Viernes, 25 de noviembre de 2016

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Pro Javier García

Lo que ha ocurrido en estos días con el Senador Javier García permite al Uruguay observar dos conductas antagónicas nítidamente protagonizadas.

Por un lado el ataque descalificante, temerario, malicioso, corporativo; expresión de la vieja técnica de atacar a la persona cuando no se puede derrotar sus razones.

Por otro, la respuesta enérgica del agraviado, que sin minuto de vacilación, con verdad y coraje  los apeló de canallas, y reinvindicó no solo su conducta, sino también su honor y su dignidad de ciudadano honesto y comprometido con el mejor destino del país.

Es método viejo de las izquierdas, aplicar una catarata de insultos “a coro” con el objetivo de descalificar ante la opinión pública y mellar el ánimo de quienes los enfrentan y combaten.

Frente a la epidemia de falsos “títulos”, (empezando por el del Vicepresidente), que ha dejado por el suelo la pretendida superioridad moral, intelectual, política, y académica del FA, los “desconocidos de siempre” han pretendido “igualar” con los insolventes académicos a uno de sus más firmes críticos.

Les ha salido “de la torta un flan”. Y es muy importante lo que ha pasado, porque las patotas igual que las jaurías son en esencia cobardes. Si uno se asusta y corre ante la perrada, seguro lo van a “masticar”; pero basta pararse firme y amagar “agarrar piedra”, para que frenen en seco. Ni que hablar si se le acierta un buen piedrazo al líder; ahí disparan con el rabo entre las piernas.

Lo he visto a Javier García, Senador de la República del que podemos estar orgullosos todos los ciudadanos del Uruguay, plantar cara a los difamadores, enfrentar no solo a los colegas médicos que quieren juzgarlo por su “conducta política”, (El fantasma de “Torquemada” ahora usa túnica y estetoscopio), sino al “periodismo militante” (que también tenemos), sin perder la calma, con razones, con firmeza, y exhibiendo su título, asunto que marca a fuego la diferencia.

Aunque Javier García ha demostrado sobradamente que no necesita que lo defiendan, escribo estas líneas destacando su actitud, que bien lo merece, con la intención de que además sepa que no está solo, que su ejemplo vale, y que a medida que se generalice, las jaurías difamadoras, desaparecerán de la vida pública del país.

Juan Modesto Llantada

Autor: Juan Modesto Llantada

  • enrique gonzalez

    Lo sucedido con el Dr. javier García, un profesional serio, honesto y trabajador que además es un Senador de la República digno y honorable no merece la sucia y falsa acusación de un dirigente gremial médico al servicio de intereses políticos despreciables. El presidente del SMU ha caído muy bajo. Despreciable !