Miércoles, 25 de octubre de 2017

MENU

Mucho ruido y pocas nueces

En las últimas semanas el gobierno ha efectuado una serie de anuncios que han sorprendido a la ciudadanía. Sin tiempo a reponerse frente a una primera manifestación, y mucho menos para digerirla y evaluarla adecuadamente, las autoridades nos sorprenden con nuevos anuncios antes de que se concreten los anteriores.

El último de ellos fue el pasado viernes, cuando se anunció de la probabilidad de la existencia de petróleo en el departamento de Paysandú. Se trata de un hallazgo, que de confirmarse transformaría al país.

Con los días los anuncios fueron bajando de tono, primando la cautela, como por otra parte debe ser. No vaya a ser que ocurra nuevamente lo que pasó a comienzos de 2016, cuando la economía uruguaya atravesaba su peor momento desde la crisis de 2002 y un gobierno que en aquel momento parecía no tener agenda convocó a los ex presidentes y referentes de los distintos partidos políticos para discutir qué hacer con el petróleo que pronto aparecería en la plataforma continental.

Lamentablemente no apareció petróleo. No quiero ni debo pensar mal, pero lo curioso es que el día del anuncio de la posible existencia de petróleo coincidió con el último de la semana en la que se iba a firmar el acuerdo con UPM para comenzar las negociaciones de cara a firmar un acuerdo definitivo referente a la instalación de una nueva planta de celulosa. Acuerdo que por otra parte se ha venido anunciando está a punto de firmarse desde el pasado mes de junio y se viene posponiendo.

En medio de estos anuncios que no terminan de concretarse en la realidad, pero esperemos que se materialicen algún día, se dieron otros hechos que sí impactan sobre el funcionamiento de la economía. En mi última columna, a fines de agosto, escribí sobre la necesidad de repensar el Mercosur. Decía allí textualmente “Es momento entonces de replantear el Mercosur. Los momentos a favor o en contra están vinculados en gran medida a las políticas aplicadas por nuestros vecinos. Atendiendo a eso y aprovechando una concordancia de miras en cuanto a la apertura de mercados parece buen momento para replantearse la institucionalidad del bloque y enfocarlo hacia un acuerdo que, independientemente de las orientaciones económicas de los gobiernos de turno, le permita a cada uno aprovechar, a su manera las oportunidades que ofrece el mundo. Pensarse como una zona de libre comercio parece entonces lo más adecuado.”

Algunas cosas han cambiado desde entonces, pero precisamente debido a esos cambios la propuesta de aquel entonces adquiere mayor relevancia. Las negociaciones para firmar acuerdos en bloque no avanzan a buen ritmo y Brasil impuso trabas a las exportaciones de lácteos desde Uruguay.

Otro anuncio que posteriormente no se concretó fue el del levantamiento de esas trabas, luego de que el presidente Temer llamase telefónicamente al presidente Vázquez.

En este caso el incumplimiento es por el lado brasileño, lo que no exime totalmente de culpas a las autoridades uruguayas, ya que desde hace varios meses que la probabilidad existía y no se tomaron recaudos a tiempo.

El mundo cambió drásticamente desde la firma del Tratado de Asunción en el año 1991. Desapareció el bloque socialista y emergió China como gran potencia. Aquella idea de integrarnos primero a la región para alcanzar una escala adecuada que nos permitiese después integrarnos (abrirnos) al mundo no llegó a plasmarse y la irrupción de China trastocó todos los planes previos. Mercado marginal para nuestras exportaciones, se convirtió en pocos años en el principal destino de las mismas, modificando sus estructuras productivas. La región se consolidó como una gran proveedora de materias primas, rezagándose sus sectores manufactureros.

Nos hemos vuelto competidores entre nosotros mismos y aquel acuerdo inicial que apuntaba a la complementación productiva se fue vaciando de contenido. En este contexto, el acceso al mayor número posible de mercados en condiciones preferenciales es el camino que debe seguir Uruguay. Dada nuestra estructura productiva y la de nuestros vecinos, esos mercados están fuera de la región.

China se posiciona como un comprador firme, e ironías de la vida, se presenta como el defensor de la globalización, en momentos en que suenan cada vez con más fuerza voces proteccionistas en Estadios Unidos y Europa. Poder acceder a ese mercado tan grande, pagando menores aranceles es vital.

La consolidación de China como una gran potencia es una realidad que está cambiando al mundo al mismo tiempo que lo hacen las nuevas tecnologías. Uruguay tiene que prepararse para esos cambios.

El acercamiento al gigante asiático, vital para nuestra estructura productiva, debe darse desde una posición muy pragmática, sin renunciar a nuestra esencia democrática. Recientemente Enrique Iglesias, canciller en el primer gobierno democrático y presidente del BID durante varios años señaló en una conferencia que la expansión china abre muchas oportunidades a Uruguay, que hay que prepararse para ello, pero hay que estar atentos a que el nuevo mundo que se avecina también implica nuevos valores. El reciente congreso del partido comunista chino y la acumulación de poder en manos del presidente Xi Jinping es un signo de los tiempos que se vienen, al punto tal que la revista The Economist lo consideró recientemente el hombre más poderoso del mundo en la actualidad.

Mientras en el mundo suceden cambios vertiginosos, en el Parlamento se discute si aprobar o no el TLC con Chile. Un acuerdo de impacto marginal, ya que el grueso del comercio ya está desgravado. Pero si no es posible alcanzar un acuerdo en un tema como este, menos probabilidad la hay para acordar en los temas que verdaderamente ayuden a transformar el país como ser una política de inserción internacional que verdaderamente nos beneficie. Y las reformas necesarias para que las empresas uruguayas puedan conquistar nuevos mercados, generando así mayor empleo, único medio que se conoce hasta el momento para abatir sostenidamente la pobreza y mejorar la distribución del ingreso.

Sin avances en áreas, sólo nos resta esperar que se materialice alguno de los tantos anuncios efectuados.

Horacio Bafico

Autor: Horacio Bafico

Economista Egresado de la UdelaR. Profesor de Economía y Sociedad Uruguaya e Indicadores Económicos en la en la Universidad ORT. Dicta clases sobre Fundamentos Económicos del Diploma de Especialización en Desarrollos Inmobiliarios en dicha universidad. Asesor de la Cámara de Industrias del Uruguay 1987-1995. Asesor de la Asesoría Macroeconómica y Financiera del Ministerio de Economía y Finanzas entre 1999y 2003. Director de dicha Asesoría entre 2003 y 2004. Asesor del Director Ejecutivo por Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay en el Directorio del Banco Mundial. El cargo implica la representación del Uruguay ante el Directorio del Banco Mundial (2004-2005). Consultor de organismos internacionales (BID, PNUD, OIT). Consultor y asesor de empresas en temas económicos y financieros.