Sábado, 8 de octubre de 2016

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Semáforos inteligentes, cebras sabias

Espacio Libre

Estamos tan acostumbrados a los arcaicos semáforos, que los consideramos como parte del paisaje.

Nos acompañan de toda la vida, el primero se instaló en Londres un lejano 9 de diciembre de 1868. Si uno lo piensa, el clásico semáforo es de otra era: una señal luminosa capaz de detenernos, aunque por la calle transversal no circule ningún otro auto, aunque no haya peatones para cruzar, aunque todo esté desolado. Vestigios del siglo XIX.

Cabría preguntarse si actualmente los semáforos constituyen la mejor solución para regular el tránsito de las ciudades o si no habría alternativas más acordes con nuestros tiempos.

En su nota “Vivir sin semáforos” de BBC Mundo del 10/07/2011, el periodista Iban González reflexiona sobre una idea impulsada hace ya 20 años por el Ingeniero Civil Hans Monderman: el Espacio Libre.

(http://www.bbc.com/mundo/noticias/2011/07/110617_vivir_sin_semaforos_trafico.shtml)

La propuesta consistía en la remoción de semáforos y señales de tránsito de las calles, para pasar a la convivencia libre de vehículos motorizados, bicicletas y peatones, en un Espacio Compartido en donde se reimplantaría la confianza en las personas.

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Si se le diera al ser humano la responsabilidad y la capacidad de decisión en los caminos, según Monderman, el trafico fluiría mejor.

La infraestructura vial tomaría las características necesarias para que el buen criterio de las personas fuera suficiente para moverse eficientemente y sin riesgos.

La primera localidad en implantar la idea de Monderman fue Drechten, de Holanda, que procedió a quitar semáforos y señales de tránsito, dejando convivir a vehículos y personas libremente.

El experimento se habría multiplicado en varias partes del mundo desde entonces, tanto en Europa como en América.

Ben Hamilton-Ballie, ingeniero británico colaborador de Monderman, recordó a BBC Mundo que la clave está en que:

Los conductores y peatones no funcionan mecánicamente, sino que apelan al sentido común, algo que no pueden hacer en un lugar con señales y semáforos“.

 

¿Funciona bien el Espacio Libre?

En Drachten (según BBC Mundo) no ha habido ningún incidente grave desde que fue implantada (esto valía al menos hasta 2011). Otros ejemplos son la ciudad británica de Ashford con tan sólo seis accidentes desde 2008; Chirstianfield en Dinamarca, cuya media anual ha bajado de tres a cero accidentes; Wiltshire, de nuevo en Reino Unido, donde los sucesos en carretera han descendido un 35% o la holandesa Oostanelle, donde pasan 5.000 coches todos los días y no ha habido ningún accidente serio desde 1999.

Para Hamilton-Ballie, “la clave de todo esto es hacer que los vehículos vayan más despacio, con una velocidad constante pero mínima, que haga que los conductores tengan capacidad de reacción ante lo que pueda suceder en la carretera durante su trayecto”. 

Además, la misma ausencia de las marcas tradicionales en el camino o la supresión de distinción entre acera y carretera, hacen que el conductor esté más atento a lo que sucede a su alrededor.

“El tráfico de los usuarios se hace fluido y está motivado por las interacciones naturales humanas y no según una regulación artificial”, afirma Hamilton-Baillie. 

Amorebieta-Etxano convive sin semáforos. Desde que quitaron los luminosos, dejaron de haber trancones de tráfico y se redujeron en un 80% los accidentes. La localidad cuenta con alrededor de 20.000 habitantes y fluyen alrededor de 12.000 vehículos a diario. 

Pero, esto no ocurre por arte de magia.

“Saber, por ejemplo, quién tiene prioridad en la rotonda es importante para los conductores”, afirman la policía local de ese municipio vasco que prescindió los semáforos hace 11 años.

En el municipio de Portishead, en Gran Bretaña, partidarios del espacio compartido realizaron el experimento hace dos años y el resultado fue sorprendente. Las calles, normalmente atascadas y con problemas para peatones, se despejaron nada más apagarse los semáforos, y la circulación fue fluida y agradable.

