Domingo, 19 de noviembre de 2017

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Rebelión en la Chacra Grande

Lo que estamos viviendo en muchos países de nuestra América del Sur fue anunciado allá por 1945 por George Orwell.

Orwell fue un escritor británico, socialista, que tuvo una especial claridad para anticipar lo que el mundo viviría muchos años después.

Una de sus novelas es “1984“.

En ella habla del “Gran Hermano“ que todo lo sabe y así controla, en un claro anticipo de lo que hoy está sucediendo en el mundo entero.

En otro de sus libros, “Rebelión en la Granja“, Orwell anticipa lo que padecemos en nuestra América del Sur.

“Rebelión en la Granja“ (“Animal Farm“) es una alegoría en la que unos animales toman el control de una granja en Inglaterra, echando al granjero y estableciendo nuevas reglas.

Los cerdos lideran la revuelta y prometen un futuro venturoso a todos los otros animales que les creen y siguen.

“Boxeador“ el viejo caballo trabaja ahora más que antes; las gallinas se esfuerzan en poner más huevos, las ovejas repiten una y otra vez la consigna “Cuatro patas si, dos patas no“.

Lo hacen bajo nuevos mandamientos como “todos los animales son iguales“ y “todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo“.

Quienes lideran la revuelta son dos cerdos. Uno se llama Bola de Nieva (Snowball) y el otro Napoleón.

Napoleón tiene gran comunicación con las ovejas que en los mitines cantan y repiten consignas simples y efectivas.

Otro, de nombre Soplón (Squealer), es el intermediario entre los animales que trabajan y los cerdos que gobiernan.

La vida en la granja cambia para bien al principio.

Cuando toman el poder, echando al granjero, todo es alegría.

Sin embargo, de a poco, un grupo pequeño, el de Napoleón y Bola de Nieve, toma el poder y se corrompe.

Pasan a vivir en la casa del granjero, a comer mejor y a tener prebendas mientras que el viejo caballo, Boxeador, sigue trabajando más que antes al igual que la mayoría de los animales de la granja.

Los perros (ayudados por Soplón) empiezan a mantener a todos a raya a fuerza de gruñidos y amenazas.

Cuando algún animal cuestiona lo que está sucediendo, los dirigentes le echan la culpa de todos los males al antiguo granjero. Como eso, con el tiempo, ya no es suficiente, pasan a culpar a todos los humanos vecinos.

Por último, el cerdo Napoleón echa a su compañero Bola de Nieve.

Ante su partida Bola de Nieve pasa a ser culpado de los males también.

Algunos de los que apoyaron la revolución inicial empiezan a dudar.

El más crítico es el burro, Benjamín.

Dice Orwell que a Benjamín Dios le había una cola para espantar las moscas pero él hubiera preferido no tener cola ni moscas.

Este observa lo que va sucediendo en forma callada.

Es el intelectual, el que observa y razona.

Ve como las máximas que se pregonaban van cambiando.

Ahora los cerdos empiezan a tener relación y negocios con los granjeros vecinos (humanos que caminan en dos patas y que eran sus enemigos).

Mientras hacen esto exigen más y más a los animales de la granja y disfrutan de la vida.

La escena final es un calco de muchas cosas que hoy vivimos.

Con aviso de spoiler al lector, la relato.

El viejo Benjamín se asoma por la ventaja y ve a los cerdos tomando alcohol (lo que estaba prohibido en la granja) con los granjeros vecinos.

Lo peor.

¡Los cerdos están en dos patas!

Fueron dejando por el camino todos los mandamientos iniciales y quedaba vigente uno solo en la granja: “Todos los animales son iguales“.

Benjamin, irónicamente, lo cambia por este: “Todos los animales son iguales pero algunos son más iguales que otros“.

La alegoría de Orwell tenía por objetivo describir lo que sucedía (y sucedió en la Unión Soviética). El escritor era socialista pero muy crítico tanto del nazismo como del comunismo.

Al observar a muchos países de nuestra América Latina hoy nos encontramos con una una nueva Granja o Chacra animal.

Muchos de los que llegaron pregonando defender a los que menos tienen terminaron enriqueciéndose en sonados casos de corrupción mientras los problemas de pobreza y desarrollo social siguen.

Otros no dudaron en pararse en dos patas con los vecinos del norte y las multinacionales dejando de lado las viejas consignas anti imperialistas que habían repetido antes de llegar al poder.

Mientras tanto otros aumentan los impuestos al trabajo y las jubilaciones y le exigen al pueblo, como le exigían al viejo corcel Boxeador en la granja animal, más esfuerzo.

Mientras lo hacen viajan por el mundo en costosos aviones a costa del dinero de los ciudadanos.

Incluso utilizan tarjetas corporativas del propio Estado para pagar sus gastos personales.

Cuando los ciudadanos empezamos a reaccionar echan mano a los sloganes de ayer y pretenden que todos los repitan.

Tardíamente, como pasó esta semana en Montevideo, se reúnen para repetir las viejas consignas de lucha contra el neo liberalismo, las derechas, el imperialismo y una cantidad de frases ya vacías y desacreditadas.

Mientras ello sucede uno de los presidentes invitados, envuelto en gravísimos cargos de corrupción (de él y de sus ministros) no puede acompañarlos.

Otra presidente que gastaba miles de dólares en carteras y perfumes en sus viajes, ve como el cerco se le va cerrado. Empiezan a caer sus ministros, los empresarios amigos de cuando estaba en el poder y hasta su círculo más cercano.

El presidente que habla con los pajaritos recurre, como el cerdo Napoleón en la alegoría orwelliana, a la fuerza y gruñidos de los perros para quitar la libertad a su pueblo.

Algunos, como Squealer, vuelven a apelar a las ovejas para que repitan las viejas consignas de “dos patas no, cuatro si“, o la de “todos somos iguales“ mientras se ven involucrados en denuncias gravísimas de corrupción.

Por suerte, aparecen varios Benjamínes que elevan, de frente, su voz al verlos bebiendo con sus presuntos enemigos o disfrutando del esfuerzo de otros.

Les dicen que parece que para ellos “algunos son más iguales que otros“.

Pedro Bordaberry

Autor: Pedro Bordaberry

Abogado, Senador, 57 años.

  • http://derechocomercialbeatrizbugallo.blogspot.com Beatriz Bugallo Montaño

    Tal cual. Estamos en una triste representación del libro. Brava la salida…
    Muy buena la columna.