Viernes, 11 de noviembre de 2016

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No renuncio

Seguramente quien lea el titular de esta columna pensará que el mismo se refiere a la situación del ministro Bonomi, pero en realidad se refiere a una película italiana, protagonizada por Checco Zalone y dirigida por Gennaro Nunziante, la cual en tono de sátira cuenta la historia de Checco (el nombre del protagonista coincide con el del actor que lo encarna), un “puesto fijo” de la municipalidad, quien fruto de esa condición, es tratado como una especie de deidad por parte de sus semejantes.

Este sujeto, con una vida acomodada, acostumbrado a un ritmo de trabajo carente de la más mínima exigencia, y beneficiario de todo tipo de privilegios que aquellos que no tienen un “puesto fijo” jamás podrían recibir, de buenas a primeras ve su vida estremecerse al enterarse que fruto de la decisión por parte del gobierno de reducir la plantilla de funcionarios públicos. A tales efectos, el gobierno aplica un plan de retiros voluntarios incentivados, mediante el cual todo aquel funcionario que renuncie a su puesto fijo cobrará un cheque por 10.000 euros.

Las sucesivas negativas de Checco a aceptar el cheque llevan a una funcionaria de más alto rango, la Dottoressa Sironi (interpretada por Sonia Bergamasco), cuya ambición por trepar posiciones y quedar bien con el ministro Magno (interpretado por Ninni Bruschetta) van de la mano con su corrupta forma de actuar, a ir sucesivamente aumentando el monto del cheque ofrecido a Checco para que éste abandone su cargo, fracasando reiteradamente en cada intento.

El desarrollo y desenlace de la historia lo dejo en suspenso, y recomiendo al lector que se haga un tiempo para ver la película. De todos modos, esta columna no pretende ser una crítica de cine, sino comentar sobre la semejanza de muchos de los hechos en ella grotescamente presentados, con muchas de las cosas que se pueden ver en el diario vivir de la administración pública. Aunque parezca mentira, unas cuantas de las escenas del filme son un fresco por demás fiel de lo que puede observarse en algunas dependencias del Estado de nuestro país.

Por un lado está Checco, un individuo cuya única preocupación en el plano laboral fue interiorizarse de todos aquellos derechos a los cuales puede acceder por tener el “puesto fijo”, llámese licencias extraordinarias, licencias por estados depresivos, etc. Todo vericueto habido y por haber que sea fuente de provecho personal a expensas de los dineros públicos es conocido por este funcionario. A su vez, es encomiable su dedicación a hacer al cobro de “peajes” o la recepción de “atenciones” por parte de aquellos ciudadanos que quisieran realizar algún emprendimiento que requiriera un permiso del municipio, permisos que necesitan su sello para destrabarse la aprobación. También es justo decirlo, cuando Checco en uno de sus tantos trasladados es enviado a Noruega, insertado en una sociedad más racional y sensata, luego de un período de adaptación, su comportamiento se asemeja al de su entorno, tal cual ha sucedido con muchos de nuestros compatriotas, que una vez que emigran asumen conductas y actitudes completamente diferentes de las que adoptaban cuando vivían en el terruño.

Por otra parte está la Dottoressa, una ambiciosa e inescrupulosa mujer, capaz de cualquier cosa con tal de trepar y ser bien vista ante los ojos de un jefe (el ministro), el cual carece completamente de la más mínima noción de cuáles son los procedimientos que ésta utiliza para “persuadir” a los funcionarios de la municipalidad a acogerse a los retiros incentivados.

El ministro Magno es el ejemplo cabal del jerarca cuyo único objetivo es ser reelecto por la ciudadanía, preocupado exclusivamente por su imagen pública, que delega en mandos medios (la Dottoressa) la gestión, y desconoce por completo qué se hace, cómo se hace, quién lo hace y las consecuencias de las cosas que se hacen.

Por último, el sistema, los criterios usados por el gobierno para determinar aquellos funcionarios que no se verán afectados por la reducción de plantilla y aquellos que sí. La prioridad para tener seguro el puesto fijo pasará por: ostentar una mayor antigüedad, estar casado, tener familiares discapacitados, etc. En ningún momento se tuvo en cuenta para determinar qué funcionarios permanecerían en la plantilla criterios vinculados al desempeño del funcionario, la asistencia, la capacidad, u otras características que apunten a brindar un mejor servicio al contribuyente.

La película, en tono de comedia, pero no por ello carente de mensaje, es una muestra clara de por qué algunas sociedades progresan, crecen y mejoran, y por qué otras se estancan y achatan. El subdesarrollo no es un mal al cual un ser superior nos castiga, sino una construcción colectiva que las sociedades realizan día a día.

Ciro Mata

Autor: Ciro Mata

Ingeniero Electricista (Universidad de la República, UdelaR, 2003). Postgrado en Administración de Empresas (2004) y Maestría en Administración de Empresas (MBA) (2006), Universidad Católica del Uruguay. Postgrado en Metodología de la Investigación, Universidad de la Empresa en (2012). Ejerció como docente en la Facultad de Ingeniería de la UdelaR y actualmente se desempeña como docente de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad de la Empresa y la Facultad de Ingeniería de la Universidad Católica del Uruguay. Profesionalmente se ha desempeñado en UTE como subgerente del Área Planificación.