Domingo, 19 de noviembre de 2017

MENU

No eres tú es tu ortografía

Una de las principales calidades, que no solo adornan, sino componen cualquier idioma, es la ortografía, porque sin ella no se puede comprender bien lo que se escribe, ni se puede percibir con claridad conveniente lo que se quiere dar a entender”  Diccionario de autoridades (1726)

 

ortografiaTécnicamente, el término ortografía significa “conjunto de normas que regulan la escritura de una lengua”. Cotidianamente, es más que eso. Es una actitud asumida por el emisor frente a quien leerá su mensaje.  Para demostrar este punto, basta solo con observar la conducta de nuestros alumnos cuando se enfrentan a una evaluación mensual o a un examen de lengua. Es allí donde como por arte de magia  desaparecen todas las faltas de ortografía -y es que ellos saben que en esas instancias la mala ortografía les puede hacer perder puntos o inclusive reprobar dicha evaluación-.  El punto está en darse cuenta de que no solo se aprenden las reglas ortográficas para promover un curso y que el aprendizaje  va más allá del salón de clases. A diario usamos la escritura para presentar currículos, elevar informes,  enviar correos electrónicos, intercambiar mensajes de texto e infinidad de actividades más que requieren no solo de una presentación prolija, sino además de un cuidado en la redacción y la ortografía. Porque el otro no está obligado a intentar descifrar lo que realmente le quisimos expresar, está en nosotros la obligación de escribir de forma  correcta y lo más clara posible.

Como docente de español, mi preocupación constante ha sido no solo la de procurarle al alumno las herramientas básicas para que pueda discernir cuándo hay  o no un error de ortografía, sino brindarle también la posibilidad de evidenciar sus propios errores al escribir y transformarlos en aprendizajes. Hacerles ver que  “nose” es nariz en inglés y que no sé es la negación que debió usar en español; que el gerundio del verbo ir es yendo y no llendo como ellos escriben; que el día que muéramos no va a pasar nada pero que cuando muramos ahí sí va a ser otra historia; que a ver sirve para mirar y haber es otro verbo distinto; que la segunda persona del singular del pretérito del modo indicativo no lleva s al final ¿Te fijaste?, ¿entendiste?; que hay tres verbos que aceptan doble participio y que puedo decir que el informe está impreso o imprimido porque la empresa nos ha proveído o provisto del material sin el cual estaría freído o frito frente a los inversores; que la diéresis (esos dos puntitos que se colocan encima de la ü y la hacen ver como una carita sonriente) sigue estando vigente y que la ausencia de un tilde hará que si la persona no te amara”, con el tilde te amará”.

Dentro de las principales causas de estos y de todos los errores encontramos la manera generalizada de escribir como se nos venga en gana, suponiendo que “el otro me va a entender siempre”; el uso extendido de los teléfonos celulares que aceleran el intercambio y no dejan tiempo a la corrección, porque “mi teléfono es inteligente y me corrige todas las faltas”; el poco hábito de releer y corregir antes de entregar algún trabajo o escrito; el escaso uso del diccionario para buscar la manera correcta de escribir una palabra, o la falta de atención que se hace patente cuando escribo un mismo término de tres maneras diferentes dentro de la misma redacción.

Es por esto que durante todo este tiempo he trabajado no solo con los alumnos de las instituciones educativas, sino también con todas las personas que sienten la necesidad de actualizarse, conocer e interiorizar las normas que regulan nuestra escritura, procurando que sean ellos los diseminadores  de ese saber y lo apliquen en su empleo, en el estudio o al momento de redactar algo tan cotidiano como puede ser un mensaje de texto o un correo electrónico. También he realizado talleres para docentes dando a conocer las nuevas reglas determinadas por la Real Academia a partir del año 2010. Sé que es una tarea ardua y de todos los días, pero lo hago convencido de que en los tiempos tan informatizados que corren la mejor aplicación para escribir bien sigue siendo la enseñanza.

 


 

Fuente: https://www.facebook.com/notes/hieronymus/no-eres-t%C3%BA-es-tu-ortograf%C3%ADa/2002886066590457/

Pablo Osores

Autor: Pablo Osores