Lunes, 30 de noviembre de 2015

MENU

Macri y lo que puede suceder en Uruguay

El triunfo de Mauricio Macri generó todo tipo de reacciones en nuestro país.

El ex presidente Mujica no perdió tiempo en augurarle un futuro negro. A su juicio, la asunción del ingeniero devenido en político le provoca temores de inestabilidad institucional. Rememoró lo que sucedió en el año 2002 para fundamentar sus miedos.

Ya antes de la elección había vaticinado que si ganaba Macri los kirchneristas no le iban a dejar gobernar.

El presidente Vázquez fue en sentido contrario. Auguró que podía tener un buen relacionamiento con el nuevo gobierno y calificó algunas de sus propuestas como progresistas al igual que las suyas.

Algunos legisladores oficialistas, como el Secretario General del Partido Socialista de Montevideo, Gonzalo Civila, directamente se colocaron en la vereda de enfrente bajo la consigna “retroceder nunca, Macri jamás“.

Civila y Mujica parecen no poder asumir lo que significa la democrática alternancia en el poder si ella no se produce dentro de sus simpatías políticas.

La consigna retroceder nunca y Macri jamás tiene la única virtud de ser explícita en la forma de pensar de quien ocupa el principal cargo del Partido Socialista en el departamento de Montevideo.

La de Mujica es menos explícita pero igual de grave. Su opinión es escuchada hoy en el mundo y sus presagios de inestabilidad institucional o de imposibilidad de gobernar son graves.

Vázquez, quizás para compensar tales dislates, buscó encontrar coincidencias.

En el arco opositor las reacciones pasaron de la alegría, manifestada la misma noche de la elección por los Senadores Lacalle Pou y Bordaberry, a la mesurada reacción de Jorge Larrañaga y Pablo Mieres. Estos destacaron la alternancia en el poder y la celebración de elecciones democráticas.

En la campaña electoral pasada, Bordaberry fue el único candidato que se entrevistó con Mauricio Macri. Tabaré Vázquez había jugado sus fichas al kirchnerista Scioli, mientras que Lacalle Pou destacaba su vínculo con Massa.

Con el triunfo de Macri, varios miembros de la oposición trataron de presentar su éxito como el adelanto del que tendrán en este lado del río en el 2019.

El Senador Javier García, en un editorial en el diario El Pais, comparó a Macri con Lacalle Pou y su campaña por la positiva. No hizo más que reiterar lo que varios dirigentes de primera línea del Partido Nacional vienen diciendo en las redes sociales en los últimos días.

El candidato a la Intendencia de Montevideo por el Partido de la Concertación, Edgardo Novick, también intentó llevar agua para su molino. 

Apuntalado por su principal dirigente, el ex pachequista y ex bordaberrista Guillermo Facello, comenzó a hacer trascender en los medios de prensa el parecido entre él y Macri.

En un reportaje ayer domingo en el diario El País, el propio Novick relata los parecidos con Macri. “Ambos somos empresarios exitosos y desideologizados“, remarcó.

Otros directamente vaticinan que el triunfo de Macri o, más que eso, la derrota del kirchnerismo en Argentina, es el anticipo de lo que sucederá en el 2019 en el Uruguay.

El propio Raúl Sendic, amigo personal de Axel Kiciloff, el Ministro de Economía de Cristina Kirchner, así lo piensa. Advirtió a sus pares del Frente Amplio que lo sucedido en la República Argentina debe hacer sonar las alarmas.

Tanto Sendic como quienes desde la oposición tratan de sacar del triunfo de Mauricio Macri beneficios personales se equivocan.

Traspasar una realidad política de otro país al nuestro, por más cercano que sea, es un error.

Macri tiene cosas parecidas pero también diferentes a las de los opositores uruguayos. 

En tren de buscarlas podemos ver que hizo una campaña donde buscó no atacar a sus rivales. Lacalle Pou cambió su estrategia en los últimos meses y hoy su campaña es por la negativa más que por la positiva. Pero además Macri no proviene de una familia política como Lacalle Pou.

Como Novick, Macri es un empresario. Pero las coincidencias terminan ahí. Macri viene de ser dos veces Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, mientras que Novick viene de perder la elección a Intendente de Montevideo. A eso Macri le suma más de quince años en la política mientras el concertista lleva nueve meses en ella.

Como Bordaberry, Macri arrastró la crítica por las acciones del padre. Como este, Macri se guardó de criticarlo públicamente por más que en sus acciones marcó diferencias. Pero Bordaberry también fue derrotado en las últimas elecciones en que participó, mientras que Macri presentó como carta sus dos triunfos seguidos en la ciudad de Buenos Aires.

Más allá de eso, las realidades de Uruguay y Argentina son distintas. 

La falta de apego a principios republicanos que demostró en los últimos tiempos el kirchnerismo guarda algunas similitudes con algún sector del Frente Amplio. Pero no con todos.

Los burdos actos de corrupción de que fueron acusados nada más y nada menos que el vice-presidente Amado Boudou y varios ministros kirchneristas, no tienen correlación en Uruguay.

Por lo menos por ahora.

Los errores cometidos por el kirchnerismo en la recta final de la campaña es difícil que los cometa el Frente Amplio en Uruguay. Nombrar a Aníbal Fernández como candidato a gobernador de la Provincia de Buenos Aires o al Sr. Zannini como candidato a vice presidente fueron errores que es difícil se cometan de este lado del río.

Las realidades son distintas y como tal deben ser encaradas por la oposición si quiere desalojar en las próximas elecciones al Frente Amplio del gobierno que ejerce ya desde hace tres períodos.

Quizás el ejemplo que sí puede tomar es el que Macri y Massa no hayan acordado unirse antes de la primera vuelta. 

Ese acierto fue señalado como un error por parte de muchas analistas antes de la elección.

Pero resultó ser fundamental. Macri votó por encima del 30% mientras Massa lo hizo por encima del 20%. 

Llegado el ballottage, Massa no apoyó explícitamente a Macri pero sí implícitamente. Sus palabras fueron que el pueblo argentino había votado por el cambio. 

El cambio era indudablemente Macri.

Si Macri se hubiese asociado con Massa antes de la primera vuelta, la elección se habría polarizado entre dos y muchos se habrían inclinado por Scioli.  La exigua ventaja final que obtuvo Macri podría haberse perdido.

Todo un ejemplo para quienes propugnan uniones entre distintos partidos, antes del ballottage, de este lado del río.

Admin Telescopio

Autor: Admin Telescopio