una tercera información relevante: el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (CIPI) a través del cuál se hizo pública la información es financiado por fundaciones norteamericanas como la Open Society y la Ford Foundation, las que a su vez recibirían aportes de USAID (una Agencia que pertenece al gobierno de los Estados Unidos).

Se dice que en los próximos días se dará a conocer más información. No se entiende si ello se debe a que se acaba de obtener nueva información, la obtenida  en su totalidad o es una estrategia comunicacional. En este último caso, de nuevo, se genera la duda acerca de si se selecciona lo que se quiere entregar.

Si se busca transparencia se debe liberar la totalidad de la información a los periodistas de cada país que integran el CIPI y dejar que estos interpreten lo que tiene interés y lo que no.

De lo contrario comienzan a generarse dudas y rumores.

Eso si, ante lo delicado e importante del tema se impone la rigurosidad en el análisis.

Admin Telescopio

Autor: Admin Telescopio