Viernes, 15 de abril de 2016

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“SEGURIDAD, candidata a ser CAMPEON del SIGLO”

El mes de marzo de 2016 para los peñarolenses quedará grabado a fuego en sus más preciados recuerdos. Luego de un proceso de dos años y medio lograron terminar su magnífico estadio, el “Campeón del Siglo” aportando al país un escenario de primerísimo nivel internacional.

Contra viento y marea Peñarol pudo lograrlo, superando su propio desafío, ignorando los comentarios de pesimistas que pensaban que nunca se terminaría o que de culminarse no sería en un tiempo record; buscando recursos por todos lados, superando las dificultades con el coraje de sus dirigentes y la pasión de sus hinchas que acompañaron la obra en un contexto de optimismo y superación permanente.

Es que no fue fácil, se trató de una obra privada en la que se invirtieron 40 millones de dólares, de los cuales Peñarol obtuvo de sus hinchas 22 millones por venta de palcos y butacas, obteniendo del Banco de la República un crédito por los 18 millones restantes a pagar en 15 años en cuotas anules en unidades reajustables.

Los palquistas y butaquistas detentan ese privilegio manya por 10 años, momento en el cual se procederá nuevamente a la venta y con eso se generarán ingresos para saldar la inversión.

La obra en sus momentos de pico insumió más de 300 operaros entre obreros, arquitectos e ingenieros, además de los 100 involucrados en los subcontratos. Decenas de palas mecánicas, retroexcavadoras y camiones movieron más de 99 mil metros cúbicos de tierra. La mezcladoras de hormigón volcaron más de 18.000 metros cúbicos de cemento, parte del cual se utilizó para elaborar en el propio predio 5.000 metros lineales de de gradas.

Sin dudas, se trató de un quijotada impropia a los desafíos de esta época en el Uruguay. Pero fue meditada, responsable y en equipo, plantando un mojón de lo que serán los estadios de acá en el futuro.

 

Peñarol subió la vara.

Cerrada esta importante etapa, y con el estadio hecho realidad, se abre un nuevo escenario que supone un abanico de oportunidades para lo más difícil, los cambios culturales de los espectadores al momento de concurrir, permanecer y abandonar el Campeón del Siglo.

Tanto en la fiesta fantástica de inauguración, que sorprendió hasta los más fanáticos por su nivel artístico y musical, como en los partidos ante los equipos de River Plate, primero argentino en amistoso y con el local por los puntos, el CDS recibió miles de personas saliendo a luz cosas a mejorar. Como es lógico que sucediera.

Lo más preocupante parece ser el tema del tráfico vehicular en las horas previas y posteriores al espectáculo. Largas colas de autos se formaron desde el Aeropuerto por la ruta 102 y también por Camino Maldonado tanto para llegar como para el retorno de los espectadores a sus hogares.

Aquí confluyen varias causas, donde predomina lo cultural. Ya que el uruguayo si tuviese la posibilidad estacionaría a 30 metros de su butaca. Y al no poder, se queja de tener que dejar su auto a cientos de metros!!.

Pero esto no es posible en ninguna parte. Los grandes escenarios del mundo prevén que el aficionado deba recorrer a pie la distancia que tenga la zona de exclusión, que podrá ser más grande o más pequeña, con entretenimientos y tiendas en su recorrido o sólo como un camino que lleva a la gente a su lugar asignado en la tribuna. Hasta al mismísimo “Nido de Pájaro” de Beijing construido desde cero para los Juegos Olímpicos de 2008, se llega a pie desde varias cuadras.

Igualmente, es notorio que deberán instaurarse más líneas de transporte colectivo para lo cual se necesita el compromiso de las autoridades municipales y la empresas concesionarias del servicio público; así como acondicionar espacios para estacionamientos, permanentes u ocasionales, que superen largamente los sólo 2000 cupos que hoy existen.

