Lunes, 8 de agosto de 2016

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Mercosur: rehenes de nuestras contradicciones

El Mercosur ha llegado finalmente al destino en que lo sumieron los gobernantes “progresistas“ de los últimos tiempos.
Los Kirchner en Argentina, Lugo en Paraguay y Dilma y Lula en Brasil le dieron un carácter político a lo que fue pensado con un objetivo económico.
Todo ello con la pasividad de los gobiernos del Frente Amplio en el Uruguay.
Desde que se dio ese giro a lo político el final estaba cantado.
En especial cuando Cristina Kirchner y Dilma Rousseff le impusieron a Mújica la suspensión del Paraguay para permitir el ingreso de Venezuela.
Bastó que cambiaran los gobiernos en algunos de los países para encontrarnos con esta situación que vivimos hoy.
Nuestro canciller entregó la presidencia del Mercosur al Sr. Maduro. Funda su decisión de hacerlo en las normas jurídicas.
Desde el punto de vista legal su razonamiento resulta correcto.
Brasil, Paraguay y Argentina sostienen, en una clara visión política y práctica, que Maduro no puede presidir el Mercosur.
Cuestionado por organismos internacionales, con opositores políticos presos y tomando a cada rato decisiones al filo de lo democrático el Presidente de Venezuela no parece ser la persona adecuada para representar a los otros cuatro países.
Tan sólo imaginar al Sr. Maduro sentándose ante la Unión Europea para negociar el acuerdo económico en curso alcanza para darse cuenta del desatino político que ello significa.
Lo que nuestra cancillería no se anima a hacer es dar el paso que debe dar: suspender a Venezuela del Mercosur aplicando la cláusula democrática prevista en el Acuerdo de Caracas.
Ese es el único camino que queda.
Argentina, Brasil y Paraguay sostienen que Venezuela no debe asumir la presidencia por todo lo que está sucediendo en dicho país.
Uruguay afirma que dado que sigue siendo miembro del Mercosur, hasta que deje de serlo, debe cumplirse con lo jurídico que no debe primar sobre lo político.
Algo que constituye un avance en la posición de nuestra cancillería.
Recordemos que el Sr. Mújica siendo presidente sostuvo junto a Cristina Kirchner y Dilma Rousseff que al suspender a Paraguay hicieron primar “lo político sobre lo jurídico“.
El problema es que lo jurídico ahora es que los cuatro miembros fundadores del Mercosur apliquen la cláusula democrática, suspendan a Venezuela y, como corolario de ello, otro asuma la presidencia.
Eso se debe hacer por consenso y nuestra cancillería no lo aprueba.
No lo hace porque el partido de gobierno, el Frente Amplio, no se lo permitirá.
Los grupos mayoritarios hoy dentro del FA (MPP, Partido Socialista, Casagrande, Lista 711, Partido Comunista, las bases, etcétera) son afines a Venezuela y por ende contradicen al propio Canciller a cada rato.
Prueba de ello fue el triste episodio del abandono de las negociaciones del TISA del año pasado.
Nuestro país hoy es rehén de esas contradicciones a la interna del Frente Amplio.
Ayer decían que debía primar lo político. Hoy se resguardan en lo jurídico. Pero lo jurídico a medio camino: para que Venezuela asuma la presidencia del Mercosur pero no para aplicar la convención de Caracas y suspender al país caribeño.
Mientras tanto, desde el punto de vista internacional, nuestro país queda alineado junto al desprestigiado Maduro.
Se necesita coraje y determinación para salir de esta situación.
Lo que parece faltar hoy en el viejo Palacio Santos.

Admin Telescopio

Autor: Admin Telescopio