Lunes, 7 de septiembre de 2015

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Otro tren pasa y el Presidente está en la estación

El Uruguay vuelve a enfrentar un cruce de caminos y el Dr. Tabaré Vázquez se encuentra frente a la misma disyuntiva: si hacer lo que una minoría dentro de su partido le reclama, o pensar en el futuro de muchos uruguayos.

Todos recordamos cuando anunció hace casi diez años su voluntad de avanzar en un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. La frase utilizada fue “el tren pasa una sola vez“.

También recordamos cómo fracciones internas de su partido, en especial su canciller de entonces, Reinaldo Gargano, se opusieron al mismo. El tren pasó y muchos lo lamentaron después.

Ahora es el tren del TISA (Trade in Services Agreement) el que pasa. De nuevo son fracciones internas de su partido los que se oponen a que avance.

Pero algo cambió. El actual canciller, Rodolfo Nin Novoa, ha defendido la participación del país en las negociaciones del Acuerdo.

El TISA es un instrumento de comercio que están negociando 24 países integrantes de la OMC (Organización Mundial del Comercio). Entre ellos está Uruguay, pero la lista es muy pero muy importante, porque incluye a la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, Australia, Chile, Taiwan, Hong Kong, Islandia, Israel, Japón, Liechtenstein, Nueva Zelanda, Noruega, Corea del Sur, Suiza, Colombia, Costa Rica, México, Panamá, Perú, Turquía, Pakistán y Paraguay.

Estos países representan hoy el 70% del comercio internacional de servicios.

¿Qué busca el TISA?

Persigue abrir el comercio de servicios de forma que un proveedor de un país pueda prestar sus servicios en otro.

En realidad el TISA tiene como objetivo profundizar los acuerdos de la OMC ya vigentes para Uruguay desde el año 1995.

Al perseguir el impulso del crecimiento económico y del empleo en el sector servicios, el mismo puede verse como una gran oportunidad para nuestro país. Los servicios tienen cada vez una importancia mayor para Uruguay. Representan hoy el 79% del empleo y sus exportaciones equivalen al 6% del PBI.

Los expertos señalan que existe para nuestro país una gran oportunidad en muchas áreas como los servicios de exportación, la logística, el turismo y la economía digital. 

Ya se llevan doce rondas de negociación y el Uruguay participó en dos de ellas. Quiere decir que aún nos encontramos en una etapa de negociación. Ella tiene una particularidad: se permite definir los sectores en los que se va a liberalizar. Los que no se definan así no quedan incluidos en la negociación.

Por ejemplo Uruguay puede en el sector comunicaciones especificar el grado de protección o liberalización que el mismo tendría (considerándose como máximo un monopolio estatal y como mayor liberalización el libre mercado absoluto de tal servicio). 

Tiene también un capítulo dedicado al Trato Nacional, en el que cada país puede especificar aquellos sectores en los cuáles no se dará el mismo trato al extranjero que al nacional.

En definitiva el TISA otorga un mayor grado de transparencia al comercio de servicios, permitiendo que los países y sus nacionales que prestan los mismos, sepan de antemano con qué restricciones van a encontrarse a la hora de exportar servicios. Se evitan así los costos derivados del desconocimiento de las barreras al comercio.

La decisión de participar en las negociaciones del TISA fue tomada por el gobierno de José Mujica, y apoyada por el sector del hoy Ministro de Economía Danilo Astori, así como por los Partidos Colorado, Nacional e Independiente.

Pues bien, ahora el Frente Amplio (con el voto del sector del propio Mujica) acaba de resolver que Uruguay no debe siquiera negociar y debe retirarse del TISA.

Esa decisión afectará a los que prestan servicios. En especial afectará a los que se dediquen a ello dentro de algunos años. Es decir, los jóvenes que hoy estudian y se están formando.

Cuando se apruebe el TISA, de nuevo Chile, Nueva Zelanda, Colombia, Perú, Australia y Costa Rica nos sacarán ventajas competitivas al vender el trabajo de su gente de forma más competitiva a la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá o México.

Nuestros trabajadores estarán en desventaja mientras seguimos hablando de más y mejor Mercosur.

De nuevo apostaremos al mercado interno, o al Brasil y la Argentina, en lugar de abrir posibilidades de futuro. Optaremos por un mercado de 3 millones de uruguayos o las trabas y dependencias a nuestros vecinos, en lugar de llegar al 70% del comercio mundial.

La decisión de Vázquez es, nuevamente, crucial.

Una determinación de esa envergadura no debería tomarse escuchando exclusivamente al plenario de un partido político o pensando exclusivamente en el interés político de este.

Debe tomarse en consulta con toda la sociedad y en especial con los representantes de todos los uruguayos y no solo con los que integran una parte del espectro político. La mayoría de los representantes electos hace un año se manifestaron a favor de seguir negociando. Ello incluye a los sectores moderados dentro del Frente Amplio y los Partidos Colorado, Independiente y Nacional, que equivalen a cerca del 65% de los votos en la elección.

Todos desean que Uruguay se suba a este tren que está pasando porque significa trabajo y futuro. 

De nuevo, el Dr. Tabaré Vázquez puede subirnos al mismo o dejar pasar otra oportunidad. 

Admin Telescopio

Autor: Admin Telescopio