Jueves, 19 de octubre de 2017

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¿Quiénes son los progresistas y quienes los conservadores en este país?

“Nos parece que Uruguay, teniendo siempre la prudencia de mantener una perspectiva de multilateralidad con el mundo, tiene que abstenerse de meterse en problemas”. tweet

                                                   Senadora Constanza Moreira. tweet

 

En una reunión en Japón hace ya algunos años me subió la presión después de días de negociaciones y mis anfitriones decidieron llevarme a la emergencia de un hospital.  Ahí me atendió una joven médica, delicada y pálida que son símbolos de belleza y cortesía únicos en el mundo. Sin embargo, cuando llego la hora de emitir su diagnóstico, sentí que levantaba la voz y el intérprete quedo medio cortado. Le dije que me explicara sin tapujo alguno lo que le transmitió la joven- y ya no tan pálida doctora- y fue una larga lista de críticas a los hábitos de salud y cuidados de los “occidentales”. Según ella, y estoy totalmente de acuerdo, el primer paso es la prevención, luego medicinas naturales, después yoga y meditación, dieta y ejercicio y, finalmente si no queda otra alternativa, tomar una pastilla de Amlodipina de 0.5 que fue lo que me dio cuando tenía que viajar 32 horas de regreso. Los químicos son de último recurso.

De vuelta a Uruguay, y habiendo vivido 45 años en otros 7 países, llego a una oficina pública y escucho, no muy solapadamente, alguien pidiéndole a un compañero si tenía Rivotril (Clonazepam). Así nomás. Antes de irme del país la gente intercambiaba Lexotan (Bromazepam) como caramelos, pero, se ve que ahora evolucionamos a medicamentos de última generación.

Los uruguayos somos hipocondriacos. Nos automedicamos, la Química Farmacéutica y el empleado de la farmacia también aconsejan y, si no es de receta “verde”, todo tranquilo. Hay más farmacias por manzana que alrededor de La Española y los “deliveries” están en las puertas de cada apartamento.

Todo esto es muy, muy serio y se aparta de lo que cualquier política seria de salud tendría que ser. Pero seguimos diciendo que tenemos una política y que ahora viene la segunda “parte” pero nada cambiara. El tema es más el acceso a los medicamentos que el acceso a la salud.

Para peor, en mis peregrinajes médicos en los últimos 4 años he aprovechado para hacer la misma pregunta a más de 40 médicos de diversas profesiones. Es decir que, para empezar, sigo siendo muy uruguayo. ¿La pregunta es …en Uruguay hay genéricos? Nadie contesto positivamente y las respuestas eran ambiguas y algunos decían que unos laboratorios eran mejores que otros o que uno si había hecho las pruebas de bioequivalencia. Entonces ahora sí, con conocimiento propios de mi profesión y en particular en temas de propiedad intelectual y haber sido negociador de tratados de Salud Pública, Innovación y Propiedad intelectual en la Organización Mundial de la Salud (OMS) mi preocupación aumento. Y mucho. Para ser considerado un genérico un medicamento debe ser sujeto a pruebas de bioequivalencia. Es decir, a una persona se le da el original y a 200 o 1000 lo que llamamos genéricos. Una muestro o pruebas clínicas. Si los resultados difieren entre la persona que ingirió el original y los otros, no son genéricos. Son copias o similares. No se absorben, digieren y eliminen en donde y cuando lo deben de hacer. Y en Uruguay, dicho exámenes no se hacen, salvo excepcionalmente, por las razones que sean. Son caros, demoran o cualquier otra. Y esto, que parece, un detalle más puede resultar en que un antinflamatorio no funcione en calmar el dolor, sirva mínimamente, no haga nada o sea inocuo. Pero si se trata de un paciente oncológico estamos hablando de temas de vida o muerte. Y, al menos en mi opinión, podemos están cometiendo un error con resultados fatales.

