Lunes, 23 de abril de 2018

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Morir asesinado en Uruguay

Acabamos de vivir una nueva interpelación al Sr. Ministro Eduardo Bonomi, el que más tiempo ha ocupado cargos ministeriales en los gobiernos del Frente Amplio y el que desde hace ocho años viene comandando el Ministerio del Interior, un récord que, posiblemente, nadie superará. ¡El ministro duró más que el Presidente que lo designó! Todo un logro. La seguridad, por otro lado, todo un desastre.

Voy a dejar para otros, por ejemplo el Senador Dr. Pedro Bordaberry, el análisis político. Quiero concentrarme en este artículo en intentar hacer comprender, a tirios y troyanos, qué es lo que está sucediendo, por qué está sucediendo y cómo esto no es simplemente un problema de incremento del delito de homicidio que se dé en “todos lados” como pretende hacernos creer el Ministerio del Interior (y como creo que sus jerarcas sinceramente parecen creer). Vayamos entonces a los datos técnicos. Sé que el artículo es duro y quizá yo no tenga las habilidades didácticas necesarias para explicarlo bien, pero lo intentaré en exhaustivo detalle.

El primer semestre del año pasado, 2017, terminaba con una nota de optimismo. Los 71 homicidios criminales registrados constituían un guarismo inferior al promedio desde 2011, 81. Enero había caído justo en el promedio y tanto Febrero como Marzo habían estado por debajo del mismo para el mes correspondiente.

Figura1En la Fig.1 se muestra una gráfica donde, en las barras apiladas de distinto color, se indica la cantidad de homicidios correspondiente a cada año para el mes respectivo. Así, por ejemplo, si se toma Enero, se ve que la suma de todos los homicidios ocurridos entre 2011 (en color azul) y 2018 (una especie de morado claro) da una columna netamente más alta que todas las demás.

Esto es así porque los meses históricamente difieren en la cantidad de homicidios. Enero es el mes con mayor número, mientras que junio es el que presenta menos casos. Si se hace un promedio del número de homicidios para cada mes, sumando el correspondiente guarismo para cada año 2011-2017 y dividiéndolo por el número de años, se ve que el promedio de enero es de 32 homicidios, mientras que el de junio es de 17, un hecho que, entre otras cosas, tiene que ver con el clima y la temperatura [1-3].

Como no podía ser de otra forma, frente a los datos positivos, el Ministro del Interior usó esos números para justificar la tarea de su Ministerio [4,5].

Este año, 2018, empezó con todas las luces de alerta encendidas. Cubriéndose en salud, el Ministro dijo que si todo sigue así, este año terminaremos por encima de 280 homicidios [6]. Veremos que esto, en realidad, se queda muy corto de lo que va a suceder.

Para entender lo que pasará, es necesario analizar los datos actuales y ver si es posible modelar (es decir, ajustar un conjunto de predicciones en función del comportamiento de los indicadores seleccionados) el futuro.

Figura2Como primer conjunto de datos veamos la Fig. 2. Ahí se grafican los homicidios (sólo criminales) perpetrados en los meses cerrados enero-marzo 2018 y en el presente mes de abril 2018 (en rojo), al cual, cuando esto escribo, le faltan aún 9 días para cerrarse, junto a los homicidios del año anterior (en marrón) y el promedio de homicidios 2011-2017.

Lo que se observa es que los tres meses enero a marzo registran un número de homicidios superior tanto al del respectivo mes del año pasado como al del promedio de ese mes en los años 2011-2017. Esto es también cierto para abril, mes que aún no ha cerrado. Es decir, aun cuando todavía falta la tercera parte del mes, el número de homicidios es ya más del doble que el año pasado y superior al número promedio de homicidios de ese mes (el peor registro se dio en 2012, con 30 homicidios en abril, en 2018 llevamos ya 26 homicidios en 21 días).

Otras informaciones que pueden obtenerse de los datos de homicidios de enero-abril 2018 (35, 35, 39 y 26 en enero, febrero, marzo y 19 días de abril, respectivamente) son las siguientes:

  • tanto febrero como marzo de 2018 registran un número de homicidios que resulta ser el mayor (para el mes correspondiente) de todos los registrados desde que se conocen los números mensuales en 2011;Figura3
  • el mes de marzo de 2018 registra el mayor número de homicidios de cualquier mes de todos los registrados entre 2011 y 2017, quebrando este año la tendencia histórica de que enero es el mes con mayor número de homicidios en el año;
  • el primer trimestre de 2018 presenta el mayor número de homicidios de toda la historia registrada de Uruguay, al menos desde 2011 (para años anteriores no existe o no está disponible la información desglosada por meses o trimestres).

