Domingo, 18 de diciembre de 2016

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Posverdad y aumento de tarifas

Para el diccionario Oxford la palabra del año 2016 es posverdad.

¿Qué es la posverdad?

Significa que no importa si algo es verdad o mentira sino que lo que importa es lo que los ciudadanos “sienten“ hacia ese hecho.

La campaña de Donald Trump en Estados Unidos o la del propio Brexi (salida del Reino Unido de la Unión Europea) han sido ejemplos de esta época de la democracia posverdad.

Ya no importa si algo es verdadero o falso, alcanza con realizar afirmaciones.

No es que las mentiras o vaguedades no hayan sido parte de la política hasta ahora.

Los populismos han hecho de las falsas promesas y mentiras parte esencial de sus propuestas durante años.

Pero la posverdad es algo distinto.

En ella sencillamente no importa si lo que se afirma es verdadero o no.

Ello es indiferente.

Alcanza  con tener un discurso basado en hechos, sin importar si ellos son falsos o no y repetirlo.

Esa posverdad llegó a Uruguay hace un tiempo y tuvo una fuerte presencia en el anuncio de suba de tarifas de las empresas públicas de esta semana.

Como es sabido, el gobierno dispuso aumentos en las tarifas de los entes públicos que varían entre un 7,5 y un 8,2%.

Al momento de explicar las subas, el Ministro de Economía y los directores de los entes echaron mano a varios argumentos.

El principal fue que los aumentos iban de la mano de la inflación.

Como en la OSE el aumento era superior explicaron que ello era por una cuestión de costos internos que se habían disparado. En especial los relacionados con exigencias medio ambientales.

En Ancap también dieron una explicación particular.

Su presidente, la Ing. Jara, expresó que se tuvo en cuenta el aumento esperado del precio del petróleo y el alza del dólar que afectará el endeudamiento del ente en esa moneda.

Rápidamente todo quedó reducido a la dicotomía de siempre: el gobierno que justifica el aumento de las tarifas por la inflación y la oposición que le acusa de ajuste fiscal y tarifazo.

Sin embargo, nadie se detuvo a analizar las explicaciones que se dieron.

Explicaciones que no son ciertas pues faltan a la verdad por más que esgrimen hechos que repiten como ciertos.

Empecemos por la falsedad más clara: la de la presidente de Ancap.

Esta dijo que la suba era por el precio esperado del petróleo a futuro y el alza del dólar y su incidencia en el endeudamiento de la empresa.

Esto es falso.

Ancap, desde siempre, aumentó el precio de los combustibles en el momento en que aumentaba el precio del barril de petróleo.

Existe, además una paramétrica que no se puede aplicar hasta que no se conozca el precio del crudo.

Nunca aumento los precios antes sencillamente porque no sabe cuanto será el aumento y además el combustible que hoy vende responde a petróleo que ya ha comprado a un precio conocido.

Es más, el valor del barril de petróleo está hace rato por debajo del costo de Ancap y debería haber bajado el precio de los combustibles.

Pero no lo hizo.

El otro argumento manejado por la Presidente del ente, con el Ministro Astori a su lado, debe llamar a una profunda reflexión.

Los dos parecen haber olvidado lo que nos dijeron hace varios meses: que estaban trabajando en cambiar la estructura de la deuda de Ancap justamente para no depender de la variación del dólar.

Es más, Astori le dijo eso al Parlamento en reiteradas ocasiones.

Quiere decir que el argumento que se maneja ahora es falso o el Ministro fracasó en su intento.

Me quedó con lo primero.

El argumento para la suba de la tarifa de la OSE parece sensato.

Hasta que se le compara con la suba de la UTE.

Ahí queda de relieve otra falsedad de la conferencia de prensa ministerial.

Sube la OSE porque le aumentaron los costos derivados de las inversiones que debe realizar.

Bien.

Pero los costos de la UTE bajaron debido a varios factores: el clima que permitió que las represas generaran energía a buen ritmo todo el año, el haberse completado ya el fondo de reserva para cuando falte agua y el bajo costo de la generación eólica.

Es decir si OSE aumenta la tarifa porque le aumentaron los costos, UTE debe bajar la misma porque estos bajaron.

Sin embargo, UTE sube sus tarifas también.

O miente OSE o miente UTE.

Pero en el mundo de la posverdad eso parece importar poco. En ambos casos se hacen afirmaciones y se reiterarán las mismas.

Lo cierto es que está sucediendo lo que todos los economistas serios y la oposición le advertimos al gobierno cuando se aprobó el ajuste fiscal de la rendición de cuentas: que no alcanzaba y que para cumplir las metas debían o bajar gastos o conseguir más recursos.

Eso es lo que está haciendo ahora el gobierno: ni inflación, ni mayores costos, ni cosa que se le parezca.

Están recaudando de la peor forma: con las tarifas de los servicios públicos esenciales que paga la población.

Como no se puede dejar de consumir energía eléctrica, agua o combustible somos rehenes de un estado monopólico que nos sustrae recursos por el sencillo mecanismo de aumentarnos las tarifas.

A esto se sumarán los aumentos ya aprobados en los impuestos al trabajo y las jubilaciones que se empezarán a sentir a finales de enero.

Con menos recursos y más gasto en servicios públicos este mazazo afectará el consumo.

Esa afectación repercutirá en la recaudación entrando en un círculo vicioso muy peligroso.

Afectado el consumo quedará la apuesta a la inversión extranjera.

Habrá que prender velas a la FED y al Sr. Trump para que no sigan subiendo las tasas de interés lo que parece difícil que no suceda.

Lo peor del caso es que este esfuerzo extra que se le impone a la población no es acompañado por el gobierno.

Siguen perdiendo dinero en el negocio del cemento en Ancap, subsidiando a Alur y no cierran del todo los ingresos de nuevos funcionarios al Estado.

Deberían dar señales de austeridad cuando piden aportes extras a la población, Pero no lo hacen y mientras tanto echan mano a la posverdad.

Esa de la que ya hablaba la máxima que se adjudica a Cervantes pero no le pertenece.

La que dice “niega Sancho y vuelve a negar, que si no tienes razón, tendrás razones.

Pedro Bordaberry

Autor: Pedro Bordaberry

Abogado, Senador, 55 años.