Jueves, 29 de diciembre de 2016

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“Me llamó el Director y me dijo que no había más lugar”

Esto me contó el Director de un centro juvenil que funciona en convenio con INAU, desanimado, hace unos días. El Director de la UTU del barrio, con quien colabora, responsablemente le adelantó una situación que resultaba frustrante para los dos.  Para el equipo del centro juvenil esa llamada es un problema importante, porque trabajaron todo el año promoviendo que varios adolescentes, que dejaron  el liceo o la UTU  (en algunos casos que ni llegaron a ingresar),  volvieran a estudiar. Desde el centro juvenil los acompañaron, a ellos y a sus familias,  en una decisión que tomaron con esfuerzo y con mil dudas. Resulta que cuando se deciden,  para ellos no hay lugar.  Al equipo del centro juvenil además le genera una duda para el año próximo. ¿Es razonable plantearles a los adolescentes volver a estudiar a la UTU?

Esto mismo vienen sufriendo miles de adolescentes desde hace años, 7.200 el año pasado según cifras del sindicato de la UTU (porque las oficiales no existen o no se difunden).  Pero este año fue peor.  Porque en los días de inscripción hubo una tormenta fuerte y muchos no contaron con la información que responsablemente le transmitió el  Director de la UTU al Director del centro juvenil que arriba mencionaba. En el medio del temporal estuvieron toda la noche a la intemperie, tratando de conseguir lugares, porque sabían que no daban para todos. Y además fue peor porque las autoridades decidieron que la inscripción de los que están en 6° de escuela  se realice por vía electrónica.  El objetivo fue facilitar el tránsito de primaria a la educación media, atendiendo a que allí ya quedan unos cuantos por el camino. Justamente, los que no llegaron el año pasado y los anteriores, más otros que repitieron, fueron los que hicieron la cola bajo viento y lluvia. El efecto de la inscripción electrónica de los de 6° de este año, fue que quienes hicieron la cola  quedaron con los lugares sobrantes. Un autor chileno habla en estos casos de la “compresión hacia abajo” de los excluidos, se los empuja…para atrás.

La lectura del presidente del CODICEN fue sorprendente: encontró positivo que tantos quieran estudiar en la UTU. El problema es que las incapacidades de gestión convirtieron lo positivo en negativo y no los dejaron entrar.  También fue sorprendente la ministra de Educación, en oportunidad de anunciar otra vez malos resultados en educación media (al presentar el Anuario 2015), que reclamó el apoyo de las familias para lograrlos.  Unas cuantas de esas familias debieron recordar la mojadura que sufrieron un par de días antes, para intentar conseguir inútilmente un lugar de estudio para sus hijos.

Este fracaso es especialmente relevante, porque agrava uno de los principales problemas educativos  que todos (inclusive el gobierno), identificamos: el altísimo número de adolescentes que no asisten a la educación media.

Se han aducido las reducciones que la UTU sufrió en su presupuesto.  Los datos muestran que la UTU ha  subido su presupuesto en casi 200% entre el 2004 y el 2015,  es el sector educativo con mayor incremento. En el destino de ese incremento los recursos eran más que suficientes para solventar esos 7.200 lugares faltantes. El problema de prioridades es aún más serio si miramos a todo el sistema. Con los incrementos recibidos en estos años la ANEP está  engordando las burocracias departamentales, con una serie de cargos que tienen como cometido el “fortalecimiento de las trayectorias educativas”,  promoviendo el regreso de los miles de adolescentes que abandonaron, a centros de estudio…en los que no hay lugar.  Sería prioritario, antes que cargos en dudosas estructuras intermedias, aumentar los cupos de los centros educativos que todos los años rechazan inscripciones.

En fin, en este caso, a las enormes dificultades de gestión que muestran las autoridades, se le agregó una también preocupante falta de sensibilidad.

Javier Lasida

Autor: Javier Lasida

Javier Lasida es Licenciado en Ciencias de la Educación de la Universidad de la República, Máster en Ciencias Sociales de FLACSO Buenos Aires y candidato a Doctor en Educación de la Universidad Autónoma de Madrid. Se desempeña como profesor titular e investigador en la Universidad Católica del Uruguay. Fue Director durante 6 años del Programa Projoven del Ministerio de Trabajo de Uruguay. Se ha desempeñado en roles de consultoría, gestión y evaluación de política educativa para varios gobiernos, instituciones privadas y organismos internacionales en Uruguay y varios países de la región. Es autor de libros y artículos en publicaciones académicas y en la prensa, en temas de su especialidad.