 

En Montevideo

Las ciudades mencionadas son más pequeñas que nuestra capital. Por eso es aplicable sin mayores problemas el Espacio Libre. En ciudades tan grandes como Montevideo o mayores, la eliminación parcial de semáforos sólo puede concretarse con costosas obras de ingeniería que eviten o minimicen los cruces de calles a nivel.

Montevideo no es hoy, por el tamaño de su población y el volumen de su parque automotor, por la infraestructura vial que dispone y por su deteriorado nivel de convivencia ciudadana, una ciudad donde pueda implantarse de buenas a primeras el Espacio Libre.

En nuestra capital desde hace mucho tiempo las autoridades se han decantado por disponer de semáforos y reglas estrictas que poco confían en el criterio de las personas.

Sin embargo, convendría mantener un espacio, el que sea posible, en donde prevalezca y se fortalezca la confianza en los individuos. Unas décadas atrás, se han construido algunos elementos de infraestructura, como rotondas y viaductos, que mejoran la fluidez del tránsito sin necesidad de interrupciones.  Se hizo en menor medida que ciudades más grandes y con mayores recursos; contemplando apenas una ínfima parte de sus necesidades. El grueso de los problemas de tránsito se atiende con semáforos y severas reglas de circulación. Aunque una mayor severidad no implica un mayor acatamiento.

 

Actualmente en Montevideo

En el presente, la Intendencia de Montevideo (IM) acaba de implantar el Centro de Gestión de Movilidad para controlar 170 cruces de la ciudad, mejorar la fluidez del tránsito y la seguridad vial, así como fiscalizar el cruce con luz roja y también la velocidad de los vehículos.

La tónica ineludible es asumir que los conductores no son muy confiables para la infraestructura existente, recurriéndose una vez más, a los semáforos, la severidad de las normas y la amenaza de fuertes multas. Es comprensible. Montevideo es mucho más grande que las ciudades mencionadas arriba y, por muchas razones, su funcionamiento cada vez menos podría basarse sencillamente en la educación y buena conducta de su población.

La IM dispondrá de más de un centenar de cámaras para evaluar en tiempo real el flujo del tránsito en la ciudad, realizando el conteo de vehículos, monitoreando semáforos que se dañen y removiendo vehículos que se estacionen en zona prohibida, para citar algunos objetivos. El Centro funcionará las 24 horas del día pudiendo disponer de información en tiempo real para realizar correcciones.

Se colocarán 165 cámaras de conteo, 51 cámaras para el control del tránsito y 15 equipos para fiscalización electrónica de la velocidad y acatamiento de semáforos.

El sistema, que costó alrededor de 9 millones de dólares, permitirá regular los tiempos de cada semáforo y facilitar con ello el tránsito que será más fluido, aunque no necesariamente más rápido. Por el contrario, se espera disminuir entre 15 y 20% la velocidad promedio de los vehículos.

Anunció el intendente que intentará interconectar unos 500 semáforos de la ciudad y generar ondas de luz verde, así como dar preferencias en algunas vías en horarios pico.

El sistema de cámaras podría servir, incluso, para colaborar con el Sistema de Video Vigilancia del Ministerio del Interior, en la prevención y represión del delito.

 

Las correcciones del sistema base

El sistema adoptado aportará, por vía del control más riguroso, al mejoramiento del tránsito en la capital, aunque no ha trascendido si paralelamente la infraestructura base sobre la que se implanta será corregida en sus defectos más notorios, aprovechando el cambio resuelto.

espacio-libre-2Por ejemplo, sería oportuno tomar decisión sobre algunos semáforos instalados “al grito” como rápida respuesta a la demanda de vecinos indignados por accidentes acaecidos en los últimos años en sus barrios. Los semáforos colocados por razones políticas y no técnicas, por no decir demagógicas, poco colaboran con el buen funcionamiento del tránsito y por lo general no atienden el problema que dicen solucionar.

