Lunes, 17 de agosto de 2015

MENU

Pinta para ser un campeonato de alto vuelo

No se trata de dejarse llevar por el estruendo de los resultados, mucho menos cuando el largo camino al título recién empieza a transitarse, pero hay una perspectiva que aparece al primer golpe de vista. Al mirar lo que pasa en la cancha se comprueba con facilidad que Nacional y Peñarol quieren jugar de manera diferente.

Hay intenciones bien marcadas. Sobresalen cuando el jugador que lleva la pelota es capaz de abandonar la senda elegida porque se dio cuenta que hay piernas que entorpecen su paso, gira, da media vuelta y toca para otro lado para orientar el juego hacia la zona más libre de cazadores.

La comparación, al menos por ahora, queda centrada exclusivamente en las intenciones de entrelazar una sucesión de pases para penetrar en el escudo protector que quisieron construir sus adversarios. Por abajo, con toques precisos y sin resignar la sorpresa que puede generar un pase cruzado a espaldas de los zagueros, tricolores y aurinegros procuran imponer un ahogo futbolístico.

Es cierto que tuvieron rivales diferentes, que Cerro fue más combativo en el mediocampo y que le costó menos que Villa Teresa amenazar con acercarse al arco del grande, pero también hay algunos detalles que dejan la sensación de que Nacional lleva una excursión con mayor cantidad de gente al área de enfrente.

Para empezar, el trabajo de laboratorio que realizó Gustavo Munúa para tener un producto futbolístico renovador, de última generación, llega con algo que todavía le falta al de Pablo Bengoechea: velocidad.

Ante Villa Teresa, el tricolor volvió a demostrar que está logrando con mayor precisión las transiciones rápidas. Cuando el equipo recupera la pelota muy atrás, la idea primaria es la de salir a 100 kilómetros por hora, por afuera y con toques cortos. En ese caso, el jugador que ocasionalmente actúa de pivot, porque está de espalda al arco, abre sin demora el balón hacia uno de los pasillos exteriores. Además, de inmediato cambia de posición para ofrecerse nuevamente como receptor libre de marca.

Esa aceleración, cumplida el sábado en el Parque Central de mejor forma por el carril derecho con la dupla Espino-De Pena, fue capaz de generar un desnivel constante. Así, la fabricación de jugadas de ataque penetrantes fue un problema sin solución para los muchachos de Vito Beato.

Nacional, por otra parte, encontró una buena fórmula para que la pelota no vaya por arriba: Porras se mete en la línea de cuatro, recibe y administra. Y tiene como candidato preferencial para seguir jugando por abajo a Ignacio González. Entonces, lo que termina sucediendo es que se coleccionan buenas entregas, lo que colabora para que los hombres que van por afuera tengan muchas oportunidades de desnivelar.

Peñarol, en tanto, va en un camino similar. A lo mejor sin ese titiritero que se instala casi en la puerta de su área, pero si con muchos futbolistas que se ofrecen como voluntarios para iniciar la jugada.

Aunque hay un ritmo diferente, a lo mejor al equipo le falta la sexta velocidad, le sobra movilidad y cambio de posiciones. Forlán va de un lado al otro, Aguiar hace lo mismo, Zalayeta, Ifrán y el pibe Valverde tampoco se quedan atrás, entonces lo que ocurre es que se consigue desarticular el trabajo defensivo con desplazamientos poco esperados por los adversarios.

Nadie desconoce que hasta el golazo de Diogo, Cerro metió una eficaz presión en el medio que contribuyó para que no fuera sencillo llegar hasta el arco de Sebastián Fuentes y que costó encontrar el punto exacto en el que había que poner la pelota, pero al final el trabajo de desgaste surtió efecto y terminó lográndose el objetivo. Tanto fue lo que se mejoró que el carbonero metió tres pero tuvo también otra buena cantidad de oportunidades malogradas.

Lo que también es claro, por más que hay grandes figuras, es que Munúa y Bengoechea están trabajando para que sus equipos no dependan más del muchacho que carga con el resto al hombro. Si tienen éxito en la definitiva construcción de un juego más dinámico y poderoso en ataque por la cantidad de variantes que pueden lograr tendremos un campeonato de alto vuelo entre los grandes.

Edward Piñón

Autor: Edward Piñón

Periodista desde 1983. Comentarista de Fox Sports, FSRadio Uruguay y de A Fondo. Comentarista de Radio Cero 104.3 y ex editor de Deportes de El Observador y El País. Columnista de El Telescopio.