Miércoles, 12 de octubre de 2016

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Mercoinnovacion

Las políticas públicas, como cualquier otro elemento de planificación estratégica vital para el país, dependen, en gran medida, del contexto político existente a nivel global, regional y nacional. Si este es favorable y se alinean coyunturalmente, hay que aprovechar la oportunidad para definir e implementar, en nuestro caso, políticas de innovación de mediano coherentes y a largo plazo. Para Uruguay, su escasa población no le brinda más opciones que buscar una inserción externa donde pueda negociar acuerdos comerciales que le permitan acceder de manera competitiva a nuevos mercados sin aranceles o con aranceles bajos.

Afortunadamente, esa parece ser hoy la intención aun cuando también se pensó que era conveniente estar en la “cocina” del TiSA y de manera prematura y bajo presión interna, se decidió salir de un proceso al cual nuestro gobierno había negociado para poder entrar. En el futuro podremos evaluar si esa decisión fue la acertada o se cometió un grave error con costos importantes para el sector y el país. Hoy la diplomacia uruguaya busca, urgentemente, nuevos socios y mercados, consciente de la importancia de una apertura al mundo y que los vientos son de frente.

El objetivo de este artículo no es profundizar en tema de negociaciones comerciales en marcha o en carpeta. La idea es aprovechar para proponer un acuerdo en temas de innovación entre los 4 miembros de MERCOSUR y Chile. No se propone una institucionalidad nueva sino un esquema de cooperación con denominadores comunes mínimos, pero con un grado importante de interdependencia real y permanente para que no cambie con posibles cambios de gobierno y prioridades. La innovación es un proceso que, dependiendo del sector y los mercados,

entre otros factores, supera ampliamente un mandato presidencial en dar resultados tangibles.

El esquema se basaría en reconocer las asimetrías entre sus miembros y solo funcionaria si es una verdadera política de estados donde exista el esquema mencionado, el cual debe de ser flexible, con una secretaria pro-tempore y creado a nivel de Presidentes de MERCOSUR y Chile. El punto de partida sería un programa de trabajo en dos o tres temas, con objetivos claros, plazos, costos, resultados esperados y demás elementos de un programa que es más ambicioso y abarcativo que un proyecto. Debe también de incluir un elemento importante de cooperación entre sus miembros y paralelamente se crearía una entidad del sector privado de donde se podría lograr inversiones para que los proyectos que decidan los miembros puedan ser aterrizados en vez de seguir con discusiones estériles en reuniones que no terminan en resultados concretos.

Hoy tenemos a los países de MERCOSUR y Chile más alineados que nunca. Y, más importante aún, dispuestos a dejar de lado el “Club Político” en el cual se había transformado. De un momento a paso lo impensable y los cambios políticos comienzan a mostrar una clara vocación de cooperación regional y de actuar en bloque en negociaciones de tratados de libre comercio y acuerdos bilaterales.

Crear un esquema flexible de autoridades competentes para tratar el tema de innovación, y todo lo que la misma encierra, no solo parecería oportuno sino más necesario que nunca. La economía del conocimiento no espera y tenemos que decidir si estamos dentro o en la periferia. Hay una obligación de llevar la innovación a los mercados y generar riqueza. No hay que tener pudor para hablar de riqueza. Riqueza significa generar bienestar general, crear PyMES, más empleos

calificados, reinvertir, insertarnos en cadenas de valor, ampliar la base tributaria y, los más importante, depender menos de los vaivenes cíclicos de ser exportadores netos de materias primas.

Este articulo entonces, es solo un esfuerzo de poner en la mesa una idea que pareciera ser oportuna para beneficiarnos de un proceso de globalización e interdependencia donde todavía no hemos hallado nuestro lugar. Los rankings de innovación y competitividad muestran a Chile y Costa Rica detrás de otros 30 países.

¿Qué pasa con los otros 17 países de América Latina? Seguiremos pensando que todo pasado fue mejor o estaremos a la altura del desafío que significa una nueva adaptación a un mundo que cambio y que seguirá transformándose mientras nosotros miramos desde la periferia. Estos no son temas políticos ni ideológicos y menos partidarios. Son exclusivamente de sentido común.

Carlos Mazal

Autor: Carlos Mazal

Politólogo de la University of the Pacific con una Maestría en Estudios Latinoamericanos y del Caribe de la New York University. Es Consultor Internacional en temas de Propiedad Intelectual, Innovación y Desarrollo y ex Director para América Latina y el Caribe de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Miembro Fundador del Centro de Estudios de Propiedad Intelectual (CEPI) de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Republica. Miembro de Número de la Academia Nacional de Economía. Miembro Consejero del Consejo Uruguayo de Relaciones Internacionales (CURI)