Cabe preguntarse entonces cómo es posible que el mismo Ministerio, que siempre busca excusas autoexculpatorias para los malos números, pueda tener estos altibajos tremendos y pasar a la euforia a la decepción con tan sólo nueve meses de diferencia (véase en [7] lo que decía el Ministro Bonomi en diciembre próximo pasado).

Una de las razones, sin duda, es la distorsión intencionada de la información. No se necesita demasiado hurgar para encontrar que Uruguay no tiene la tasa de homicidios más baja de Latinoamérica. Aun cuando ello fuera cierto, Latinoamérica tiene las peores tasas de homicidios por 100.000 habitantes del mundo, y Uruguay, en sus mejores épocas, ya tenía guarismos 10 veces superiores, al menos, a los registrados por los países de Europa occidental. Así que, entre otras cosas, el Ministro usualmente miente. No es novedad.

Pero, además, la sensación de sube y baja es porque el Ministerio utiliza formas muy primitivas de presentar la información. Lo que, de paso, permite mucho mejor la manipulación de la opinión pública.

Una presentación mínimamente sensata de la información, que tenga en cuenta la estacionalidad de los homicidios que se muestra en la Fig. 1, es presentar un número anualizado, sumando los doce meses que culminan en el mes informado. Esto no es ninguna genialidad estadística sino la simple aplicación de los registros (totales y promedios) anuales móviles, que se usa con toda naturalidad en economía.

Cuando se hace esto, la historia que se presenta es bastante distinta.Figura4

Los datos están disponibles en forma anual desde 1980 y en forma mensual (gracias inicialmente al trabajo de Fundapro [8] y con posterioridad por los propios informes del Ministerio del Interior) a partir de 2011.  El total móvil se ha graficado desde 1980 en la Figura 4 y se proporciona una ampliación del período Bonomi en la Figura 5.

Figura5Nótese en la Figura 4 que el menor número de homicidios anuales se registró en 1984 (110) mientras que el primer gobierno del Frente Amplio recibió el país con un número de 200 en 2004. Ahora vamos a adentrarnos en un análisis un poco más complejo, que no tendré más remedio que describir detalladamente para que quede claro al lector. Para ello empecemos por ver el pasado y analizarlo un poquito como se ve en la Figura 6.

Figura6Mirando esta figura, se ve que a partir del retorno de la democracia y hasta 1997-98 se nota un incremento del número de homicidios anuales. En 1985 hubo 119 homicidios y en 1997 hubo 243 homicidios (aumento del 104% en 12 años). Eso significó una velocidad de aumento de 10 homicidios/año. No es difícil encontrar una explicación sociológica para tal cosa. Luego de un período de restricción de las libertades individuales, se restringe mucho la represión, aumentan las libertades, pero con ello también la facilidad de delinquir.

Figura7Desde 1997 a 2005 se da el período más largo de baja significativa del número de homicidios (4%). Pero, en lugar de mirarlo de esa forma, es más conveniente mirar el período 1990-2011 como de relativa estabilidad (aunque no lo voy a explicar acá, eso tiene que ver con el significado estadístico de las fluctuaciones). Esto se ha representado en la Figura 7.

El promedio de homicidios 1990-2011 fue de 211 (línea roja punteada) con un error al nivel de significación del 95% (2s) de 34. Esto quiere decir que si se tomara al azar uno de esos años, se podría concluir con una probabilidad de 95% que el número de homicidios estaría entre 177 y 245. Los datos están claramente en esa franja. Esto no quiere decir que sería imposible encontrar un año móvil con menos de 177 homicidios o más de 245, sino que la probabilidad de que ello ocurra es muy pequeña.

El Ministro Bonomi asume en el año 2010 y procede a realizar multitud de cambios y transformaciones en la Policía durante ese año y el siguiente. El resultado de esos cambios, que policías retirados de alto rango coinciden en describir como mal concebido, mal ejecutado y totalmente dañino se materializó en 2012.

