Lunes, 17 de abril de 2017

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Requisito imprescindible para concretar una Universidad de Educación

Como representantes del Partido Colorado integramos las delegaciones que, desde 2010, trabajaron para la concreción de los acuerdos multipartidarios en materia de educación. Trabajamos, presentando nuestras propuestas y las de un conjunto de técnicos de la colectividad política que integramos, para lograr que el país – con el acuerdo de todos los partidos con representación parlamentaria – contara con un rumbo planificado y cierto en educación a fin de avanzar efectivamente, más allá de los eventuales cambios gubernamentales.

Lamentablemente y como lo hemos dicho en otras oportunidades, el gobierno que se inició en 2005 perjudicó a través de sus decisiones muchas cosas en materia educativa, entre ellas la formación docente. Varios de los integrantes del gobierno con responsabilidad en el área, tenían la lógica de dejar sin efecto los cambios y transformaciones llevadas adelante por las anteriores Administraciones, exclusivamente por dicha circunstancia.

Fue nefasto para la formación de maestros y profesores crear el Plan Único de Formación Docente en el año 2008, dejando de aplicar (incluso sin esperar que la primera generación concluyera su ciclo de formación) el Plan de Magisterio de 2005, suprimir la formación de maestros de educación inicial, sustituir el Plan de Profesores de 2004 de los CERPs, entre otras decisiones. Todo ello sin evaluación previa y sin considerar la fundada resistencia de colectivos de estudiantes y docentes que se movilizaron en todo el país. Se creó un plan único que fomentó la fragmentación asignaturista, la falta de articulación, la ausencia de formaciones básicas en diversas áreas, así como la excesiva carga horaria todo lo cual ha impactado en la disminución notoria de egresados, el aumento exponencial de la desvinculación y el rezago en las carreras de formación docente.

También, en el año 2006 se volvió plenamente a la fragmentación asignaturista en la educación media, dejándose de aplicar el llamado sistema de Profesor/Cargo con radicación en los centros educativos y con horas para coordinar y atender a alumnos, volviéndose a la elección por horas separadas y no agrupadas por liceo o escuela técnica, en forma anual.

Estos son dos cambios que, a nuestro criterio, claramente perjudicaron la tarea docente ya que afectaron su formación inicial y su carrera profesional.

Sabedores, todos, de los perjuicios generados se acordó en el año 2012 concretar la Universidad de la Educación con el propósito de profesionalizar la formación inicial de docentes y lograr la paulatina implementación nuevamente del profesor cargo en Educación Media. Lamentablemente, ni una cosa ni la otra se ha concretado a la fecha y son dos temas que siguen pendientes de aplicación.

En esta oportunidad, y ante algunos anuncios realizados, consideramos importante referirnos a la creación de la Universidad de la Educación.

El otorgamiento de rango universitario a los maestros y profesores es una vieja aspiración de los colectivos docentes que nosotros desde nuestras distintas funciones hemos acompañado siempre, incluso desde el propio Consejo de Educación Primaria propiciando en el año 2003, un primer proyecto que fuera acompañado por la Federación Uruguaya de Magisterio.

En el 2005 el senador Julio María Sanguinetti presentó un proyecto de ley que, modificando un artículo de la ley de educación vigente, permitía iniciar un proceso en tal sentido, el que de haberse aprobado en su momento hoy estaría consolidado. Ese proyecto, no fue apoyado por el propio CODICEN del momento y por el gobierno, que prefirió esperar la aprobación de la nueva ley de educación, lo que aconteció en el año 2008. Con ella, según se dijo, llegarían las transformaciones en la educación y entre ellas, el otorgamiento del rango universitario a los docentes del Uruguay.

Hoy, iniciado el año 2017, los maestros y profesores singuen sin tener su ansiado título universitario, ya que no se aprobó el proyecto presentado en su momento por Sanguinetti, tampoco se aprobaron los proyectos presentados por el senador Pedro Bordaberry y por el propio Poder Ejecutivo, en el año 2012, así como tampoco los proyectos presentados por la oposición o por el partido de gobierno en el año 2013. A la vez, está en el Parlamento un nuevo Proyecto de Ley presentado por Pedro Bordaberry en febrero de 2015, sin que el mismo se haya considerado.

En este marco, en marzo de 2015, iniciándose el actual gobierno, la Ministra de Educación y Cultura Dra. María Julia Muñoz descartó por completo la concreción de la Universidad de la Educación por entender que no existía presupuesto para poder hacerlo, por lo que se anunció que se seguiría trabajando desde la ANEP a través de la estructura existente.

