Lunes, 11 de junio de 2018

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¿Qué más hacen falta?

“Uno de los más grandes errores es juzgar a las políticas y programas por sus intenciones, en lugar de por sus resultados”, Milton Friedman.

Pues bien, los resultados están más que a la vista. Y lamentablemente los delincuentes sí han demostrado ser cada vez más eficientes. Rapiñas por doquier, a redes de pagos, a cajeros automáticos (donde en 6 meses robaron más de 1,5 millones de dorares), a comercios, a shopping, a estaciones de servicio, a transeúntes, etc. Como si fuera poco, se multiplican los arrestos ciudadanos ante la falta de presencia del Estado para protegerlos, con el riesgo que ello implica. Y se ven episodios lamentables y hasta surrealistas, como cuando los policías tienen que ir en taxi a detener a un delincuente, porque no cuentan con móvil en su seccional.

A ello se agrega que ya ocurrieron 190 asesinatos en tan solo los primeros 151 días del año. Una cifra impresionante y record. Un aumento del 70% respecto al mismo período del año anterior y un alarmante promedio de un asesinato cada 19 horas.

Algunas de las víctimas fatales, que obviamente no son estadísticas, ni datos fríos, sino personas y familias:

El taxista en la intersección de Trápani y Teniente Galeano
El anciano en su casa de Aceguá.
El sereno en de la barraca de Las Piedras.
El hombre en Puntas de Manga.
La cajera del súper de Luis Alberto de Herrera.
El anciano en su casa de Barra del Chuy.
La anciana en Malvín Norte.
El sonidista de una iglesia en una parada de ómnibus de Casavalle.
El hijo de la comerciante de Salto.
La mujer de 88 años golpeada en su vivienda.
El joven golfista en una calle del Cerro.
El dueño de una avícola en Canelones.
En joven de 30 años en Pajas Blancas.
La mujer golpeada en Piedras Blancas.
El joven trabajador del local Kinko de Pocitos.
El policía en la puerta de su casa en Progreso.
El anciano copado en Toledo
La cajera de Ancap asesinada en una rapiña al llegar a su casa en Neptunia.

¿Y después hablan de ajustes de cuentas?

Repasemos algunos otros datos muy significativos:

Así por ejemplo, Uruguay, según el propio ministro, tiene 421 policías cada 100 mil habitantes. Y no pueden con la inseguridad. La recomendación de ONU es de 289 policías cada 100 mil habitantes. Reino Unido tiene 260; USA 248; Canadá 202; Suiza 221; Finlandia 156; Argentina 222; Brasil 178; Noruega 179; y Alemania 299.

Hay otros números también elocuentes. La ciudad de Nueva York nunca fue tan segura desde 1951. En 2017 ocurrieron apenas 290 homicidios (tasa 3,4 c/100 mil habitantes) con una población de 8.5 millones Mientras que en todo Uruguay fueron 283 asesinatos con 3.4 millones de habitantes (tasa 8.3 c/ 100 mil hab.)

Por otra parte toda la Argentina tuvo una tasa de 6 homicidios c/ 100 mil. Y si comparamos ciudades: Buenos Aires registró 6,8 contra un 11,7 para Montevideo.

También el pasado 2017 en Alemania con algo más de 82 millones de habitantes ocurrieron 405 homicidios (0,5 homicidios c/ 100 mil habitantes). Mientas que España con algo más de 46 millones de personas registró 308 homicidios (0,7 homicidios c/ 100 mil habitantes). En el mismo año en Uruguay con algo más de 3 millones (25 veces menos gente que Alemania y 15 menos que España) sucedieron 283 asesinatos (lo que equivale como se expresó a una tasa del 8,3 crímenes c/ 100 mil habitantes).

La Comunidad de un Madrid con 6,4 millones de habitantes registro 39 homicidios (tasa 0,6) A su vez, mientras que Madrid capital con 3,2 millones de habitantes registro solo 16 homicidios (tasa 0,5).

Otro aspecto con pésimos resultados es la materia carcelaria. Según el informe anual del Comisionado Parlamentario, de 6 mil liberados, casi 4 mil vuelven a delinquir. El 2017 cerró con 10.247 reclusos .Ocurrieron 47 muertes (28 de ellas violentas). A su vez, 66% son reincidentes; el 62% no trabaja; 44% están recluidos en malas condiciones y 30% reciben tratos crueles. Y 4 presos se fugan por mes de cárceles uruguayas. Por ende la rehabilitación también falla.

Asimismo en 7 años se registraron 11.942 menores infractores, según el Registro Nacional de Antecedentes de Adolescentes, del Instituto Técnico Forense.

Todo lo cual evidenciaría el fracaso en nuestro país de las políticas de seguridad. Y que estamos ante un problema serio.

La inseguridad no está relacionada exclusivamente a una cuestión de recursos (los cuales le sobran al Ministerio del Interior), sino a gestión, capacitación y estrategia en seguridad pública. El ministro del interior es el  responsable objetivo de la ineficacia de la prevención, represión y la rehabilitación. En más de 8 años no ha obtenido resultados tangibles. Y esto es calamitoso. Cuando el Estado está ausente, los espacios que deja vacíos los ocupa la delincuencia y crece la inseguridad y la violencia.

Frente a este descalabro, se ensaya, asumir desde la presidencia, el combate a la delincuencia, creando un organismo para que coordine las políticas en seguridad. En resumidas cuentas, un nuevo organismo. ¿Más burocracia, más reuniones, más deliberaciones?. Como decía Napoleón, “cuando quieras que algo no se haga o se demore, crea una comisión”.

