Domingo, 4 de septiembre de 2016

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Retroceda varios casilleros

Como en el juego del ludo, esta semana retrocedimos varios casilleros como país.
El primer retroceso se dio con el comunicado de nuestro gobierno sobre el nuevo Presidente de Brasil.
El comunicado fue dirigido a contentar a la barra del partido de gobierno y no a defender los intereses de la República.
Esto no es nuevo.
Hace rato que los gobiernos del Frente Amplio privilegian su relación con amigos ideológicos antes del interés del país.
Lo hicieron cuando permitían que los gobiernos argentinos de los Sres, Kirchner nos impusieran todo tipo de condiciones.
Lo hicieron cuando privilegiaron al gobierno de Maduro y pasaron por encima de las normas del Mercosur.
Lo volvieron a hacer el año pasado cuando decidieron contra la opinión del canciller y el ministro de Economía dejar las negociaciones por el TISA.
Lo hacen ahora con ese comunicado irresponsable que no piensa más allá del contento inmediato a los radicales de su partido.
Todos sabíamos que nuestro país iba a terminar reconociendo al nuevo gobierno y su legitimidad.
Todos sabíamos que más allá del cacareo de algunos no iban a defender a Dilma Rousseff al extremo de no reconocer al gobierno de Michel Temer.
Cuando algunos gritaban que se había tratado de un golpe de estado resultaba obvio que eso era para la tribuna propia y la de sus amigos ideológicos.
¡Golpe de estado! vociferaban.
Sin embargo no pedían que se aplicara la cláusula democrática y se expulsara o suspendiera al Brasil del Mercosur.
Por ello aclaraban que era un golpe de estado parlamentario o constitucional (un eufemismo difícil de entender por lo contradictorio).
Un golpe de estado ¡democrático!
Como te digo una cosa te digo la otra en el mismo momento.
Ante estas declaraciones todos esperábamos el comunicado oficial del gobierno.
Este fue triste y equivocado. Con seguridad traerá consecuencias graves en nuestras relaciones con el Brasil.
En primer lugar, nuestra cancillería habla de la legalidad “invocada“ para tomar la decisión de cesar a Rousseff.
Al expresar que es una legalidad invocada, implícitamente, se está cuestionando que sea efectivamente legalidad.
Una cosa es que se invoque una legalidad y otra distinta es que la decisión sea legal. Al hablar de invocación se la cuestiona y no se la acepta.
En segundo lugar, se adjetiva la decisión como “injusta“.
De esta forma nuestro gobierno se mete en las decisiones internas y constitucionales del Brasil, calificando una decisión como injusta. Deja atrás años de defensa de los principios esenciales para el Uruguay de no injerencia y libre determinación.
Otro error.
La tercer equivocación es que en el comunicado se llama, dos veces, a Dilma Rousseff “presidenta“.
Cuando se emitió el comunicado Rousseff ya no lo era.
Al llamarla “presidenta“, en términos diplomáticos, se puede interpretar que la sigue considerando como tal.
Leído el comunicado en su conjunto el comunicado dice muchas cosas: 1) que se invocó una legalidad (no que fue legal) 2) para tomar una decisión injusta, y 3) sobre una presidenta (que ya no lo es).
A eso se le suma que el Ministro del Interior (Bonomi), el primer Senador del partido de gobierno (José Mújica), varios legisladores y hasta el propio sector político del canciller, afirmaron públicamente que se trataba de un golpe de estado.
Se ha dicho que el comunicado fue redactado en buena parte desde la presidencia de la República y no con el asesoramiento de los profesionales de la cancillería.
Se nota.
Lo que no se entienden los motivos para esta suerte de catarsis comunicacional por la amiga ideológica.
Todos sabíamos que iban a terminar aceptando la legitimidad del nuevo gobierno. Que no iban a solicitar se aplique la cláusula democrática al Brasil.
Por lo que el comunicado y las gárgaras que hicieron con el tema no hicieron otra cosa que perjudicar las futuras relaciones.
En el Senado el canciller no tuvo mas remedio que aceptar que Dilma Rousseff no era más presidente y que el gobierno reconocía como tal a Michel Temer.
Al día siguiente el presidente Vázquez anunció que se reuniría con Temer próximamente para trabajar en una agenda común.
Es decir que no hubo golpe de estado, ni legalidad invocada, ni decisión injusta y Rousseff no es presidenta.
A las 24 horas ya dieron marcha atrás.
La misma que, lamentablemente para los intereses nacionales, tendrán nuestras relaciones inmediatas con Brasil.
El segundo retroceso que sufrimos como país esta semana, se derivó de otra acción presidencial.
Fue más profundo y equivocado.
El Presidente Vázquez fue a una escuela a hacer política pequeña de crítica a la oposición.
Eligió como lugar para la confrontación, para la división de los uruguayos a una Escuela Pública.
Seleccionó como testigos de esa actitud divisionista y de enfrentamiento a escolares de túnica blanca.
Eso no sólo viola el artículo 58 de la Constitución.
Agrede el sentido común y la actitud republicana que todos, el presidente el primero, debemos tener.
La escuela no es arena para los enfrentamientos políticos y utilizarla para ello debe ser rechazado por las autoridades de la Educación.
Escudarse en escolares para dividir a los uruguayos además de inconstitucional nos convierte en una peor sociedad y nos hace retroceder no uno, sino varios casillero como nación.

Pedro Bordaberry

Autor: Pedro Bordaberry

Abogado, Senador, 57 años.