Martes, 16 de febrero de 2016

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Mujeres de Negro: “uno de cada tres uruguayos es golpeador”

El comienzo del 2016 ha estado marcado por varios casos de violencia de género, en la que algunos de ellos, llegaron a su expresión más radical: el femicidio.

Durante el año 2015 fueron asesinadas treinta mujeres y once sufrieron intento de asesinatos. Se registraron 85 denuncias por violencia doméstica por día, según el Observatorio de Violencia y Criminalidad.

Según datos de la CEPAL del año 2012, Uruguay es uno de los países con mayor número de muertes de mujeres ocasionadas por sus parejas o exparejas, en relación con la cantidad de habitantes del país. La tasa en Uruguay de este delito es de 0,62 y es superado únicamente por Nicaragua (0,67) y la República Dominicana (1,01).

La primera encuesta de prevalencia sobre violencia de género del 2013 establece que casi 7 de cada 10 mujeres mayores de 15 años manifestaron haber vivido en su vida alguna situación de violencia de género.

Si bien la violencia contra las mujeres ingreso tardíamente a la agenda feminista, los últimos 30 años han sido decisivos para la visibilización de la problemática. Hasta ese momento la sociedad no mostraba interés en prevenir o reprimir la violencia doméstica, ya que era tratado como problema privado de las familias, que excluía la intervención estatal.

Hoy en día son 16 los países latinoamericanos que incorporaron el delito a sus respectivos códigos penales entre 2008 y 2015. Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú y República Dominicana tienen leyes de femicidio o feminicidio. Argentina y Venezuela cuentan con leyes que tipifican homicidio agravado por razones de género.

En entrevista con El Telescopio, la educadora popular y presidenta del colectivo Mujeres de Negro, Yenny Escobar, señaló que uno de los objetivos de la organización es “visibilizar y sensibilizar el tema”, además de instaurarlo en “la agenda de todos los medios”. Acompañadas del lema  “Ni una muerte indiferente”, los primeros jueves de cada mes, llevan a cabo una performance en la explanada de la Intendencia de Montevideo (IM) en repudio a la violencia doméstica. Escobar destacó que dentro del colectivo aglutinan “mujeres de todas las ideologías, economías, y clases sociales”.

En referencia a las víctimas, expresó que “cada una tiene un tiempo para reconocer lo que les está pasando, un tiempo para pensarlo, para darse cuenta, y otro para salir, pero que es necesario romper con el silencio que protege al agresor”. “Lo bueno es que las mujeres se animen a denunciar, lo malo es que no encuentren respuesta de la justicia”, agregó.

 

 

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Foto: Facebook Mujeres de Negro

¿Cómo surgió Mujeres de Negro?

Yo estaba estudiando Educación Popular y al final del primer año hicimos un trabajo sobre género con una performance. Al decidir cómo nos vestíamos elegimos el color negro en honor a las Mujeres de Negro. Yo, había trabajado en España como secretaria en una federación de mujeres, de la que ellas también formaban parte.

Siempre había querido formar una organización en Uruguay diferente a las que ya existían, que eran más asistenciales y atendían a las víctimas. Hasta ese momento no había una organización que mantuviera siempre el tema en la paleta y que sacara a la calle la problemática que estaba dentro del orden de lo doméstico.

A partir de la performance realizada, Margarita Mariño, fue quien me propuso conformar el colectivo Mujeres de Negro en Uruguay. Nos contactamos con las diferentes representantes de Israel, Italia, España y ellas decidieron que podíamos formar parte de la red. Primero hicimos un estudio para saber qué clase de violencia de género íbamos a tratar, si toda la global o específicamente una e intentamos determinar las causantes del feminicidio en Uruguay. Nuestro trabajo es visibilizar y sensibilizar el tema. Con la ayuda de una organización que se llama “Caminos”, que desde el 2001 lleva todas las estadísticas de las mujeres asesinadas en Uruguay, nos dimos cuenta que una mujer en nuestro país, tiene más posibilidades de ser asesinada por su pareja violenta que en la calle por un rapiñero. Las mujeres en Uruguay no mueren en asaltos, ni en copamientos, mueren a manos de personas que ellas eligieron para vivir.

 

¿Cuál es el objetivo de la organización?

Visibilizar y sensibilizar el tema. Tenerlo en la agenda de todos los medios de los uruguayos y uruguayas. Salimos a la calle porque es la forma de accionar del colectivo y nuestro lema es “Ni una muerte indiferente”.

