Sábado, 16 de julio de 2016

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Los seis primeros meses

Seis meses es un tiempo adecuado para efectuar un primer balance de actuación del gobierno argentino encabezado por Mauricio Macri.

Lo voy a hacer desde la perspectiva de la población, cuyas opiniones registramos mes a mes desde 2014 en el programa de medición de Humor Social que dirijo en el GOP (Grupo de Opinión Pública) de la Consultora Sudamericana.

Este balance debe hacerse no tomando en cuenta el denso clima de opinión que reflejan los medios. Digo “reflejan” para no caer en la acusación trillada de que los medios “crean” la opinión. Este supuesto lleva a los gobiernos, cosa especialmente clara en el caso del kirchnerismo, a armar barrocas estrategias de cooptación, compra, amenazas o seducción  a diversos medios para tratar aumentar la influencia  de los  medios “propios” y reducir a la impotencia a los medios “opositores”.

Macri prometió no hacer esto y llenó de periodistas K los medios estatales. Los medios no estatales, en especial  los del grupo Clarin,  se solazan en la crítica al Gobierno a fin de rehuir del ofensivo mote de “oficialistas”. Por lo tanto, actuando en demasía su independencia de los medios, el gobierno carece de voceros, de periodistas “amigos” y le sobra  la crítica mediática.

Y si uno se deja llevar por esta crítica , a Macri lo estaría abandonando la población, sus votantes estarían arrepentidos y de ahora en más solo habrá “penas y olvido”.

La realidad de las “encuestas”, o sea, la opinión del público sobre asuntos públicos, opinión que no necesariamente se publica…es bastante distinta. En general el apoyo al Gobierno está en las cercanías de su caudal de votos: comenzó en cerca del 60% y seis meses después está en el 51%. Hay gobiernos que en seis meses pasaron del 70% de apoyo al 40%, como por ejemplo el de Menem en 1989. En 1995, Menem obtuvo el 51% de los votos. O sea que lo que menos debería hacer el gobierno es preocuparse por haber perdido nueve puntos de apoyo en medio año.

 

Es la Economía, stupid!

Sí, por lo general es la economía el principal problema de la gente. Aunque durante años fue la inseguridad la causa de las mayores preocupaciones. Este gobierno tuvo el raro privilegio de protagonizar el crecimiento de la inflación como principal problema y el desplazamiento de la inseguridad al segundo puesto.

 

LOS TRES PRINCIPALES PROBLEMAS

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El pico de Abril mostró un desplazamiento de la opinión pública: la Inflación reemplazó definitivamente a la Inseguridad como principal problema y emergió con gran fuerza el temor a la Desocupación.

Como se aprecia, en junio el temor a la inflación cede unos puntos y los otros dos temas permanecen estables.¿ Es el comienzo de la estabilización?

 

Pasó lo peor?

El arco que describen muchas variables medidas pareciera indicar que lo peor pasó, para el Gobierno. Veamos los siguientes datos.

-Expectativas económicas para el futuro

LA ECONOMÍA ESTARÁ PEOR DENTRO DE SEIS MESES

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Entre abril y junio la percepción negativa del futuro cae diez puntos.

-Percepción de alto riesgo de devaluación, inflación, aumento de tarifas y desempleo

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Los temores por la inflación bajaron de un 83% en febrero a un 71% en junio. Los de una gran devaluación descendieron del 71% en febrero al 53% en junio. Los de desocupación se mantienen altos, entre un 80% en abril y un 77% en junio.

 

-Consumo personal

INDICE DE PROPENSIÓN AL CONSUMO

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Mientras que en Abril solo el 38% registraba propensión al consumo   de bienes caros (electrodomésticos, auto, etc.), en junio la propensión al consumo alcanza al 47% de la población.

 

-El Humor Social

Con estos y otros datos se construye un Indice de Humor Social, cuyo segmento de “Mal Humor” registra estos resultados entre enero y junio:

HUMOR SOCIAL NEGATIVO

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De un mal humor del 52% , estabilizado entre febrero y abril, se pasa en junio a un humor negativo en el 42% de la población.

 

Es la política también

No solo de economía se alimentan las expectativas sociales. La capacidad de gobernar, el poder de un gobierno para convencer a los opositores, para integrar las críticas, para negociar y consensuar es también parte del capital político.  Veamos como se presentaron esos factores desde enero a junio.

-Percepción de riesgos políticos

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Esta es la crónica de un temor que se diluye: de un 70% que en abril veía endurecerse al sindicalismo, se pasa a un 55%; de un kirchnerismo amenazante para el 79%  enero, se pasa a solo un 45% en junio; de un Congreso difícil, en enero, para el 55%, se pasa al 29% en junio. Son innegables éxitos políticos del gobierno, un fortalecimiento de su capacidad de gobernar.

-Capacidad de acordar con la oposicion

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En abril se percibía una creciente debilidad del gobierno, acosado por movilizaciones sindicales, la persistencia de toda la oposición parlamentaria en votar una ley de prohibición de despidos que afectaría al plan económico del gobierno, etc. Para junio se recompone el poder del gobierno, con solo un 22% que cree que “no lo dejaran gobernar”. Los éxitos parlamentarios del gobierno (aceptación de nuevos miembros de la Corte, voto a la reforma jubilatoria y al blanqueo, etc.) y las fisuras dentro del peronismo-kirchnerismo explican este reposicionamiento.

