Martes, 4 de julio de 2017

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Nuevas universidades: buena noticia para el país

El año 2017 nos trajo una excelente noticia. Fue reconocida una nueva universidad privada luego de más de 15 años de haber sido reconocida la última. Esta decisión eleva a siete las universidades uruguayas, lo que debe ser tomado como una buena noticia para el país. Acostumbrados por un siglo y medio a que existiera una sola universidad, seguimos llamando “universidad” a una sola de las siete que existen, como seguimos llamando Sierra a la calle Fernández Crespo o Propios al Bulevar Batlle y Ordóñez. No hay dudas que a los uruguayos nos cuesta cambiar.

Los procesos de diversificación institucional en materia de educación superior, son una tendencia contemporánea, fruto del crecimiento del número de estudiantes que llegan al nivel universitario, de procesos de democratización territorial de forma de facilitar el acceso a ciudadanos de todos los rincones del país, todo ello alimentado por el avance del conocimiento y su especialización. El hecho de que en algunos países se haya dado una proliferación descontrolada, tanto de universidades estatales como privadas, no es una justificación para sostener que la creación de nuevas universidades sea de por sí un fenómeno “malo”. Es más, Uruguay ha sido prudente en estos procesos, siendo exigente para la aprobación de nuevas instituciones privadas, y abierto, al haber creado una nueva universidad estatal, con la Universidad Tecnológica (UTEC).

La Universidad CLAEH reconocida este año, es una institución con larga trayectoria y significativos aportes a la construcción del Uruguay moderno. Desde una perspectiva profundamente humanista, difundió el pensamiento de Juan Pablo Terra sobre los graves problemas sociales que sufría el país en los años ‘60 y ’70, fue cobijo del pensamiento democrático durante el gobierno militar, y aportó de una manera decisiva a la apertura democrática. Al aprobarse la regulación del sector privado de la educación superior, se desarrolló como Instituto Universitario en el campo de las Ciencias Sociales, y luego en una decisión audaz decidió hacer una doble innovación: desarrollar la primera carrera de Medicina del sector privado, y además, hacerlo en Maldonado. Posteriormente, crea las Facultades de Cultura y de Derecho (esta última también en Maldonado) y finalmente, logra su reconocimiento como Universidad. Quienes diseñaron las normas que regulan a la educación superior privada, eligieron adecuadamente los términos, porque lo que pasó este año fue un reconocimiento, en el sentido jurídico, porque desde el punto de vista educativo y social ya estaba reconocida como una institución de prestigio y a esta altura con un número muy importante de graduados. ¡Enhorabuena!

Dando pasos firmes en el desarrollo de su proyecto universitario, la Universidad Tecnológica ha ampliado su oferta de carreras de grado universitario y de tecnólogos, en diversas ciudades del interior del país. En importante sintonía con los nuevos requerimientos productivos del país, hace un esfuerzo por acercar una formación pertinente a las necesidades locales. Su número de estudiantes no deja de crecer, al igual que los que ingresan a las carreras que se ofrecen en los Centros regionales de la Universidad de la República, demostrando que había una demanda insatisfecha por estudios universitarios fuera de Montevideo.

Este escenario de cambios, debe ser analizado cuidadosamente, por los actores políticos e institucionales a la hora de debatir el proyecto de creación de una Universidad de Educación que el gobierno vuelve a promover. El borrador que circula con las ideas de las autoridades educativas es extremadamente pobre en cuanto a delinear un proyecto universitario, y parco en el diseño institucional, en particular sobre cómo se van a organizar las decenas de Centros de Formación Docente que hoy existen. Debe tenerse en cuenta que estos centros constituyen en la actualidad la red con mayor penetración en todo el territorio nacional. El país tiene el gran desafío de acordar ideas y proyectos para que esta área clave del sistema educativo se institucionalice con rango universitario, respondiendo a exigencias de calidad adecuadas así como a requisitos organizativos que satisfagan demandas territoriales de formación en todo el país.

Dados los gravísimos problemas que atraviesa la educación nacional, y la existencia de experiencias exitosas en términos de diversificación y descentralización universitaria, consideramos que es tiempo de ser innovadores y audaces en el reconocimiento universitario de la formación docente y apostar a la creación de Universidades Regionales de Formación en Educación. La principal pregunta que alimenta esta propuesta es, ¿por qué debe ser igual la formación de Maestros o Profesores, en Colonia que en Melo? Hay que reconocer que esta pregunta es válida para todos los procesos de descentralización y que nuestra cultura unitaria, nos lleva por malos caminos. En la práctica, la formación de abogados y agrónomos, no se diferencia si la carrera se hace en Montevideo o en la Regional Litoral Norte. Las exitosas experiencias del CLAEH y la UTEC, enseñan que se puede ser innovador, desarrollar propuestas diferentes a las tradicionales, ajustarse mejor a los requerimientos locales y agregar valor, siempre manteniendo estándares de calidad adecuados y mejorando progresivamente.

Además de las innovaciones en las propuestas educativas, el mayor campo para las ideas nuevas está en la dimensión institucional. El formato regional facilitará la articulación con los Gobiernos Departamentales, así como con otros actores locales de relevancia como lo viene realizando la UTEC. Y seguramente, permitirá instancias de colaboración entre las distintas entidades de formación terciaria en la región, como es el cluster universitario en Punta del Este. Ahora, ¿el país está preparado para cambios sustanciales en las maneras en que organizamos nuestra formación docente? ¿No sería una muy buena idea que la formación universitaria de maestros en Tacuarembó sea una tarea conjunta de una Universidad Regional con los académicos de la UDELAR que se desempeñan en dicho departamento? ¿0 que lo profesores a formarse en Durazno en disciplinas afines a las ciencias se nutran de la propuesta de la UTEC en energías renovables? Y para ser todavía más audaces, ¿que los profesores de biología de una Universidad Regional del Este se formen en colaboración con la excelente carrera de Medicina del CLAEH en Maldonado?

El mundo está lleno de carreras de doble titulación, de proyectos de colaboración público – privados en Educación Superior (la experiencia de Sudáfrica es muy exitosa y se puede utilizar como referente), y sobre todo, de ideas que innovan para superar fracasos y frustraciones. Las Universidades Regionales de Formación en Educación, si desarrollan proyectos universitarios novedosos con apoyos regionales y locales, así como una oferta educativa rigurosa y de calidad, asegurada por instancias nacionales de acreditación de sus propuestas, pueden revolucionar la educación nacional. ¿Estamos prontos para cambiar?

Pablo Landoni

Autor: Pablo Landoni

Decano del Instituto Universitario Asociación Cristiana de Jóvenes Investigador en el campo de la Educación Superior