Miércoles, 29 de noviembre de 2017

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Progresismo educativo: cero en equidad

La sociedad uruguaya ha realizado una fuerte apuesta en educación en el último decenio. Los resultados no han acompañado el esfuerzo nacional en el área. Analicemos algunos datos.

 

La inversión

  • 2004 . Los uruguayos invertíamos 2 millones de dólares por día en educación pública tanto para los niveles primario como secundario. En el 2015 la cifra aumentó a 4.5 millones de dólares diarios. Es decir que cada uno de los 3 millones 480.000 uruguayos dedicó, 477 dólares para educar a todos nuestros queridos niños, es decir a la gran familia educativa del país.
  • El salario mínimo del país es actualmente de 12.265 pesos, unos 438 dólares. Cada oriental dedicó un poco más de un salario mínimo para la educación pública de los niveles básico y secundario y está muy bien que sea así.
  • Sumando ANEP, Instituto del Menor y Universidad Tecnológica el presupuesto educativo llegó al 13,5%, del Presupuesto Nacional. En relación al PBI, la inversión educativa del 2015 fue del 4,6%.

 

Resultado 1 Matrícula

Matrícula total de la educación pública y privada en los niveles primario y secundario. En el año 2006 cada día fueron a una escuela, liceo o escuela técnica del sector privado o público 827.122. En el año 2015 había 22 190 alumnos menos estudiando (804.932) en toda la República Oriental del Uruguay.

El sistema de educación pública perdió 39.279 alumnos entre el 2006 y el 2015. ¿Qué sucedió con la educación privada? En el año 2006 había 113.066 estudiantes en tanto que en el 2015 se contaba con 130.155, es decir 17.089 estudiantes más. El CODICEN y el CES con la complicidad de sus representantes sindicales han privatizado la educación.

El progresismo educativo expulsó 39.000 alumnos en 10 años, de los cuales 17.000 fueron absorbidos por la educción privada, en tanto que no sabemos que ha sucedido con 12.000. ¿Estarán trabajando o simplemente deambulando por las calles?

 

Resultado 2. Equidad.

Analicemos el porcentaje de alumnos de 15 a 17 años que completaron el Ciclo Básico en 2006 y 2016 según quintil socioeconómico.

El grupo etario tuvo una evolución de seis puntos porcentuales en el período de referencia ya que pasó de 52% al 58%. Al desagregar los resultados de acuerdo a quintiles se obtienen los siguientes resultados.

En el año 2006 solamente el 32,9% de los adolescentes del quintil 1 (más bajo nivel socioeconómico) completó el Ciclo Básico. La cifra se incrementó al 41,2% en el año 2016.

Los estudiantes pertenecientes al quintil 5 (mayor nivel socioeconómico) tenían un porcentaje de éxito del 82,5% en el año 2006 e incrementan sus buenos resultados hasta llegar al 88,9% en el año 2016.

Señoras y señores. Esta es la brecha que el progresismo educativo no quiere ver. Sus anteojeras ideológicas se lo impiden. En buen romance los hijos de los pobres estudian menos y los hijos de los estratos medios y altos estudian más. Toda la literatura contemporánea a nivel internacional indica que a mayor escolaridad formal se obtienen mayores ingresos y calidad de vida. Por lo tanto el modelo educativo actual del Ciclo Básico de enseñanza media, que el sindicalismo arismendiano no quiere cambiar, reproduce inexorablemente la brecha social.

El porcentaje de repetición en primer año del Ciclo Básico en Montevideo ronda el 45%. Por supuesto que hay liceos donde la cifra trepa al 60%. En el interior la situación es solo un poco mejor. Estas cifras hablan por si mismas y piden cambios en la matriz curricular.

A lo largo de los años se han tomado una serie de medidas tendientes a democratizar el Ciclo Básico tanto por la vía legislativa (obligatoriedad de la enseñanza media) como medidas de reorganización curricular (reforma impulsada por el Prof. Germán Rama, programa ProMejora impulsada por el Prof. Daniel Corbo y el anónimo esfuerzo de nuestros esforzados docentes que dan la diaria batalla en cada uno de los liceos y escuelas técnicas a lo largo y ancho del país).

Todas y cada una de estas medidas que trataban de integrar a los hijos de los pobres han sido sistemáticamente boicoteadas por la elite sindical comunista-tupamara que gobierna autocráticamente las organizaciones sindicales de la educación media.

La última perla de FENAPES es su alineamiento a una vieja organización sindical comunista llamada la Internacional de la Educación que lucha contra la “privatización de la educación”, que la educación no sea una “mercancía que forme parte de los tratados comerciales”. Las bases ideológicas de este modelo cayeron hace varias décadas y los sistemas basados en dichas ideas fueron barridos de la faz de la tierra en la década de los 90 del siglo y del milenio pasado.

A lo anterior debe sumarse la negativa a crear cuerpos estables de docentes en las instituciones educativas (elección de horas por varios años en un centro), la negativa a brindar autonomía de gestión a las instituciones educativas (resabio del leninista “centralismo democrático”), no reconocer que el ratio docente-alumno está alineado a los estándares internacionales y no ser capaces de comprender los grandes esfuerzos que todos los uruguayos hemos realizado para tener buenos locales de enseñanza.

El sindicalismo de cuño arismendiano es el verdadero palo en la rueda de la educación nacional y las autoridades educativas no tienen interés en dar la lucha que nos defienda a todos los uruguayos. ¿Hasta cuándo?

Alberto Nagle

Autor: Alberto Nagle

PHD en Educación. Consultor y Asesor Internacional en materia educativa. Director de proyectos educativos en distintos países de América y en otros continentes.