Viernes, 30 de diciembre de 2016

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Nos estamos (mal) acostumbrando

Estamos llegando a fin de año y el tiempo de reflexión o, al menos de pasar raya y hacer cierto balance, aflora. La vida actual nos somete a un cúmulo de información inabordable, desconocida en la historia de la humanidad y nuestro país no queda ajeno a ese fenómeno. Ahora bien, es la propia sobreabundancia de información que hace de la misma algo efímero, poco profundo, que no nos deja lugar a pensar sobre ella, reflexionar sobre sus causas y consecuencias. La tomamos, registramos el titular si nos interesa y ya está, pasa.

Naturalmente que cada uno de nosotros ve una pequeña parte del universo y pone atención sobre un subconjunto del mismo, por lo que lo que los ejemplos que a continuación escribiré son apenas unos pocos de a lo que nos estamos acostumbrando, como el sapo que se cocina en agua caliente, sin que a nadie le parezca por fuera de lo normal o de las reglas que una República que se precie de tal suele tener.

Nos hemos acostumbrado a que las inversiones que realiza el sector público sean ruinosas, sin que nadie asuma la responsabilidad de la ruina. El fracaso es moneda corriente. Así tenemos, por mencionar los más notorios:

  • PLUNA, su “experimento” y la continuación Alas-U
  • ANCAP y todos sus, digamos proyectos, biocombustibles, alcoholes, cal, cemento portland, y hasta ¡perfumes!
  • ANTEL con un alocado proyecto de “fibra óptica universal”, cuando la norma en el mundo es tener una adecuada combinación de fibra y cobre, en función de las necesidades del consumidor final y ni siquiera tenemos conexión internacional para utilizar su capacidad a pleno (aún se están desarrollando los trabajos de conexión sub marina).
  • UTE con el sobredimensionamiento del parque eólico, que se sigue ampliando pese a que ya se cuenta con una potencia instalada que implica, a determinadas horas, que la empresa corte la recepción de energía, pero deba pagar igual al productor (contrato take or pay).
  • Gas Sayago (UTE – ANCAP) gastando decenas de millones de dólares en un proyecto de regasificadora que los técnicos siempre consideraron una fantasía.

Nos hemos acostumbrado a que se violente la ley, como cuando se anuncia una resolución o decreto del PE que dispone el traspaso de dinero a OSE, porque su descontrol y despilfarro es tan enorme que no tiene dinero para pagar sus cuentas. El dinero proviene del Fondo de Estabilización Energética, ese que es de UTE para evitar la suba de precios ante eventuales sequías.

Nos hemos acostumbramos a que el gobierno emita cadenas obligatorias de radio y TV, conceptualmente igual que en la Argentina de los K, o la Venezuela de Chávez o Maduro, para promocionar su acción de gobierno, mostrar sus “logros”. Me hace acordar a la dictadura de Uruguay.

Nos hemos acostumbramos a que la dirigencia sindical haga conferencias de prensa desde la Presidencia, con el logo de la misma y la bandera uruguaya detrás, fijando posiciones políticas sobre temas nacionales e internacionales, como si fueran Ministros de Estado. Naturalmente que lo pueden hacer, pero desde su ámbito.

Nos hemos acostumbramos a que los sindicatos tengan objetivos disociados de sus fines.

Nos hemos acostumbramos a que la propiedad privada, en tanto ella se manifieste en una empresa, no sea tan privada. Por ahora, la vivienda personal sigue siendo un sagrado inviolable.

Nos hemos acostumbramos a los robos y rapiñas, en general sin aclarar.

Nos hemos acostumbramos (en Montevideo) a vivir en un basural que hiede a podrido, con las ratas jugando carreras.

Nos hemos acostumbramos a que, si un par de muchachitas receptan una lata de coca cola, sean, correctamente procesadas, pero, en el colmo del exceso, con prisión, meramente porque el Presidente de la República pasó vergüenza en España mientras miraba por TV lo que sucedía en el estadio. Lo comprendo Sr. Presidente, pero el castigo es un despropósito.

Nos hemos acostumbramos a que, mientras lo anterior sucede, un ciudadano conocido como Pato Celeste amenaza públicamente a otro ciudadano y nadie toma la causa de oficio.

Nos hemos acostumbramos a que el Canciller y el Ministro de Economía queden siempre “en off side” cuando hablan de acuerdos comerciales. En los hechos nos acostumbramos a que no avanzamos en el comercio internacional cuando allí nos va la vida y nadie reacciona.

Nos hemos acostumbramos a que una ley pueda imponer un impuesto marginal del 50% sobre sueldos o jubilaciones (como la propuesta de la caja militar), aun viniendo de un largo período de envidiables condiciones económicas.

Nos hemos acostumbramos a que bajo un nuevo cuco llamado OCDE dejemos de lado todas las reservas que los profesionales deben tener (flagrante inconstitucionalidad y no sólo para los abogados) y los habitantes seamos sometidos a resonancias magnéticas diarias por cualquier persona que la regulación obligue.

Nos hemos acostumbramos a tener muchachos que no comprenden lo que leen, ni pueden resolver problemas matemáticos de simple razonamiento mediante sencillas reglas de 3, porque no saben plantearlas. Según el BID el 58% (sí, casi 6 de cada 10) de nuestros jóvenes de 15 años no poseen habilidades mínimas para enfrentar el mundo que les toca vivir.

Nos hemos acostumbramos a que, o bien nos mientan o, quizás peor, las autoridades de la enseñanza no sepan leer los resultados de una prueba. El episodio de los resultados de las pruebas PISA fue penoso.

Bueno, habría que comenzar a ser más exigente y no acostumbrarnos tan fácil. Feliz 2017

Isaac Alfie

Autor: Isaac Alfie

Economista (UdelaR, 1984). Contador Público (UdelaR, 1985). Profesor Titular de Economía y Finanzas Públicas en la Universidad de Montevideo. Dicta clases en postgrado de esta Universidad y la Universidad Católica. Profesor de Macroeconomía en la Universidad de la República. Conferencista nacional e internacional sobre políticas públicas y macroeconomía. Consultor de Organismos Internacionales (FMI, Banco Mundial y BID, entre otros). Asesor del Ministro de Economía y Finanzas 1991 - 1994. Director de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía y Finanzas 1995 – 2003. Ministro de Economía y Finanzas 2003 – 2005. Gobernador por Uruguay del FMI 2002 – 2003 y del Banco Mundial y BID 2002 – 2005. Senador de la República 2005 –2010. Asesor y consultor de empresas en materia económica y financiera.

  • Gianella Delgado

    Excelente columna, resume todo y bien claro ! Gracias Feliz 2017.