Entonces vemos las discusiones donde se les pegan palos a las multinacionales farmacéuticas, (Big Pharma) que arriesgaron casi un billón de dólares en llevar un medicamento al mercado y tienen accionistas que esperan ganancias. Si vivimos más y mejor es, en parte, por ellos. Guste o no. No, no son de mi simpatía o antipatía personal. Son lo que son. Están, como los laboratorios nacionales, en el negocio de la salud. Si me molesta que su lobbying en Washington invierta más que el de las armas. Pero no se puede tapar el sol con un dedo. Si no existieran, estaríamos en serios problemas. Es de la divulgación de la información que obliga el otorgar una patente farmacéutica a la multinacional, de donde nacen los genéricos. Pero como que en Uruguay hay pocos. Ambos, reitero, están en el negocio de la salud. Es así y en cualquier política de salud se debe tomar muy seriamente las recomendaciones de la doctora japonesa pálida y aparentemente frágil, pero profundamente sabia, en todas sus etapas. Prevención obligatoria como nos obligaban en la ONU, medicinas naturales nuestras o importadas, yoga, dieta, meditación y solo productos químicos como último recurso. Y si, queremos más pruebas de equivalencia y, en mi caso personal, solo aceptar genéricos.

 

Ya vendrán las negociaciones de tratados de libre comercio donde este tema es uno de los más candentes. Las multinacionales presionaran a sus delegaciones a extender la vida de una patente de 20 a 25 años ya que el tiempo real de explotación exclusiva otorgado por las ley en base a las negociaciones en la Organización Mundial del Comercio en los llamados Aspectos de la Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (https://www.wto.org/spanish/docs_s/legal_s/27-trips_01_s.htm) son, en realidad, menos que los 20 fijados y porque quieren ganar más. No hay que dar más vueltas. Ellos en fármacos y nosotros en carne, frutas, celulosa, software y Brasil en Etanol. Esa es la realidad.

Finalmente, se discute apasionadamente sobre acceso a medicamentos y si uno compara los precios de exactamente los mismos fármacos en Chile, México, Colombia y Perú son más baratos que en Uruguay. Alguien que les escriba a la Senadora Moreira, a los Diputados Chiazzaro y Caggiani, al PIT, a los Comunistas y MPPepistas que en sus manos esta una decisión difícil pero que es la única opción que tiene el Uruguay. Abrirse y competir o sentenciarse al subdesarrollo eterno. Y no solo el TLC con Chile que es hasta inofensivo sino entre Mercosur y la UE y futuros como, por ejemplo, Japón, Canadá y los estados miembros de la EFTA.

Cuba, por cierto, es un ejemplo de un uso intenso de Propiedad Industrial y está en el texto del 7to Congreso del Partido Comunista que la misma es un pilar en su estrategia de innovación.

Y si dicen que no por miedo, ideología o ignorancia dejemos que sea la ciudadanía la que decida en una iniciativa que lleve a un Consulta Popular en el marco de la Constitución y que sean todos los uruguayos los que decidan.

Carlos Mazal

Autor: Carlos Mazal

Politólogo de la University of the Pacific con una Maestría en Estudios Latinoamericanos y del Caribe de la New York University. Es Consultor Internacional en temas de Propiedad Intelectual, Innovación y Desarrollo y ex Director para América Latina y el Caribe de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Miembro Fundador del Centro de Estudios de Propiedad Intelectual (CEPI) de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Republica. Miembro de Número de la Academia Nacional de Economía. Miembro Consejero del Consejo Uruguayo de Relaciones Internacionales (CURI)

  • Michael S. Castleton

    Cito:’ preguntar a médicos de diversas profesiones ‘ (?) Son médicos o qué ?

  • Cdmazal

    Me exprese mal. “Especialidades” es lo correcto. Llevo 3 canceres pero todos agarrados a tiempo aunque necesito chequeos periódicos y hasta hace 3 meses sufría de pinzamientos en la cervical que me tuvieron 7 meses con opiacios y hasta morfina. Luego con dosis bajas de un par de medicamentos se volvieron tolerables. Pero son mas de 40 y la opinion es unánime.