Probablemente, los vecinos que los exigieron, con la mejor intención, desconocen que obligar a frenar sin motivo fundado a los autos que circulan contamina innecesariamente la atmósfera, por el desgaste de los frenos y con la quema de combustible al volver los vehículos a su velocidad normal.

Instalar un cruce de semáforo cuesta entre 25.000 y 30.000 dólares. No debería decidirse si no hace falta o si genera más problemas.

espacio-libre-3Lo mismo vale para los lomos de burro que adornan profusamente la ciudad provocando frenazos y aceleraciones (y la consecuente contaminación), sin mejorar la seguridad vial. No es impensable que se pierda el control del volante cuando se pasa inadvertidamente por uno de ellos, acrecentando en vez de disminuir los riesgos de accidente.

Por otra parte, las “olas de verdes”, que intentará generar la Intendencia, no le darán fluidez al tránsito si los semáforos inteligentes quedan intercalados con lomos de burros que nada tienen de inteligencia y no podrían acompasar ninguna ola.

 

Volver a confiar en las personas

En muchas ciudades, como anticipamos, se prefiere apelar a la inteligencia humana, a la confianza en las personas, a su educación, y se escogen alternativas como el Uno por Uno, sistema que permite en cada cruce de dos calles que pase un auto por una y el siguiente por la otra, en forma continua, fluida e inteligente. Es el caso de Puebla.

espacio-libre-4Ojalá Montevideo también pudiera confiar en las personas y su criterio. Ya se ha hecho antes, recurriendo a la construcción de rotondas como la de Avda. Gral. Flores y Bvar. J. Batlle y Ordóñez, por ejemplo.

Quizás en un futuro muy lejano podamos emular un Espacio Libre, si se restablece el nivel de educación y cultura que hasta no hace mucho nos enorgullecía.

Pero, sin llegar a ese extremo que hoy parece utópico, ¿no podríamos conservar y revalorizar al menos algunos artilugios en donde el buen criterio prevalece sobre lo mecánico inerte, al menos allí donde no quede cubierto con los nuevos semáforos inteligentes?

¿Por qué no seguir disponiendo cebras en determinados casos, para que el tránsito sólo se corte cuando haya alguien para cruzar, renunciando a prender la roja cada pocos minutos, aunque nadie pase?

¿Por qué no asegurar que funcionen correctamente los antiguos semáforos con botonera existentes, para que los peatones sólo detengan el tránsito cuando se dispongan a cruzar?

Quizás la IM ya lo tenga planeado. Lo iremos comprobando.

Un sistema que garantice fluidez del tránsito contemplando y estimulando hasta donde sea posible la confiabilidad de la gente, orgánicamente, ayudaría a mejorar la sociedad, aparte de contribuir a humanizar el tránsito.

Si se quisiera apelar a la inteligencia humana, habría que racionalizar también los límites de velocidad que son muy variados en nuestra ciudad, generando infracciones innecesarias. Los alternados límites de velocidad actuales en la rambla pueden estar muy justificadas por diferentes motivos físicos, pero no son atendibles con naturalidad por el conductor. No parece conveniente que el conductor reste atención en el manejo para evitar fuertes multas en que incurre pasivamente por los frecuentes cambios de velocidad mínima.

Y si la idea no es confiar en la gente, sino colocar semáforos inteligentes a lo largo de la rambla, igualmente debería evitarse la variación de límites de velocidad, porque la ola de verdes se optimiza cuando los vehículos circulan a la velocidad de la ola, que debería ser preferentemente única y próxima a la velocidad límite permitida.

Habría que evitar, ya que mencionamos la velocidad, los límites de demasiado bajos, aumentado la seguridad desde la optimización de la infraestructura, mejorando pavimentos, por ejemplo. Bajar la velocidad del tránsito excesivamente acrecienta, en la misma proporción, la cantidad de autos circulando por la calle, con la consiguiente congestión.

Quizás, como proponía Hans Monderman, tendríamos que desprendernos alguna vez, dentro de ojalá no muchos años, de tanta traba y de automatismos impasibles. Quizás un día se pueda confiar más en las personas y en su criterio, también en nuestra ciudad. Ojalá ocurra antes de que prevalezcan los vehículos sin conductor.

