Lunes, 14 de noviembre de 2016

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Ronald Reagan

Con desagradable estupor, los cientos de millones de espectadores que seguimos los debates entre Donald Trump y Hillary Clinton, en la reciente campaña electoral de EEUU, apreciamos que muchos de los argumentos utilizados, por uno u otro contendor para sostener sus puntos de vista, fueron impropios y desagradables, en particular por parte del representante del Partido Republicano, en una actitud absolutamente incompatible con lo que debe transmitir un dirigente político que pretende asumir la Presidencia de la potencia más importante del Mundo.

Lo acontecido no tiene precedentes en los Estados Unidos, ni tampoco en el Uruguay donde luego de la paliza que le propinó el Dr. Julio María Sanguinetti al Dr. Tabaré Vázquez, en aquel histórico debate del período electoral de 1994, los representantes del Frente Amplio han rechazado la posibilidad de reeditarlos. Por supuesto ese debate entre Sanguinetti y Vázquez y los que se produjeron a través de la prensa en nuestro país, nunca tuvieron el cariz indecoroso que tuvieron los debates entre los candidatos en los Estados Unidos de América.

Y ello me hizo recordar otros debates que, en similares circunstancias, se llevaron a cabo en ese país, como el de Nixon con Kennedy y en particular aquellos en que participó Ronald Reagan. En el período en que me desempeñé como Representante Permanente del Uruguay ante la OEA, tuve el privilegio de conocer al Presidente Reagan y de dialogar con él, en dos oportunidades, en las que me impresionó por su inteligencia chispeante, su gran sentido del humor, su fina ironía y un extraordinario don de gentes. A pesar de ser, en aquel entonces, el Presidente del país más poderoso del Mundo, su trato era sumamente cordial, irradiando siempre una especial simpatía.

Aún antes de que asumiera la primer Magistratura de su país me había interesado su personalidad y trayectoria, por haber combatido en la 2ª. Guerra Mundial y haber alcanzado el grado de Capitán del ejército de su país y por el hecho de que, luego de adquirir cierto prestigio, como actor cinematográfico y dirigente gremial de la profesión que ejercía en aquel entonces, accediera luego a desempeñarse como Gobernador de California, en dos períodos, considerando que se trata de un Estado que cuenta con una población de aproximadamente 40 millones de habitantes y que, con su producción, en múltiples áreas, es el que más incide en el PBI de los Estados Unidos de América. Su excelente gestión, como gobernador de ese Estado, lo proyectaron para ser seleccionado como candidato a la Presidencia de los Estados Unidos por el Partido Republicano en las elecciones de 1980, en momentos en que ese país sufría una situación económica complicada siendo Presidente James Carter que aspiraba a la reelección por el Partido Demócrata.

Carter, había tenido una conducción errática no sólo de la economía sino también de las relaciones internacionales. La toma de Rehenes de la Embajada de Estados Unidos en Teherán que se había verificado en 1979 y que continuaba a la fecha de las elecciones, fue un factor muy significativo en la derrota que recibió frente a Reagan, quien se comprometió resolver ese complejo conflicto rápidamente y que cumplió a cabalidad lo prometido porque, pocos meses después de asumir la más alta magistratura de su país, los rehenes fueron liberados.

Si bien el panorama ominoso que vivía Estados Unidos era proclive a un cambio, el resultado electoral, que tuvo como claro ganador a Reagan, se debió, también, a su personal simpatía y a sus dichos, muchas veces expresivos de una fina ironía, como cuando manifestó “una recesión es cuando tu vecino pierde su empleo. Una depresión es cuando tú pierdes el tuyo y recuperación es cuando Jimmy Carter pierde el suyo”.

Inmediatamente después de asumir la Presidencia de los Estados Unidos, sus asesores económicos le aconsejaron, en forma enfática de que tenía que aumentar los impuestos en atención al déficit que indicaban las finanzas públicas. Reagan no aceptó ese asesoramiento manifestando que si accedía a la aplicación de nuevos tributos, iba a ahogar más la economía de su país y que lo que había que hacer era, precisamente, lo contrario para lograr reactivarla. Así lo hizo, en áreas específicas y la recuperación económica de Estados Unidos se pudo apreciar al poco tiempo.

