Viernes, 5 de junio de 2015

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Si es ilógico, es uruguayo

Hay que hacer un enorme sacrificio para entenderlo. Sinceramente, cuesta una barbaridad comprender a qué obedece este estilo de organizar el fútbol, particularmente porque desde hace años está emparentado con la falta de sentido común.

Parece que en Uruguay inventaron el contraestilo de lo lógico y, lo peor de todo, es que impera irrefutablemente sin posibilidades de modificación alguna aunque por las oficinas de la Asociación Uruguaya de Fútbol desfilen diferentes autoridades. Cambian las personas, pero se mantienen de manera misteriosa las decisiones poco comprensibles.

Acá, en la tierra de los inventores de la vuelta olímpica, una vez tres puntos se fueron para la estratósfera, porque no los ganó el que venció en la cancha y tampoco el que lo hizo en los escritorios de la AUF. Acá, todo es posible. Si será así que a un jugador lo habilitaron, lo inhabilitaron, lo volvieron a habilitar y después otra vez le impidieron jugar después de que su equipo había salido campeón. Sencillamente, de locos.

Y que nadie lo dude. Lo que pasa en Uruguay no se repite en ninguna otra parte. El último ejemplo de este fútbol, donde el norte queda en el sur y el sur no existe ni en el poema de Mario Benedetti, se va a terminar de disputar la última fecha del Torneo Clausura cuando queda pendiente un fallo del Tribunal de Contiendas por los puntos que Danubio reclama por la inhabilitación del zaguero Santiago Fogst, quien jugó el 31 de mayo cuando su contrato con El Tanque Sisley había finalizado el día anterior.

Para que se entienda bien, la fecha culminará y el campeonato puede terminar con un campeón del Clausura pero sin posibilidades de resolver cuál es el tercer equipo que pierde la categoría y cuál es el sexto equipo que va a las copas internacionales.

Atenas y El Tanque Sisley, en el partido que obligará a uno de los dos a irse silbando bajito para la Segunda Profesional, a lo mejor tienen que esperar unos cuantos días para conocer su futuro. Si la victoria va para El Tanque de poco importará la decisión del tribunal de la AUF, porque al conjunto carolino ya no lo beneficiará una supuesta pérdida de puntos de su adversario. Lo mismo ocurrirá si gana Atenas. Pero el problema se aparecerá para el caso de que el partido termine igualado.

También a la espera de la discusión en las oficinas de la AUF puede quedar Racing, que se medirá con Peñarol en el Centenario. Con el quinto y sexto puesto de la Tabla Anual en juego, si Danubio recupera en la AUF lo que perdió en la cancha pueden alterarse las posiciones. ¿Qué estrategia utiliza la Escuelita de Sayago ante los aurinegros si a falta de 15 minutos el partido está igualado? El empate le sirve bajo la circunstancia actual, pero lo elimina bajo la otra perspectiva.

En ese marco dependiente de interpretaciones, sin definición clara antes que la pelota comience a rodar, Peñarol y River Plate, alejados de la polémica y de la falta de buenos criterios en el fútbol, van tras la conquista del Clausura.

El equipo de Pablo Bengoechea corre con la ventaja que le concede ese punto de diferencia logrado en la tabla de posiciones. A Peñarol, al menos en esta instancia, no lo afecta el complejo mundo de la AUF, y si logra lo que se estima es factible (los tres puntos ante Racing) será el finalista del Campeonato Uruguayo junto con Nacional.

Para que eso ocurra depende de la consistencia ofensiva que reina con el manejo de la pelota de Marcelo Zalayeta, de los pocos futbolistas que juega y hace jugar. El problema que puede presentársele a los dirigidos por Pablo Bengoechea es en el fondo, sobre todo porque no han sido capaces de mostrarse muy firmes y casi siempre otorgan ventajas importantes. A veces ha conseguido resolverlas Migliore, pero en otras oportunidades hasta el arquero se sumó al descontrol.

Quizás ahí, en las distracciones por arriba, en la inseguridad del sector izquierdo de la retaguardia carbonera, radique la esperanza de Racing -siempre y cuando repita lo que exhibió ante Nacional de mitad de cancha hacia adelante-, de poder adueñarse de la tarde futbolera del domingo.

En otra punta de Montevideo no será nada fácil para el milagroso River Plate de Guillermo Almada subir otro peldaño de la escalera que lleva hacia la gloria deportiva. En Jardines lo espera un herido Danubio, equipo que, fundamentalmente, quiere terminar con la racha de malos resultados consecutivos.

El increíble bajón deportivo que sufrió el elenco que compitió de igual a igual en la Libertadores contra conjuntos poderosos ha sido llamativo y lo pagó caro al entregar mucho antes de lo previsto el sueño que perseguía de ser el primer equipo denominado chico en conquistar el bicampeonato uruguayo. Si Danubio no reacciona, River puede meter otros tres puntos más. Claro, solamente levantará el trofeo del Clausura y se asegurará el lugar en la fase de Grupos de la Libertadores si Peñarol no suma las tres unidades ante Racing.

El jugar concentrado en la cancha y con el oído pegado a los gritos de los aficionados para saber qué está pasando en el otro lugar donde se juega por la conquista del título es también un aspecto crucial del fin de semana. El que menos nervios acuse, el que consiga romper antes que el otro el miedo escénico será el que mande un mensaje directo al corazón del otro.

Allí está la máxima emoción del Clausura y es lo único que escapa de la ilógica decisión que tomaron algunas personas en la AUF de jugar una fecha sin saber qué pasa con el fallo de un partido por el cual se reclamaron los puntos.

A lo mejor, el bendito Uruguay, como suele decir Sánchez Padilla, es tan milagroso que no hay empate entre Atenas y El Tanque Sisley, y a nadie le importa lo que decidan luego en la calle Guayabo.

Edward Piñón

Autor: Edward Piñón

Periodista desde 1983. Comentarista de Fox Sports, FSRadio Uruguay y de A Fondo. Comentarista de Radio Cero 104.3 y ex editor de Deportes de El Observador y El País. Columnista de El Telescopio.