A poco más de un año de esas declaraciones, la titular del ministerio nos sorprendió con nuevos anuncios. Esta vez totalmente contrarios a los anteriores, ya que – al mejor estilo imperante – se informó que el gobierno estaba trabajando para crear una Universidad de la Educación y que se elaboraba un proyecto de ley al efecto, entre técnicos de dicha Secretaría de Estado.

Poco conocemos en relación al tema, pero algunas cuestiones que se han hecho públicas nos llaman, o nos deberían llamar, a la reflexión.

El pasado jueves, se hizo público, a través de una nota en La Diaria, que el CODICEN (máximo órgano de la Administración Nacional de Educación Pública) y actual órgano rector de la formación docente del país, no había recibido dicho proyecto por lo que no estaba en conocimiento del mismo y por supuesto de su contenido. Incluso, en dicho artículo se informa que se realizó una reunión entre integrantes del CODICEN y del Consejo de Formación en Educación en donde se habría hablado del tema, pero sin haber considerado dicho proyecto porque el órgano rector de la ANEP no lo conocía. No obstante, otros actores o incluso integrantes del propio Consejo lo habrían recibido en forma “no oficial”. Llamativo, pero aparentemente real ya que nadie lo desmintió a la fecha.

Tampoco se ha tenido noticia de que los Partidos Políticos con representación parlamentaria hayan recibido dicho proyecto, quienes en definitiva lo tendrán que considerar y aprobar, a través de sus votos en el Parlamento Nacional.

Todo esto en el marco de varias declaraciones públicas de integrantes del gobierno de la educación, en particular del Consejo de Formación en Educación, que hacen referencia a contenidos de dicho proyecto, a hipótesis de trabajo en función del mismo y a acciones que se debería realizar al respecto, como complementos en temas de regionalización de centros entre otros aspectos considerados.

A nadie pasará desapercibido la importancia del tema y la necesidad de actuar en forma articulada, coordinada y profesional, para no generar nuevos fracasos en un tema de esta entidad e importancia.

No está bien generar, distribuir y analizar públicamente un proyecto de ley sobre la creación de la Universidad de la Educación y que el propio órgano director de la educación nacional no lo conozca. Tampoco, nos parece correcto dar a conocer públicamente aspectos del proyecto de ley, sin haber generado – hasta donde sabemos – instancias de encuentro con diversos actores sociales – entre ellos los partidos políticos – antes de dar a conocer el tema y brindar declaraciones sustantivas a varios medios de prensa.

Además, y para nada menor, sabemos que la forma de gobierno de la nueva entidad divide al Parlamento Nacional y también a diversos actores del quehacer nacional (entre ellos notorios integrantes del Partido de gobierno que en su momento cuestionaron duramente la creación de esta entidad). El cogobierno, tan tradicional de nuestra idiosincrasia universitaria, debería ser un tema previamente abordado con el propósito de arribar a eventuales acuerdos, procurando no generar recíprocos reproches por algo que sabemos habrá que negociar si efectivamente el gobierno quiere otorgar la titulación universitaria a los docentes.

Los que realmente hemos dedicado nuestra vida a la educación vemos con muy buenos ojos la profesionalización de la función docente, a través del otorgamiento del rango universitario a los maestros y profesores, lo que se ha diferido desde hace años. Pero nos decepciona tremendamente, ciertos procederes que pueden, de no ser corregidos, generar nuevas frustraciones que mucho mal nos harían y que mantendrían, como hasta ahora, la deuda histórica con los docentes de Uruguay.

Por ello ratificamos que para lograr el objetivo que se procura es imprescindible un accionar coordinado, articulado y altamente profesional, lo que consideramos un requisito imprescindible para que la Universidad de Educación pase de un ideal a una realidad.

Teresita González

Autor: Teresita González

Maestra especializada en la “Educación de niños con problemas originados en el desarrollo del desenvolvimiento psíquico”. Licenciada en Educación en la Universidad Mayor de Chile y cursa Licenciatura en Ciencias Históricas –Opción Investigación- en la UDELAR. Cuenta con posgrado de Perfeccionamiento para Directores. Fue Directora General del Consejo de Educación Inicial y Primaria (2000-2005), Consejera Interina del Consejo de Educación Secundaria (1998), Gerente de Programas Especiales y Experimentales (1996 -2000) e Inspectora Nacional de Educación Especial (1990-1995), entre otras funciones.