 

El kirchnerismo: crónica de una decadencia  

Con excepción de algunos columnistas la expectativa respecto de Cristina Kirchner era que muy poco a poco iba a ir perdiendo influencia en el peronismo, pero siempre sobre  la base de mantener muy unida a su propia tropa, el kirchnerismo. Pero los procesamientos de Baez, Jaime, De Vido y sobretodo, el espectáculo de un viceministro de Obras Públicas revoleando 9 millones dólares en un  monasterio acabaron raudamente con las expectativas del kirchnerismo.

Aunque  de modo pausado, la evaluación publica de las dos principales figuras del kirchnerismo, Cristina y el ex candidato a Presidente, Daniel Scioli, viene cayendo sostenidamente desde enero del 2016.

 

Imagen positiva de Scioli y Cristina Kirchner

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Hoy el 57% cree que el kirchnerismo está terminado y un 26% que aún tiene futuro. El tema es que entre los dirigentes peronistas, esta proporción es aún mayor y muy pocos apuestan a la supervivencia del kirchnerismo.

El caso José López ha sido el desencadenante de un giro en la opinión pública.

Aun los que votaron a Scioli  en su mayoría creen que :

-J. Lopez no es un traidor, sino parte de un sistema de corrupción (53%)

-Que Cristina era parte del sistema (un 41% que participaba, un 30% que toleraba, solo un 20% que ignoraba lo que sucedía)

Todos los días hay novedades judiciales que involucran  a la propia Cristina, a su entorno familiar, a los Baez, a Cristobal Lopez, a De Vido, a Jaime, a Hebe Bonafini por lo cual el gobierno necesita más que estar callado y dejar que la justicia actúe.

 

Palos porque bogas

Pero no todos son flores para Macri. La ineptitud y la improvisación en la implementación de medidas y la mala calidad de comunicación de su gobierno, en algunos temas básicos como las tarifas de servicios, permiten que periodistas y  opositores se hagan un pic-nic. A eso se agregan algunos comportamientos del mismo presidente que, como mínimo, sorprenden: disculparse de no participar de los desfiles del bicentenario “por estar cansado”, pero luego- ante las críticas- aparecer; las extrañas declaraciones sobre “andar en patas y remera”,   etc.

El tarifazo del gas, con incrementos en algunos casos aberrantes- como el de una jubilada que de $200 pasa a pagar $7.200, o el de un millonario, con un departamento de 700 metros, que pasa a pagar $97- ha merecido una atención judicial, al punto que tres veces se han reunido el presidente con el titular de la Corte Suprema, para destrabar el complejo tema. El tarifazo no es otra cosa que la actualización de una tarifas congeladas desde 2003 (!). En 2003 el servicio de cable, por ejemplo,  costaba unos 70 pesos, en 2016 unos 700: diez veces más. Por lo tanto, las tarifas deberían , en casi todos los casos, multiplicarse por 10. Pero no hay sociedad que soporte pagar diez veces más por un servicio, de un mes a otro aunque sea plenamente justificable desde la economía. Faltaron explicaciones, faltó alguna flexibilidad, faltaron reflejos políticos y ahora no hay otro tema que la queja, a toda hora y por todos los medios, contra la medida del gobierno.

Claro que la mayoría de la gente sabe que si no hubiera ganado Macri, si hubiera habido continuidad del kirchnerismo, jamás se hubiera conocido el grado de corrupción sistemática, el robo descarado a la sociedad de miles de millones de dólares por parte de una organización delictiva que llegó al poder justamente para ejecutar un plan fríamente planeado.

La corrupción kirchnerista fue un salto cualitativo. De una corrupción “clásica”, en la cual el funcionario cobra una comisión de parte de la empresa que contrata para la realización de obras, el kirchnerismo creó esas empresas, inventó a los “empresarios” que contrataría. No tuvo que “pedir coima”, ya que los funcionarios- de Kirchner para abajo- eran los dueños de esas empresas. No hubo que negociar con empresas preexistentes sino crear de la nada empresas contratistas.

Además se ejecutó un plan que implicó el desmonte de los organismos de auditoría y control, la colonización de la AFIP, el Banco Central y el Indec (organismos rectores del área económica ) con lo cual nos quedamos sin control, sin estadísticas confiables y sin posibilidad de registrar las maniobras delictivas. Ni siquiera hubo estadística criminal: desde 2009 no hay publicación del número de homicidios anual.

Esa pesadilla terminó y, a pesar de errores o torpezas, más de la mitad de los ciudadanos sigue apoyando a este gobierno por defensa propia, para dejar de pertenecer a un Estado fallido, solo hábil para robar y absolutamente incapaz de gobernar.

Esteban Lijalad

Autor: Esteban Lijalad

Sociólogo (UBA, 1972). Investigador de Opinión Pública, procesos de mercado y Comunicación Social. Experto en investigación social mediante el uso de encuestas. Titular de las consultoras Aresco (1984-87), Equas (1987-1991), Sofres Ibope (1991-1993) Consultora Tesis (1993-2003). Asesor del Ministerio de Educación de la Nación (Argentina), Área de Evaluación de Calidad Educativa (1996-1999). Consultor PNUD ARG 97/025 (2002-2004). Docente de la Universidad Nacional Tres de Febrero, en la Maestría en Generación y Análisis de Información Estadística (2003-2004). Actualmente Director del GOP, Grupo de Opinión Pública de Comunicaciones Sudamericanas S.A. (http://consultoracs.com/cs/gop/)