Dentro de nuestra organización tratamos de aglutinar mujeres de todas las ideologías, economías, y clases sociales. Hemos logrado tener un grupo humano muy fuerte, somos 125 socias, 70 mujeres que están continuamente dando el cayo, una junta directiva integrada por nueve, y también tenemos a mujeres que accionan en los despachos en sus diferentes partidos políticos con respecto al tema. Además de las militantes que se suman cada 25 de noviembre.

 

Ustedes accionan de forma pública los primeros jueves de cada mes, ¿qué otra forma de acción diaria tienen como colectivo?

Nosotras tenemos un teléfono en el que asesoramos a las víctimas, y también continuamente vamos a los liceos y a las universidades. Por otro lado, una vez a la semana atendemos a estudiantes que quieren hacer tesis. Universitarios o liceales que deseen hacer algún trabajo sobre violencia doméstica, los atendemos en nuestra sede.

Todos los martes está abierta la casa desde las 10:00 horas a las 18:00, donde cualquier persona, hombre o mujer que tenga un dolor con respecto a alguien querido que esté sufriendo violencia y quiera ayudar, nosotras les hablamos y guiamos. No cortamos por vacaciones y siempre hacemos turno.

No es una organización de víctimas pero hay algunas que si han sufrido violencia doméstica y otras que no. Nosotras tenemos una red de mujeres que nos ayudan pero que no son visibles para la gente.

 

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Foto: Facebook Mujeres de Negro

Violencia doméstica, violencia de género, feminicidio ¿todas caras del mismo problema o fenómenos distintos?

Es todo lo mismo. Nosotras siempre hablábamos sobre violencia de género pero a raíz de una encuesta que hizo la Dra. en Sociología Teresa Herrera para la red contra la Violencia Doméstica, la mayoría de la gente no entendía lo que era la violencia de género pero si la violencia doméstica. Nosotras no nos enfocamos en ningún otro tipo de violencia que no sea la doméstica. Más allá de lo que ocurre en la casa, focalizamos en todo lo que sucede en el entorno familiar; las niñas, niños, adolescentes, abuelos.

Por la experiencia que tenemos en nuestro trabajo las mujeres víctimas tienen que venir o llamar y dar ese paso. No nos metemos en la casa de nadie si no hay una autorización previa de la persona involucrada. Lo peor es presionar a las mujeres porque ellas ya se sienten presionadas por el violento. A veces, en eso de querer y no querer buscar ayuda pasa que las mujeres pueden morir, pero no se las puede presionar para que salgan de la situación. No se saca a las mujeres de la violencia, salen ellas. Cada una tiene un tiempo para reconocer lo que les está pasando, un tiempo para pensarlo, para darse cuenta, y otro para salir. Después viene el tiempo de la libertad porque de la violencia se sale. Una tiene que dar el primer paso para luego recibir la ayuda que puede provenir de familiares, amigos, vecinos o una organización.

 

En los últimos años ha aumentado la tasa de denuncias y de muertes por violencia doméstica ¿a qué se debe dicho incremento?

Las mujeres ya no callan. Esto no viene de la nada, y no es de ahora, no es que de repente los hombres uruguayos le pegan a las mujeres. Antes la mujer permanecía al lado del agresor y no se iba. Se mataba menos porque a los esclavos no se los mata. Si tenés una persona que está esclavizada para ti ¿por qué la vas a matar? le pegas de vez en cuando, la humillas. Además, las mujeres estaban en esa actitud de no rebeldía porque no  tenían a nadie que las ayudara. Muchas veces era algo común; lo habían visto con sus abuelas, sus madres y lo naturalizaban. Ese es el quid de la cuestión.

A partir de que las mujeres se organizaron y aparecieron las ONG que empezaron a tratar el tema de la violencia, de a poco la gente se ha dado cuenta de la problemática.

Ahora es impensable que ningún hombre te diga que a las mujeres hay que pegarle, o al menos no lo reconoce públicamente, aunque se lo crea. La estadística dice que uno de cada tres uruguayos es golpeador. El año pasado el BID hizo un estudio muy amplio y 170 mil mujeres declararon haber sufrido violencia doméstica. Las denuncias son la punta del iceberg. Lo bueno es que las mujeres se animen a denunciar, lo malo es que no encuentren respuesta de la justicia.

 


¿Qué opinas sobre la nueva ley que tipificó al Feminicidio como agravante del homicidio?

Nosotras creemos que lo que hace tipificar el delito de feminicidio, es cambiar desde adentro esta sociedad patriarcal. El hecho de que los hombres sean penalizados porque asesinan, humillan y maltratan a las mujeres por una cuestión de odio al género, legalmente es apuntar a corromper la estructura patriarcal. Esa es la opinión que tenemos en Mujeres de Negro.

 

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Foto: Facebook Mujeres de Negro | Natalia Rovira

¿Te parecen efectivas las pulseras electrónicas para limitar el acercamiento de los agresores a las víctimas?