Cuando fue a la reelección, en 1984, el suscrito vivía en Washington y siguió muy de cerca el proceso electoral que tuvo a Reagan como principal protagonista y que aspiraba a seguir ejerciendo la Presidencia de su país por un período más. Su contrincante, del Partido Demócrata, fue Walter Mondale que intentó descalificar a Reagan por ser un septuagenario lo que dio lugar a que éste, le respondiera, que creía infeliz el comentario, como seguramente lo sería que él, Ronald Reagan, hiciera hincapié en la falta de experiencia que tenía Mondale para asumir la más alta magistratura de su país. Reagan, en esa campaña electoral, utilizó con frecuencia un slogan contundente y efectista. Simplemente les dijo a los ciudadanos que aquellos que estuvieran mejor que cuando él había asumido en 1981 (“better off”) lo votaran y la realidad era que, al mejorar la economía, muchos estaban mejor que cuatro años antes y ganó las elecciones por amplio margen, infligiendo al Partido Demócrata una de las derrotas más duras de su historia.

A lo largo de mi larga vida tuve el privilegio de conocer extraordinarias personalidades de la política y la diplomacia y puedo afirmar, que, del mismo modo que el político más carismático que conocí fue Juan Domingo Perón, el más simpático, vivaz, chispeante y de gran sentido del humor, fue Ronald Reagan. Y ese carácter y su gran entereza para enfrentar la adversidad, los puso en evidencia en el momento más triste y dramático de su vida pues, cuando fue informado de que padecía del mal de Alzheimer, su respuesta fue: “Bueno no es tan mala la noticia, todos los días voy a conocer gente nueva…”.

Como conclusión y homenaje a ese gran estadista vale la pena recordar algunos de sus pensamientos expresados en frases memorables que transcribo a continuación: “La diferencia que existe entre una democracia y una democracia populista es la misma que existe entre una camisa y una camisa de fuerza”. “El gobierno no puede resolver el problema. El problema es el gobierno”. “El gobierno no soluciona los problemas, los subsidia”. “El gobierno es como un bebé. Un canal alimenticio con gran apetito en un extremo y ningún sentido de responsabilidad en el otro”. “Un comunista es alguien que ha leído a Marx y a Lenin. Un anticomunista es alguien que ha entendido a Marx y a Lenin”. “A veces me pregunto qué aspectos tendrían los diez mandamientos si Moisés los hubiese pasado por el Congreso de los Estados Unidos”. “Se supone que la política es la segunda profesión más antigua de la tierra. He llegado a la conclusión de que guarda una gran semejanza con la primera”. “Me he dado cuenta de que todos los que están a favor del aborto ya nacieron”. “La visión gubernamental de la economía puede resumirse en unas cortas frases: si se mueve póngale un impuesto. Si se sigue moviendo, regúlese y si no se mueve más, otórguesele un subsidio”.

Edison González Lapeyre

Autor: Edison González Lapeyre

• Catedrático de Derecho Internacional Privado, Derecho Internacional Público y Derecho Diplomático en la UDELAR • Profesor de Derecho Internacional Marítimo de la Academia de Derecho Internacional de La Haya. • Asesor Letrado, Director del Instituto Artigas del Servicio Exterior, Director de Asuntos Culturales, Director de la Consultoría Jurídico - Diplomática • Embajador ante los gobiernos de República Dominicana, Barbados, Haití y Granada y representante Permanente ante la OEA. • Negociador en el Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo, el Estatuto del Río Uruguay, el Tratado para el desarrollo de la Cuenca Hidrográfica del Río Cuareim y el Acuerdo de Extradición y Cooperación Judicial con EEUU. • Integró el equipo legal del Uruguay en el juicio ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya en una primera etapa. • Autor de más de 150 publicaciones de su especialidad.

  • JAVIER

    Magistral. Siempre es grato escuchar y/o leer al Profesor González Lapeyre.-