Domingo, 18 de marzo de 2018

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Pagadios en el Uruguay líquido

Zygmunt Bauman fue un filósofo y pensador polaco de la Universidad de Leeds en Inglaterra.

Falleció hace algunos meses.

En uno de sus tantos libros, “La Modernidad Líquida“, definió los tiempos en que vivimos como líquidos en contraposición con otros tiempos sólidos.

Decía Bauman que en las generaciones anteriores a la nuestra los valores y los dogmas eran algo sólido.

Según él, eso cambió puesto que hoy vivimos en un tiempo donde todo es flexible y susceptible de adoptar el molde político o social que lo contiene.

Haciendo un resumen muy grueso de un libro muy profundo puede decirse que hoy en día todo parece adaptarse al momento, fluir como un líquido, y luego volver a cambiar.

Prueba de ello es la ley de vivienda aprobada esta semana en la Cámara de Diputados y que al no contar con mayorías suficientes en la de Senadores quedará como anécdota parlamentaria muy pronto.

La misma es muestra clara de ese momento líquido que vivimos en que las posiciones cambian de un lado a otro.

Esa ley, compartible en sus objetivos de brindar a los ciudadanos una vivienda, tiene un problema de base que refiere a su financiación.

Luego de establecer que el Estado a través de la Agencia Nacional de Vivienda debe construir viviendas como servicio social, el proyecto establece que la financiación estará a cargo de Rentas Generales y los aportes (financiados por el Estado) de los beneficiarios.

Es algo parecido a lo que hace unos meses sucedió con la llamada ley de los cincuentones.

Luego de establecer las compensaciones (valoradas en miles de millones de dólares por el propio Ministerio de Economía) la ley en su artículo 24 se limitó a decir que Rentas Generales las financiaría.

Ninguna de las dos leyes establecen de dónde sacará Rentas Generales los fondos para cumplir esas obligaciones que se ponen de su cargo.

El Frente Amplio aprobó con sus votos (y el de algunos legisladores de la oposición) la ley de cincuentones pese a que no tiene financiación.

Ahora rechaza aprobar esta ley de Vivienda Popular porque no tiene financiación.

En mi caso, no voté la ley de los cincuentones justamente porque no se puede aprobar algo sin establecer de dónde se obtendrán los recursos para ello.

¿Saldrán de más impuestos a la uruguayos?

No estoy de acuerdo.

¿Se obtendrán a partir del aumento de tarifas públicas, de la emisión de más Deuda Externa?

Tampoco.

¿Se obtendrán a partir de reasignaciones de recursos ya adjudicados?

Digan de cuáles.

Lo mismo sucede con esta ley de vivienda.

¿De dónde obtendrán los recursos para financiarla?

No lo dicen por lo que o no los tienen o aumentarán impuestos, tarifas o déficits para financiarla.

Si no lo hacen no cumplirán con la ley y por ende se está aprobando algo para la tribuna porque no se aplicará.

Se estará creando una ilusión a muchos uruguayos que será sólo eso, una ilusión.

Cuidado.

Estoy de acuerdo con políticas de vivienda y los objetivos que se persiguen con esta ley.

¿Quién puede no estarlo?

¿Quién puede no querer solucionar el problema de los cincuentones y darles beneficios o compensaciones por los perjuicios que pueden haber sufrido?

Lo que no se puede es establecer derechos y obligaciones sin los recursos para cumplirlos.

En la Argentina se acuñó hace ya un buen tiempo un término lunfardo: el pagadios.

Se trata del acto de irse de un lugar, principalmente de restaurantes, sin abonar la cuenta de lo que se consumió.

Cuando el mozo o los propietarios se distraen el o los comensales se retiran corriendo y sin abonar la cuenta.

Esa actividad se difundió por muchos países.

El caso más notorio fue el de España donde en un restaurante de Bembrine, León, tienen el récord del pagadios más grande del mundo: 120 comensales huyeron al mismo tiempo sin pagar la cuenta.

Algo parecido a lo que se pretende hacer hoy en el Uruguay.

Aunque con un pequeño cambio.

En lugar de pagadios es pagarentasgenerales.

Lo que es lo mismo.

Una muestra de este Uruguay líquido, al decir de Bauman, en la que se recurre al pagadios al establecer obligaciones en las leyes.

 

Pedro Bordaberry

Autor: Pedro Bordaberry

Abogado, Senador, 57 años.

  • José G. Brunereau des Houillèr

    Mas real imposible !!! el ultimo que apague la luz !