Asimismo, el que siga optando por ir en su vehículo deberá informarse previamente. Hay muchas aplicaciones de transito hoy que diagnostican el estado de congestión de las rutas y que aconsejan tomar vías alternativas.

Por ejemplo viniendo del este continuar por la ruta 101 hasta la ruta 8 que va a Pando y doblar a la izquierda transitando fluidamente hasta Zona América con poca densidad de autos, permite llegar rápidamente. Se evita así las largas colas que se forman si se toma el camino corto por la ruta 102.

Durante el partido y dentro del estadio los problemas a solucionar tienen un gran aliado: la infraestructura pensada para evitar problemas de seguridad que facilitan los indispensables cambios de comportamiento que deben tener los asistentes. Para ello aquí también se impone un giro cultural. No puede admitirse que el público se siente en las escaleras o lugares que se previeron sólo para la circulación, dejando vacios espacios en las tribunas.

 

Es que este es el desafío clave: la seguridad del espectáculo.

El estadio previó lo edilicio y logístico como para desarrollar nuevas prácticas que provoquen un cambio en el comportamiento de los hinchas. La tecnología que se utilizada en las puertas de acceso resulta clave para identificar a los violentos.

Para ello debe sancionarse urgentemente el proyecto de ley que consagra el “Registro del hincha”, y que deambula burocráticamente en las comisiones de seguridad y especial de deporte del Parlamento. Esta herramienta permite tener información que se cruza con los datos que van recibiendo los funcionarios encargados del acceso, quienes ayudados por la policía apartan a los que integran la lista de hinchas violentos.

Esta es un ejemplo de acciones que se pueden aplicar, dirigida a tener la mayor seguridad, ya que el nuevo estadio lo permite por haber sido pensado no sólo para el confort visual de los espectadores desde cualquier punto, sino también para permanecer seguros.

Peñarol puso la semilla, a partir de un estadio seguro previó personal interno suficiente para la custodia de los partidos. Hace falta que el Parlamento acompañe con instrumentos legales las herramientas que les permitan a  los encargados de la seguridad y a la policía actuar para que la Justicia aplique las leyes vigentes que lleven a erradicar la violencia en el deporte.

Es hora de dejar de mirar para el costado, de creernos capaces que se puede cambiar para que retorne la familia al futbol uruguayo y acompañar los compromisos de los actores responsables como los son los clubes, siguiendo este ejemplo que nos puso a todos por delante el Club Atlético Peñarol.

Pablo Ferrari Ciccone

Autor: Pablo Ferrari Ciccone

Abogado. Apasionado por el deporte, fue jugador, entrenador y delegado del Montevideo Cricket Club (fundado 1861); Cronista deportivo en “La República” y “La Mañana”; Manager del Seleccionado de Rugby “Los Teros” en las Eliminatorias, Sudamericanos, Panamericanos y los Mundiales de Rugby GALES 1999 y AUSTRALIA 2003; Presidente de la Unión de Rugby del Uruguay (U.R.U.); Director General de Deporte (2002-2005); Pte. Consejo Sudamericano del Deporte (CONSUDE); Vice-Presidente del Consejo Americano del Deporte (CADE); Co-Pte de la FUNDACION DEPORTE URUGUAY; Board Foundation Member of WADA (World Anti-Doping Agency); Sub-Director del Instituto del Derecho Deportivo; Representante gubernamental en Juegos Panamericanos Santo Domingo 2003 y JJOO Atenas 2004; observador Independiente de WADA en JJOO Beijing 2008; Promotor de la Sede Regional WADA en Montevideo para Latinoamérica y organizador del 1er. Simposio Educacional de WADA sobre Políticas de Antidoping; Miembro de la Asociación Uruguaya de Derecho Deportivo. Actualmente se desempeña como Consultor y Conferencista internacional sobre deporte, organización, legislación y políticas antidopaje; Delegado y asesor legal ante el C.O.U.; Miembro Tribunal Antidopaje de la ONAU y Secretario Honorario de la U.R.U.