Jueves, 9 de noviembre de 2017

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¿Por qué no aumenta el empleo?

En un artículo previo analizamos los factores determinantes del aumento del ingreso de los habitantes del país[1], a saber: productividad laboral, cantidad de horas trabajadas, cantidad de personas ocupadas y personas en edad de trabajar.

Como consecuencia del envejecimiento de la población y la baja tasa de crecimiento vegetativo tenemos que el porcentaje de la población en edad de trabajar está disminuyendo. A esto se agrega un proceso de cambio tecnológico importante que hace que las exigencias de formación requeridas para los trabajadores aumenten mientras el deterioro del sistema educativo parece imparable. La cantidad de horas trabajadas también está disminuyendo en un contexto de deterioro de la cultura de trabajo, en buena medida por un aumento disparatado de las faltas, ya sea por licencia por enfermedad o directamente ausencias no justificadas.

En síntesis, el aumento del ingreso per cápita descansa casi enteramente en el aumento de la productividad laboral de quienes trabajan.

¿Qué es la productividad? Es la relación entre la cantidad de bienes y de servicios producidos y la cantidad de horas trabajadas:

 

cuenta 1

Un aumento de la productividad laboral implica que la cantidad de bienes y servicios que cada trabajador ha producido por hora trabajada ha aumentado. La productividad del trabajador puede aumentar por tres motivos. Hay un motivo estrictamente individual, que refiere a la disposición exitosa del trabajador de aumentar su rendimiento, ya sea por la vía del empeño, o la adquisición de nuevos conocimientos, habilidades o destrezas. Existe un segundo motivo que es el aumento del empleo de capital con relación a cada trabajador. Los procesos de automatización, por ejemplo, sustituyen trabajadores por máquinas pero si medimos la cantidad de producción por cada trabajador que no es sustituido, ésta aumenta. El tercer motivo es la mejora en la gestión. En este caso la explicación no está en el factor trabajo o capital, sino en un mejor empleo de los mismos por la vía de una mejor gestión, mejores tecnologías o modalidades equivalentes. En síntesis, de las tres formas en que la productividad laboral aumenta sólo una de ellas es mérito que puede ser atribuido prioritariamente al trabajador.

Una vez que la riqueza se produce se reparte entre los factores de producción: capital y trabajo. El capital se retribuye –cuando es propio– por la vía de las ganancias y –cuando es ajeno– por la vía de los intereses, y el trabajo, por la vía de las retribuciones. El conjunto de las retribuciones pagadas a todos los trabajadores es lo que se da en llamar masa salarial. Si dividimos la masa salarial entre la cantidad total de horas trabajadas nos da el salario promedio:

A partir de esta fórmula podemos asimismo definir la masa salarial como el producto de la cantidad de horas trabajadas por el salario promedio.

cuenta 2

La retribución de los trabajadores es un costo productivo relevante. De acuerdo a un estudio de la CEPAL[2], la masa salarial representaba el 45,8% el PBI en 2009. La incidencia que la masa salarial tiene en el PBI puede calcularse como:

cuenta 3

El primer factor del segundo miembro es el inverso de la definición de productividad, por lo que sustituyendo:

 

cuenta4 

Esta ecuación nos dice que para que la incidencia de la masa salarial en el PBI no aumente los aumentos salariales deben ir de la mano de los aumentos de la productividad laboral. ¿Qué pasa si la incidencia de la masa salarial aumenta? Lo que sucede es que la parte del PBI que queda disponible para retribuir al capital disminuye.

Veamos lo que ha sucedido en Uruguay en los últimos 15 años. En la Gráfica 1 puede observarse que como consecuencia de la crisis del 2002 se dio una caída muy importante del salario real. Paralelamente se dio una caída de la productividad, si bien de magnitud menor. ¿Por qué cayó la productividad? Porque el nivel de actividad bajó drásticamente y las empresas no despidieron personal en proporción, a lo que se agrega que la dotación de capital empleado no bajó sustancialmente, traduciéndose en una capacidad ociosa importante. Dado que la caída del salario real fue más pronunciada que la de la productividad laboral el resultado fue una disminución de la masa salarial con relación al PBI, tal como puede observarse en la Gráfica 2. Esto no implicó automáticamente un aumento de la ganancia de las empresas sino que en buena parte fue a pagar la retribución del capital ajeno (préstamos y deudas), bajo la forma de intereses. Fruto de la crisi las deudas, especialmente aquellas en dólares, aumentaron mucho su incidencia. A partir de ese piso las empresas comenzaron a recuperarse, llevando a un mejor uso de la capacidad instalada. Se observa ahí cómo la productividad aumenta, si bien los salarios aumentan a un ritmo mayor, lo que deriva en que la masa salarial vaya aumentando su participación en el PBI hasta el 2010, aproximadamente.