Empecemos ahora dándole naturalidad y transparencia al sistema, apuntemos a un tránsito seguro pero fluido, con una gobernanza subyacente que no se perciba como la acumulación de normativas ciegas al interés de las personas que conducen por la calle.

 

Generalizar el cumplimiento del Sistema

Finalmente, que su observación sea general, sin exonerar a conductores de carros tirados por caballos, ni a “deliveries” que transitan en motos por calles y veredas haciendo caso omiso de semáforos y reglamentaciones. No puede haber orden con ningún sistema si se es displicente con buena parte de los desordenados.

Julio Coppola

Autor: Julio Coppola

Ingeniero Naval (UdelaR). Presidente de CLM (Corredor Logístico Multimodal); desarrollo y ejecución de proyectos en la logística de la hidrovía Paraguay-Paraná. Presidente del Instituto Panamericano de Ingeniería Naval. Gerente General de la ANP (2000-2005). Instuctor de TRAINMAR, UNCTAD (ONU). Dictó cursos sobre temas portuarios en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay.

  • Luar Roji

    Hola!

    En mi opinión las cebras son el peor invento de la historia del tránsito, tanto como peaton como conductor. Si por mi fuera, reemplazaria todas las cebras por semaforos.

    Sobre los semaforos, es vital que tengan alguna especie de coordinación, de lo contrario el transito se ve continuamente interrumpido y genera molestias de todo tipo.

    Y por ultimo, en los cruces mas complicados, creo que lomos de burro son mas eficientes que los semaforos. En la esquina de mi casa hay un cartel de pare y nadie lo respeta y hay choques todas las semanas. Un semaforo creo que podria ser igual de evitable, mas un lomo de burro no creo.

    Saludos!

  • Julio César Cóppola Alonso

    Luar, no te conmueve un poco que el lomo de burro siga «en actividad» toda la madrugada, todo el fin de semana, cada feriado, aún cuando nadie necesite que los autos se detengan para contaminar el barrio con polvo de frenos y humos de combustibes.
    ¿Alguien habrá hecho la cuenta de las divisas que gasta el país en petroleo, por tanta pérdida de energia acumulada?¿Cuánta nafta gasta cada auto para pasar de 5km/h a 45km/h? Multiplica por número de autos y por número de lomos de burro.

  • Carlos Cáceres

    El que escribió este artículo vive en otro planeta <:=( Hace 12 años vino un técnico alemán a ver que se podía hacer con el tránsito montevideano. Se fue espantado diciendo que nunca había estado en una ciudad donde se manejara tan mal. Si acá sacás los semáforos sería una masacre ! y hay sitios en que si no ponés lomos de burro, los conductores te pasan por arriba ! Casi nadie respeta las normas de tránsito en esta ciudad ! Parate un rato en cualquier cruce importante y lo ves. Cometen infracciones hasta en los semáforos ! En otras partes del mundo lo que sucede es que tienen cámaras por todos lados y radares indicadores de velocidad o sea que cuando te vas acercando el radar te "captura" y te marca a que velocidad vas. Y si te pasás estás multado !

  • Jose Maria Suche Rodriguez

    El verdadero problema es que en 60 años no se ha hecho nada, las calles son las mismas de hace 60 años, solo que las llenaron de semáforos, lomos de burro y cartelería mientras el parque automotor se multiplicó.
    Por otro lado, hay muchos conductores que son un verdadera amenaza y no se “acomodan” con ninguna multa, no les importa su vida propia y mucho menos la de los demás.
    Hay que hacer pasos a nivel en las avenidas principales, y sobre todo hacer las obras donde se necesita en vez de los espantoso e inútiles corredores que hicieron a costo faraónico. No soy ni ingeniero ni experto en nada, basta manejar por la ciudad para darse cuenta de lo que no ven los que cobran por ocuparse de estos temas.
    Y para terminar, en vez de ensanchar, reducen el espacio de las calles para hacer ciclovias por las que nadie circula, otro despropósito a contramano de la realidad. ¿Adonde va el dinero que recaudan?