Figura8

Como se ve en la Figura 8, hubo un salto sustancial en la cantidad de homicidios, que pasaron de 198 en 2011 a 289 en 2012 (aumento de 46%). Es decir, en un solo año la cantidad de homicidios aumentó porcentualmente la mitad (el mismo número pero sobre un denominador mayor) que en los 22 años entre 1990 y 2011.

Juntando todos los datos anteriores, como se ve en la Figura 9, podemos decir que el período de relativa estabilidad separa dos períodos de crecimiento de los homicidios con claras diferencias. Mientras que el aumento de homicidios 1985-1996 tuvo una velocidad de 10 homicidios por año, el aumento de 2012 tuvo una velocidad 9 veces mayor, 91 homicidios por año.

Figura9A partir de 2013, el número de homicidios se mantiene de nuevo relativamente estable, con algunas oscilaciones, lo que nos permite realizar un análisis parecido al del anterior período de estabilidad. Como se ve en la Figura 10, el promedio, calculado al igual que la vez anterior, da un resultado de 280 ± 21 homicidios por año. Esto significa que, tomando un año al azar, la probabilidad de que el resultado esté entre 259 y 301 es de un 95%.

Figure10Por primera vez en la historia de Uruguay empezamos a hablar de que se traspasó la barrera de los 300 homicidios por año. Nunca antes había sucedido ese desastre.

La diferencia entre los dos promedios citados, 208 ± 36 para el período 1990-2011 y 282 ± 20 para el período 2012-2017 no es lo único importante. Si miramos el límite superior de la primera franja, 244, y el inferior de la segunda, 262, vemos que no se tocan ni se superponen (ese es el significado de la zona rayada en azul en la figura adjunta). Eso quiere decir que el efecto (la diferencia de promedios) es significativo con un nivel del 95% (se podrían hacer análisis más sofisticados pero es innecesario). La diferencia entre ambos períodos, por supuesto, es la implementación de las políticas de Bonomi en el Ministerio del Interior.Figura10a

Visto lo anterior, ahora también constatamos que hay un incremento notable en el número de homicidios en 2018. El total móvil en abril de 2017 había retornado (ver Fig. 1), luego de un proceso de altas y bajas, al mismo valor aproximado de abril de 2012. Lamentablemente, a partir de ese momento el número comenzó a empeorar.

Desde setiembre de 2017 empezó a aumentar el total anual móvil de homicidios y ese aumento termino de consolidarse en noviembre del mismo año. Una forma diferente de verlo es analizar la variación en el total móvil respecto a un año atrás. ¿Qué quiere decir esto? Es simplemente ver el total móvil de homicidios, por ejemplo, en enero de 2018, hacer la diferencia con enero de 2017 y convertirlo en porcentaje de ese mismo total. Ello conduce a períodos de crecimiento (por ejemplo en 2012 respecto a 2011) o decrecimiento (por ejemplo desde mediados de 2014 a mediados de 2015).

Figura11En la figura 11 se ve claramente cómo este número, que representa la velocidad anual de crecimiento de los homicidios, está tomando en 2018 la misma tendencia de 2012 pero aún peor. Las velocidades porcentuales en el período enero-abril para 2012/2108 muestran estos números: enero 2.4%/9.4%, febrero 10.3%/14.2%, marzo 16.6%/22.3%, abril (aún sin culminar en 2018) 27.3%/24.8%. Es decir, la velocidad de crecimiento del número de homicidios en 2018 es significativamente mayor que la observada en 2012, que fue, hasta ahora, el año más trágico desde el retorno a la democracia.

Lo que esto implica es catastrófico. El total anual móvil de homicidios perforó la barrera de 300 en Febrero (304 homicidios) y la ultrapasó en marzo (322 homicidios). El acumulado al día en que esto se escribe, 21 de Abril, es de 337 homicidios. Si todos los meses siguientes tuvieran nada más que el número promedio de homicidios en 2011-2017, terminaríamos el año con encima de los 300 homicidios, una figura nunca vista antes y bastante superior a lo que dijo el ministro.