Sí, totalmente. Ninguna mujer que el hombre tuviera pulsera fue asesinada y de acercamientos me parece que hubo dos o tres. A veces, las mujeres se sienten angustiadas porque les suena el teléfono, las llaman y es que el agresor aunque tenga la pulsera va a intentar acercarse de alguna forma. Sin embargo la pulsera evita el acercamiento físico. Lo malo es que no haya mayor cantidad y entiendo que es porque no hay presupuesto suficiente, porque además de los dispositivos, tiene que haber gente que esté monitoreando, por eso se va de poco. Pero de todas formas, nosotras exigimos que esté en todos lados.

 

¿Mujeres de Negro opera solo en Montevideo o a nivel nacional?

Tenemos dos organizaciones más, una en Melo y otra en Río Branco. Para formar Mujeres de Negro exigimos que las personas que estén al frente, no puedan trabajar políticamente. Nosotras contamos con la participación de Beatriz Argimón, María Julia Muñoz y una cantidad importante de figuras políticas pero nunca van a poder ser dirigentes de la organización. Las que son elegidas en la directiva no pueden estar trabajando en política, ni siquiera en las listas de edil. Eso es importante para nosotras porque consideramos que somos un movimiento que no tiene que tener color partidario.

 

¿Tienen relación con colectivos de otros países?

Sí, claro. En 2013 nosotras hicimos en Montevideo el Congreso Internacional de Mujeres de Negro en el que participaron 18 países. El evento fue declarado de interés nacional y departamental.

 

¿Cuál es su postura con respecto a las denuncias de violencia doméstica de las mujeres que se casaron con los ex presos de Guantánamo?

La postura que nosotras tenemos ante este hecho es que éstas dos mujeres sufren la misma violencia por parte de esos señores que las que puede sufrir cualquier otra mujer acá en Uruguay. Se las ha tratado de la misma forma en que se trata cualquier otro caso. Estos hombres, igual que otros, tienen que ir a la cárcel. Creemos que las familias que vinieron en calidad de refugiadas no trajeron ninguna cultura a este país y menos la cultura de la violencia. Me parece sumamente hipócrita que la gente salga rasgándose las vestiduras porque un musulmán chiita golpea a su mujer. Apoyamos a todas las mujeres que sufren violencia, pero no le damos más importancia a unas porque sean esposas de ex presos de Guantánamo.

 

¿Hay hombres que participen del colectivo?

Hay hombres simpatizantes pero no pueden pertenecer a la organización. Nosotras en Uruguay creemos que los hombres podrían ser socios, pero hay una norma internacional que no lo permite. No pueden ser ni dirigentes, ni socios.

 

¿Cuáles son los avances más importantes que se han logrado con respecto al tema?

Creo que el avance más importante no lo empezamos nosotras. Lo hicieron otras organizaciones y nosotras nos subimos a hombros de gigantes para mirar un poco más allá y salir a la calle. Necesitamos gente en la calle y eso es uno de los logros más grandes. Que niños, mujeres y hombres sepan lo que es la violencia de género. Nosotras presentamos un proyecto de ley de pensiones para los niños víctimas de violencia doméstica y eso no hay en ningún otro país del mundo.

El gobierno a través del Ministerio del Interior ha avanzado mucho. Es importante la educación con conciencia de género tanto en las instituciones como en los hogares.

 

¿Qué falta por hacer?

Que cada mujer y hombre uruguayo repudie el tema. Hay una cantidad de mujeres patriarcales que culpabilizan a las mujeres víctimas de violencia, de lo que les pasa. Nadie se merece un golpe o ser humillado y nada lo justifica.

Algo que me parece importante agregar es que de la violencia se sale. Lo primero es reconocerlo y romper con el silencio que protege al agresor. Hay que aprender a pararse frente a un hecho que no es natural. No es natural que la persona que te quiere te humille, te golpee y te haga sufrir. No es lo mismo disentir en algo que pasa en tu casa y dialogar al respecto, a disentir en algo que te está pasando a vos y que no puedas dialogarlo porque te lo mereces.

Admin Telescopio

Autor: Admin Telescopio

  • Susana Sainz Mediza

    No estoy de acuerdo en que los refugiados de Guantánamo, no aportaron nada, su cultura es así; la mujer es un objeto y el hombre puede someterla y causar su muerte si así lo considera. En la cultura occidental, creo que ha sido un accidente o deformación de la sociedad. Se ha ido generando una subcultura, donde no se generan valores y en consecuencia no se trasmiten. Hemos decrecido en educación en todos los ámbitos y especialmente en la sociedad.