Jueves, 11 de febrero de 2016

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Nuevos vientos, nueva esperanza…

En el marco de lo establecido por la Ley General de Educación Nº 18.437 el pasado 3 de febrero, el Consejo Directivo Central de la ANEP procedió a dar toma de posesión cargos a los consejeros electos por el orden docente: Maestra Elizabeth Ivaldi y Profesor Dr. Robert Silva García.

Elizabeth Ivaldi, propuesta por la Federación Uruguaya del Magisterio, contando con el respaldo del PIT-CNT y Robert Silva un abogado y profesor con militancia en el Partido Colorado y con antecedentes en el gobierno de la educación que encabezó una lista integrada por docentes de todo el país, pertenecientes a distintos partidos políticos o sin militancia partidaria. Docentes no agremiados y agremiados, docentes que en cuatro semanas se propusieron contagiar a varios miles y que lo lograron.

Lograron ingresar al gobierno de la educación con una propuesta diferente y nueva, una propuesta muy profesional que marcará un accionar diferente a futuro. Una propuesta que como muchos dicen, y nosotros nos afiliamos a esta línea, traerá aire a una educación asfixiada por varias circunstancias, muchas de las cuales son de público conocimiento.

Pero lo interesante, también, es que los nuevos consejeros incorporarán al CODICEN visiones diferentes. Ello quedó claramente reflejado en sus discursos, lo que marcará sus gestiones.

La consejera Ivaldi señaló con énfasis que había sido electa con la mayoría de votos, reconociendo a la vez, que  la mitad de los docentes optaron por no pronunciarse, tomando la decisión de permanecer al margen de esta elección, votando en blanco o anulado. Recordó a figuras del quehacer educativo, a la actividad desarrollada por los sindicatos y marcó su accionar en palabras del maestro Soler. En particular señaló que: “no somos neutrales y no renunciaremos a las marcas de identidad que han sido y son orgullo de la educación uruguaya”.

Por su parte, el consejero Silva señaló: “venimos con alegría y esperanza porque nos motiva el trabajo por la educación”, estableciendo líneas de trabajo, que aspira  impulsar a partir de tres pilares:

Pluralismo en todos los órdenes,

Alto profesionalismo en la toma de decisiones, incorporando a los mejores técnicos sin descuidar la voz de los docentes de todo el país que están en las aulas o al frente de miles de centros educativos,

Fuerte acento territorial, emponderando comunidades educativas y fortaleciendo el poder de gestión de las mismas.

Estos tres pilares serán a su vez, la base para impulsar los cambios que se intentan realizar pero que encuentran una oposición sistemática. En particular, se comprometió a trabajar por el otorgamiento del rango universitario a la formación de maestros y profesores, el cambio de la carrera profesional docente, la descentralización en todos los niveles y el cambio del marco curricular, potenciando la centralidad del alumno.

Al momento de escribir estas líneas vuelven a surgir ejemplos que nos muestran a un sistema que públicamente discute eventuales cambios, para luego permanecer inmóvil en diversos y múltiples aspectos. Ejemplo de esto es la polémica en torno a la repetición que se  ha entablado a nivel de las autoridades del Consejo de Educación Inicial y Primaria, que ha obligado al Presidente del CODICEN a proponer un debate sobre el tema. Hace por lo menos 10 años que el país discute esto, es hora – como lo expresara el consejero electo – de tomar decisiones por parte de quienes tienen responsabilidad asignada legítimamente.

La educación necesita cambios y esos cambios no pueden estar condicionados a posturas políticas o sindicales, que muchas veces se fundan en posiciones ortodoxas que condicionan de antemano cualquier intento de transformación, cuestiones arraigadas desde hace mucho tiempo.

Sin lugar a dudas, soplan nuevos vientos en la educación. Es cierto que, al menos por ahora, no son mayoritarios. Pero, a pesar de ello, albergamos fundadas esperanzas de que la tenacidad, el profesionalismo, el compromiso y la fe demostrada por este equipo de colegas, sean lo suficientemente fuertes para generar nuevos espacios que contagien a unos y otros, que contagien a un colectivo que está llamado a jugar un rol protagónico.

Esos nuevos vientos, deben ser en el marco de una educación plural y laica, alejada de la arena política. Una educación que debe pensar  en el Uruguay de futuro, en el porvenir de un país que históricamente depositó en la misma la esperanza de que todos, hasta los más humildes, alcancen las oportunidades de una sociedad en permanente transformación.

En definitiva, nuevos vientos, nueva esperanza…

Teresita González

Autor: Teresita González

Maestra especializada en la “Educación de niños con problemas originados en el desarrollo del desenvolvimiento psíquico”. Licenciada en Educación en la Universidad Mayor de Chile y cursa Licenciatura en Ciencias Históricas –Opción Investigación- en la UDELAR. Cuenta con posgrado de Perfeccionamiento para Directores. Fue Directora General del Consejo de Educación Inicial y Primaria (2000-2005), Consejera Interina del Consejo de Educación Secundaria (1998), Gerente de Programas Especiales y Experimentales (1996 -2000) e Inspectora Nacional de Educación Especial (1990-1995), entre otras funciones.