Las cosas pueden ser aún mucho peores. Asumamos como modelo que el aumento porcentual mes a mes respecto al mismo mes de 2017 va a ser similar al de 2012 respecto a 2011. Esta hipótesis ya se quedó corta en el período enero-abril, porque el ritmo de crecimiento es muy superior. Pero asumamos eso como hipótesis de mínima. Entonces, si se siguiera la tendencia que se ve ahora en los datos, tendríamos la extrapolación que se marca en la línea roja punteada en la gráfica de la figura 12, es decir que cerraríamos 2018 ¡con más de 400 homicidios!

Figura12

 

¿Qué significa lo anterior? Significa que

  • tendremos el mayor número de homicidios en Uruguay que se conoce desde que se llevan estadísticas, año 1980, es decir: el peor registro de los últimos 38 años;
  • tomando la población estimada de Uruguay de 3.440.000 habitantes [9], la tasa de homicidios anualizada en este momento es 9.73 homicidios cada 100.000 habitantes; si nos comparamos con la de España, por ejemplo, que es 0.3, tenemos que una persona tiene una probabilidad 30 veces mayor de ser asesinado en Uruguay que en España;
  • si se confirma la evolución proyectada y el año 2018 se desarrolla en forma similar al 2012, entonces pasaremos para Uruguay (para Montevideo ya lo pasamos hace mucho) la tasa de 10 homicidios cada 100.000 personas, el límite para el cual la OMS dice que estamos frente a una epidemia.
  • si la evolución actual de la situación se confirma, Uruguay tendrá una tasa de homicidios en 2018 de 11.9 por cada 100.000 habitantes, el doble o más de la tasa registrada cuando el Frente Amplio llegó al poder.

Finalmente es importante ver que hay otra conclusión importante que se obtiene de esta modelación. Si lo que se observa fuera resultado, como sostiene Bonomi y su equipo, de un aumento sostenido del delito, que se observaría en otros lugares del mundo en forma similar, el aumento tanto del número de homicidios como la tasa, serían relativamente suaves. Eso querría decir que no se verían saltos abruptos en el número de homicidios (como en 2012) ni se vería variaciones bruscas de la derivada (como se ve en la Figura 11). Que existan estos saltos y que luego no se descienda a guarismos anteriores, significa que en esos momentos se notan efectos específicos, localizados en el tiempo, que provocan variaciones puntuales.

Como lo dijimos en 2012 frente al descreimiento general, Bonomi y su equipo en el Ministerio –que son los que tomaron las decisiones sobre la organización de la policía y el tratamiento del delito en estos últimos 8 años—son una parte muy importante del problema. Que se vayan no asegura que mejoremos, pero que se queden es la fórmula más segura para que sigamos empeorando aceleradamente.

 

 

Referencias

[1] D. Cheatwood, The effects of weather in homicide, J. Quantitat. Criminology 11 (1995) 51-70.

[2] A. Mishra, Does Temperature Affect Homicide Rate?, J. Climatol. Weather Forcasting 3 (2015) 1000132.

[3] M. Allaham, R. Marx, Does a hot summer mean more crime? Here’s what the data show, Chicago Tribune, 23 de Agosto de 2017 (ver aquí, consultado 2/4/2018)

[4] Bonomi dijo que bajaron las rapiñas y los homicidios en lo que va del año, diario El País, 3 de marzo de 2017 (ver aquí, consultado 2/4/2018)

[5] Uruguay tiene la tasa de homicidios más baja de América Latina, destacó Bonomi, radio Uruguay, 20 de marzo de 2017 (ver aquí, consultado 2/4/2018).

[6] Bonomi admitió la probabilidad de que en 2018 se supere la cifra de 280 homicidios, Salto al día, 17 de abril de 2018 (ver aquí, consultado 19/4/2018)

[7] Bonomi: es “preocupante” el incremento de homicidios entre delincuentes que se registra en los últimos meses, Telemundo, Teledoce Televisora Color, 18 de diciembre de 2017 (ver aquí, consultado el 2/4/2018)

[8] Observatorio Fundación Propuestas, http://seguridad.observatoriofundapro.com/

[9] Población estimada de Uruguay, Instituto Nacional de Estadística, INE, http://www.ine.gub.uy/poblacion

Oscar N. Ventura

Autor: Oscar N. Ventura

Doctor en Química. Profesor Titular (G5) efectivo, con Dedicación Total (DT) de la Facultad de Química (UdelaR). Director del Computational Chemistry and Biochemistry Group (CCBG). Investigador Nivel 5 del Pedeciba. Investigador Nivel 3 del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).