Viernes, 18 de diciembre de 2015

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Problemas en el mercado laboral

Si bien la reciente cifra conocida en materia de PBI estaría mostrando un crecimiento en el tercer trimestre, el mismo parece condecirse muy poco con el resto de los indicadores obtenidos mediante encuestas o, directamente, los datos crudos de la realidad.

En general los datos trimestrales presentan algunos problemas que las cifras anuales terminan corrigiendo. Es así que, según el INE, la industria manufacturera se estancó en el tercer trimestre si la consideramos en su conjunto, pero cayó 5.1% en los que podemos considerar “el núcleo industrial” de la medición, excluyendo las zonas francas.

La recaudación de IVA cae entre 2,5 y 3% real. La recaudación total de la DGI que venía creciendo, a tasas declinantes, explicada por los aumentos impositivos explícitos (IMESI), implícitos (forma de fijación de franjas del IRPF) y el mayor aporte de UTE en IRAE, ya en octubre entró levemente a terreno negativo.

El volumen físico exportado cae 6,2% en el acumulado anual y cada trimestre la tasa de retroceso es mayor, especialmente en la industria (sin zonas francas), donde en el tercer trimestre se contrajo 8.6%. Del mismo modo el volumen importado cae, en este caso desde el segundo trimestre de este 2015, acumulando 3,4% en el año, pero 10.9% en el último.

La cantidad de personas en seguro de paro aumenta, la construcción continúa en caída sin piso a la vista, la reducción en la venta de vehículos (superior al 10%), la caída en el volumen transportado que revela la gremial del sector–donde algunos expresan que al día de hoy tiene el 40% de la flota parada–y tantos otros indicadores, son hechos incontrastables que se reflejan en el mercado de trabajo.

En éste, más allá de la suba en la tasa de desempleo, que se mide como un “residuo” entre la oferta y demanda de trabajo debemos mirar el empleo como tal.

En efecto, la oferta y demanda suelen tener movimientos en paralelo, es decir cuando la demanda se expande, la oferta hace lo propio porque aparecen oportunidades y sube la remuneración real, por lo que personas que no estaban dispuestas a trabajar por el salario anterior, ahora sí lo están por el nuevo. En este sentido, la caída en la cantidad de trabajo luce demasiado alta; aun bajo la hipótesis de que las cifras preliminares que publicó el BCU no sean exactas y se corrijan en próximas entregas, la reducción del nivel de actividad bajo ningún concepto puede justificar la reducción en el empleo que se verifica.

En efecto, si analizamos el último trimestre móvil finalizado en octubre (es mejor tomar este período y no un mes, por la volatilidad de los datos mensuales) y lo comparamos con un año atrás, tenemos que la cantidad de personas empleadas se redujo 3,8%, unas 53.000 personas, pero a ello se agrega que las horas totales trabajadas cayeron 1,8%. O sea, la cantidad total de trabajo según el INE se redujo en 5,5% en un año, al tiempo que la tasa de desempleo de jefes de hogar ha sobrepasado el 4% desde hace algunos meses, cosa que no pasaba en casi 9 años.

Si miramos los registros históricos, el empleo se expande cuando el PBI crece y se contrae cuando pasa lo opuesto. Las variaciones no son instantáneas en ninguno de los dos casos, en general el empleo “viene de atrás” en su respuesta al nivel de actividad. Ahora, de lo que no se tiene registro es de una caída del empleo tan relevante y persistente (es decir dejamos fuera datos aislados que debemos considerarlos meros errores estadísticos), cuando el nivel de actividad no cae, por más que su crecimiento sea casi nulo.

Ante ello debemos plantearnos hipótesis. La primera es que las cifras del INE referente a empleo estén mal, la segunda que la cifra del BCU respecto al PBI lo esté y la tercera que a nivel microeconómico los problemas que la inflexibilidad del mercado laboral genera, estén pasando la cuenta.

Más allá de que los datos de empleo y PBI se miden por encuestas y éstas siempre tienen errores, los mismos no son sistemáticos y, además, en algún tiempo se hacen revisiones y en general se corrigen en algo las cifras, entiendo que la tercer explicación es la que debemos tomar como la más importante en el por qué las cifras divergen en tal magnitud.

No es un tema de consejos de salarios si o no, sino de cómo se determinan los niveles salariales y cuán flexible sean las posibilidades de trabajadores y empresas a adaptarse a los cambios económicos. Si nada se puede alterar, las cosas rígidas suelen ir a una colisión y terminar rompiéndose.

El salario y empleo dependen de la cantidad y los precios de venta. Si los precios bajan, aún con igual cantidad, los ingresos de las unidades productivas se reducen y con ello, los de todos sus integrantes. Lo que sucede en la industria–datos INE pero en este caso con poco margen de error en la encuesta–es ilustrativo. Allí, sin considerar las zonas francas, la productividad está creciendo al 7%, la suba del dólar en algo los ayuda pero sus precios de venta medidos en dólares están cayendo más de 10%, aunque en pesos constantes – en comparación con IPC – el precio de venta cae 1.2%.

La producción cae al 5%, el salario real permanece constante, la cantidad de personas ocupadas se reducen 8% y las horas trabajadas 11%.

Isaac Alfie

Autor: Isaac Alfie

Economista (UdelaR, 1984). Contador Público (UdelaR, 1985). Profesor Titular de Economía y Finanzas Públicas en la Universidad de Montevideo. Dicta clases en postgrado de esta Universidad y la Universidad Católica. Profesor de Macroeconomía en la Universidad de la República. Conferencista nacional e internacional sobre políticas públicas y macroeconomía. Consultor de Organismos Internacionales (FMI, Banco Mundial y BID, entre otros). Asesor del Ministro de Economía y Finanzas 1991 - 1994. Director de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía y Finanzas 1995 – 2003. Ministro de Economía y Finanzas 2003 – 2005. Gobernador por Uruguay del FMI 2002 – 2003 y del Banco Mundial y BID 2002 – 2005. Senador de la República 2005 –2010. Asesor y consultor de empresas en materia económica y financiera.

  • http://www.notienegoyete.ga/ Nelson “PiTI” Galisteo

    Isaac Alfie excelente análisis, lo mas triste es que viajo bastante seguido por el Mercosur y nunca he visto a la gente haciendo cola en los contenedores de basura como he vista en Montevideo. las rutas del Uruguay son un desastre como nunca y todo eso se refleja la violencia que viven nuestros compatriotas puertas adentro y en la calle… !!!