Lunes, 3 de octubre de 2016

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Otra vez las encuestas

El resultado del plebiscito sobre el Acuerdo entre el gobierno y las FARC, en Colombia, es un nuevo revés para las empresas encuestadoras.
Las mismas pronosticaban un triunfo del Si sobre el No, adjudicándoles a la primera una intención de voto que oscilaba entre el 55 y 62% .
Apenas alcanzó el 49 %.
En la votación en el Reino Unido por el Brexit varias encuestadoras pronosticaban que triunfaría la permanencia (por ejemplo Populus indicaba que un 55% votaría por permanecer).
Es sabido que triunfó el salir de la Unión Europea.
Errores de este tipo se vienen repitiendo en las últimas elecciones en el mundo entero.
Algo debe estar sucediendo ya sea en la parte técnica, en la recopilación de opiniones o en el comportamiento del electorado.
Al mismo tiempo, cada vez se difunden más los resultados de las encuestas y se convierten en motivo de análisis y formación de expectativas tanto de los ciudadanos como de los analistas (en especial de los políticos y los económicos).
Nuestro país no escapa a esta realidad.
A falta de más de tres años para las próximas elecciones mes a mes nos enteramos de encuestas que incluso ya preguntan por candidatos a presidente (aún cuando ningún partido ha elegido sus representantes).
A esta altura del período de gobierno estas encuestas sirven tan sólo para motivar a los adherentes o lograr adhesiones.
No parece serio preguntar por candidatos a presidente o intenciones de voto a más de tres años de las elecciones.
Las encuestas revelan además diferencias muy importantes en sus resultados entre una y otra.
Cabe preguntarse quien o quiénes encargan hoy estos trabajos.
En este mundo moderno de transparencia ayudaría mucho a comprender el alcance de las encuestas la obligación de revelar quien o quienes compraron la encuesta.
Es que como decía un legislador nacionalista hace algunos años cada vez que aparece una encuesta surgen sospechas de que “el que compra la partitura, después pone la música“.
Lo que no creemos sea así, pero siempre es bueno no sólo ser honesto, sino parecerlo.

Admin Telescopio

Autor: Admin Telescopio

  • Esteban Lijalad

    Como encuestólogo desde 1977, me siento interpelado por el artículo de Pedro. Pienso que , efectivamente, las encuestas parecen funcionar bien como predictoras cuando la sociedad está estable, las opciones son claras y las identidades partidarias son fuertes. En sociedades cuyo sistema político está en crisis, donde aparecen nuevos desafíos, pareciera que esta crisis se traslada a las propias encuestas, que , como método han probado en miles de casos, desde 1936, su enorme capacidad de anticipar resultados. En Argentina tuvimos el caso del error generalizado de las encuestadoras en la primera vuelta presidencial del año pasado: todas ubicaban a Scioli entre 8 y 10 puntos por arriba de Macri, ganando sin necesidad de segunda vuelta. La realidad fue otra, como sabemos. No hubo, sin embargo, ningun debate metodológico para explicar ese fracaso. A las encuestadoras no les interesa mejorar sus métodos, hay un cierto espíritu corporativo que las blinda frente a la crítica. Es tiempo de discutir abiertamente estas cuestiones.