 

Gráfica 1 – Evolución del salario real y la productividad

cuenta 5

 

 Gráfica 2 – Evolución de la masa salarial con relación al PBI

cuenta 6

 

Al impulso inicial de salarios reales bajos y capacidad ociosa disponible se agregan luego una serie de factores que siguen impulsando el aumento de la productividad. Uno de ellos es la aplicación de detracciones a las exportaciones agrícolas por parte de los Kirchner, que lleva a que agricultores argentinos opten por iniciar actividades en el país. Los agricultores argentinos son grandes empresarios, aplicando las técnicas y métodos más avanzados. Su actividad en el país tuvo un enorme efecto derrame sobre la economía uruguaya, difundiendo las mejores prácticas de producción y gestión. La primera planta de UPM tuvo un efecto similar en sectores tales como el forestal y el de transporte. A esto se agrega un contexto especialmente favorable para la actividad económica del país, dentro de los que se destacan precios de exportación atractivos y costos financieros bajos, lo que favoreció un aumento sustancial de la inversión privada, tal como puede observarse en la Gráfica 3.

 

Gráfica 3 – Inversión Bruta Fija pública y privada (en % del PBI)

cuenta 7

Fuente: Unidad de Apoyo al Sector Privado, Ministerio de Economía

 

A medida que la masa salarial convergía a su participación histórica la retribución del capital disminuía. La reacción se da por la vía de la sustitución de trabajo por capital. En la Gráfica 4 podemos ver cómo esto lleva a que a partir del 2007 el aumento de la ocupación ya no acompaña el crecimiento real del PBI y a partir del 2010 el nivel de ocupación prácticamente se estabiliza.

 

Gráfica 4 – PBI y empleo

cuenta 8

 

En la Gráfica 5 tenemos las estadísticas generadas por la empresa Advice con relación a la composición de la oferta de empleo de los últimos dos años a partir de más de 33.000 datos. Puede observarse que de cada 100 ofertas de trabajo sólo 28 plantean exigencias importantes de formación. Son precisamente los puestos de trabajo menos calificados los que son más sencillos de sustituir por la vía de una intensificación del uso de capital.

 

Gráfica 5 – Composición de la oferta de nuevos puestos de trabajo

cuenta 9

 

En síntesis, los datos son consistentes con la hipótesis que el aumento de los salarios reales por encima de la productividad ha llegado a un límite. En el marco de esa hipótesis los aumentos de productividad estuvieron impulsados en una primera etapa por el aprovechamiento de capacidad ociosa luego de la crisis del 2002 y luego por una mejora de las prácticas gerenciales y productivas locales de la mano de empresarios del exterior. También las inversiones aumentaron sustancialmente en un contexto que era favorable y su efecto ha sido una mejora de la productividad laboral por la vía de la sustitución de trabajo por capital. Los mecanismos de aumento sostenido del salario real empleados hasta el presente han conspirado desde hace ya seis años contra la creación de empleo. Evitar la disyuntiva salario real o empleo exigirá generar las condiciones que permitan un aumento sustancial de la productividad de los trabajadores a partir de la recuperación de una cultura del trabajo que se ha estado perdiendo, así como la adquisición de nuevas habilidades, destrezas y conocimientos.

 


 

[1]       “Uruguay y la multiplicación de los panes”, El Telescopio, 27/06/2017, http://eltelescopio.com.uy/uruguay-y-la-multiplicacion-de-los-panes/

[2]       “Participación del ingreso laboral en el ingreso total en América Latina, 1990-2010”, Martín Abeles, Verónica Amarante y Daniel Vega, REVISTA CEPAL 114 • DICIEMBRE 2014.

Leonardo Veiga

Autor: Leonardo Veiga

Contador Público, Universidad de la República; Licenciado en Administración, Universidad de la República; Master en Dirección y Administración de Empresas, IEEM; CPCL, Harvard Business School, EE.UU., PhD Universidad de Navarra. Es profesor de Gestión de la Innovación y de Economía Política (IEEM/UM) y de Prácticas Desleales de Comercio y Defensa Comercial (CEA/ADAU). Es miembro del directorio del Centro de Innovación Tecnológica SEPÉ. Fue consultor del Programa Nacional de Desburocratización (PRONADE), del Plan de Desregulación del Comercio Exterior y las Inversiones (PLADES), miembro del Board del Global Entrepreneurship Monitor, Director del MBA del IEEM/UM y Coordinador de la carrera de Contador Público en la FCCEE/UM.