Este invento tampoco es nuevo. Se reedita algo similar a lo realizado hace 10 años, en 2008, cuando el presidente Vázquez ejercía su primer mandato, y también creó un “Grupo de Trabajo Especial” entre el Ministerio de Interior, el de Educación, el de Economía, el de Desarrollo Social y el de Salud Pública, para mejorar la seguridad pública. No se obtuvieron resultados y el delito siguió creciendo. Se podría suponer que Vázquez sabe tanto de seguridad, como Bonomi de radiología.

El descreimiento es lo que campea entre los uruguayos de bien que se sienten acorralados, indefensos y desamparados. Las políticas en seguridad del gobierno han sucumbido ante la delincuencia. El aumento de tecnología ha demostrado  no ser suficiente. Falta buena gestión, estrategia  e idoneidad. Las medidas tienen que ser preventivas, no reactivas después de que consumó el delito.

Por otro lado, las garantías del derecho penal (nuevo CPP) no pueden terminar jugando a favor de los delincuentes y en perjuicio de las víctimas y la ciudadanía honesta y trabajadora. Y como acertadamente señala un fiscal penal, “Los delincuentes están al tanto de las “facilidades” que les otorga en nuevo código”. A ello se agrega que solo hay un único fiscal que está al frente de la investigación de 100 homicidios. En efecto, la fiscalía Especializada a cargo del Dr. Juan Gómez, desde que entró en vigencia el nuevo Código del Proceso Penal, es él, el único encargado de liderar la investigación de cada asesinato que ocurre en Montevideo. Mientras que hablando del nuevo CPP la presidenta del gremio de fiscales, Dra. Brenda Puppo, dijo que tiene “860 casos en espera y está tratando unos 300”. Y que, “es imposible abarcar todos los trámites en un tiempo razonable. Se hace lo que se puede”. Y según relata uno de los fiscales de Salto, se acumularon cerca de 1.800 casos sin atender –600 por cada turno–, entre los que se encuentran varias rapiñas. Todo ello evidencia un panorama realmente desolador e inadmisible. Nada de esto parece lógico, ni razonable.

Se peca de ineptitud (por no llevar adelante políticas y medidas exitosas), de  irresponsabilidad (por no cuidar a la gente) y de insensibilidad (para con las víctimas).

En suma, cuando el gobierno es parte del problema y no de la solución, hay que cambiar.

Guillermo Maciel

Autor: Guillermo Maciel

Doctor en Derecho y Ciencias Sociales. Doctor en Diplomacia. Docente de la Universidad de la República; de la Universidad de la Empresa y de otros centros de estudios superiores. Director General del Ministerio del Interior de la República Oriental del Uruguay de 1999 a 2005. También se desempeñó como asesor del Ministro del Interior durante 1998. Asesor del Comité Nacional de Calidad de la Presidencia de la República de 1996 a 1999. Director del Observatorio en Seguridad de la Fundación Propuestas. Consultor especializado en seguridad ciudadana; y autor de varios trabajos publicados sobre la materia.

  • Manuel Patrón Mederos

    Vergüenza ajena (y nuestra)

    Se supo en las últimas horas que vecinos de Toledo están patrullando las calles de su ciudad.
    Mujeres y hombres,mancomunados por un objetivo común y por encima de banderías políticas,patrullan las calles desde las 18 horas hasta las seis de la mañana del día siguiente.Lo hacen para tener derecho a seguir respirando el día siguiente.
    Son más de 50 ciudadanos y se siguen sumando más.

    Semejante medida que sacrifica tiempo y dinero personales y los expone a un peligro cierto,denota,en principio,dos cuestiones.
    Por un lado,un Estado vaciado de contenido en cuanto a la seguridad pública;por otro,la frágil y delgada línea que separa el derecho de los ciudadanos a defender sus vidas y sus bienes,y la justicia con mano propia.

    No estamos en Guatemala ni en El Salvador.
    Pero los gobernantes parece que se esfuerzan,por omisión,a que nos acerquemos cada vez más a esos países de América Central.
    Ya son decenas de miles los ciudadanos a los cuales les cuesta discernir si viven en las costas del océano Atlántico o en las del Pacífico.
    Mala cosa cuando se mezclan las aguas y ni siquiera se cuenta con una tabla Tow-in para surfear sobre ella.◘

  • Manuel Patrón Mederos

    Esta chiquilina sabe leer

    En el día de hoy la doctora y licenciada en Historia,Ana Ribeiro,escribe una columna en El País titulada “Víctimas”.
    En realidad,se trata de una crónica sobre la desolación.Sobre lo que se siente cuando se llega a la casa y se la encuentra desguazada por los delincuentes.
    Así,Ana amplifica la voz de los que no tienen voz:las víctimas.
    Todos aquellos ciudadanos que han sufrido lo que cuenta Ana saben que lo que cuenta es verdad.

    Cuando el padre de Ana Ribeiro estaba leyendo un diario y Ana aún no había ingresado a la escuela,le dijo a su padre:ahí dice tal cosa.
    El padre se acercó a la madre de Ana y exclamó,“¡vieja,esta chiquilina sabe leer…!”.
    Varios años después,Ana Ribeiro no sólo sigue leyendo y escribiendo sino que también interpreta como nadie los intríngulis del alma humana.◘