Lunes, 2 de abril de 2018

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Siguen ganando los delincuentes

La última encuesta de “Equipos Consultores”, señala que el principal problema para los uruguayos sigue siendo la inseguridad (59%).

La realidad parece confirmar esa percepción reflejada en la encuesta de opinión pública. En efecto, el primer trimestre de este año 2018 cierra con una cifra abrumadora de homicidios.

Un nuevo record histórico, esta vez con 109 homicidios criminales en el trimestre.

Esto representa un aumento del 58% con relación a igual trimestre del año anterior.

40 homicidios más en el primer trimestre de 2018 con relación al de 2017.

A su vez, el mes de marzo particularmente, fue desde que se lleva registro (desde 1980) el mes con más homicidios en la historia del país.

Sucedió un homicidio cada 20 horas en este primer trimestre de 2018. Hay más homicidios que días en el mes. Promedialmente más de un crimen por día. Por ende este año representa una cifra realmente record.

Esta situación viene enmarcada en que en los 8 años de la gestión el actual ministro del interior, ocurrieron más de 2.000 homicidios. Cifra realmente alarmante para un país como el nuestro.

La sociedad viene siendo seriamente doblegada por una delincuencia cada vez más violenta y las autoridades parecen resignadas e impotentes. Siguen ganando los delincuentes.

La inseguridad agobia. Cuando en un país se vive un clima de impunidad delictiva, sumado a una mala gestión, la inseguridad crece.

Todo empezó en el primer gobierno del Frente Amplio, con un ministro, que parecía más preocupado por los victimarios que por las víctimas. Y donde en los sucesivos gobiernos tendieron a preocuparse más por tener menos delincuentes presos. Cuando lo que debería preocupar es tener menos criminales en las calles, cometiendo delitos.

Se ha venido naturalizando la violencia, con una resignación alarmante y ello debería ser la mayor preocupación. No podemos resignarnos a la naturalización de los delitos y homicidios. Un niño de 12 años jugaba frente a una escuela, a plena luz del día, y recibió un disparo que lo dejó en estado crítico, aunque la bala no era para él. Esto es brutal.

Ayer la víctima fue una cajera de un supermercado, hoy un niño de escuela jugando en una plaza, después el joven hijo de una comerciante en Salto, mañana cualquiera de nosotros.

La constante de muertos y heridos, de asaltos y rapiñas, de golpes a remesas y redes de pagos, a shoppings, a más de 30 cajeros automáticos, asonadas en avenidas, y hasta los casos de familias humildes expulsadas de sus casas por narcotraficantes, ilustra hasta el grado que se ha llegado. Y cuando se alcanza la situación límite en que las víctimas del delito son los propios policías (han rapiñado ya a varios) significa que el desborde es gravísimo. Un país donde hasta la policía es víctima de la inseguridad, es un país con un muy grave problema.

Es grande la angustia de la gente. Muchas personas sienten temor de dejar su casa sola o salir de ella. Hay un sentimiento de orfandad. Que hoy la gente festeje que la robaron y no la mataron es un horror. Si no se está seguro en un lugar (casa, escuela, trabajo, calle) es porque las autoridades no dan las garantías suficientes y no cumplen con sus obligaciones y responsabilidades con eficacia.

Cada día la gente gasta más en cerraduras, rejas, alarmas, seguros, guardias, etc. tratando de protegerse del auge delictivo. Es precisamente la inseguridad lo que más le ha cambiado la vida a la gente. Donde el problema no es solo la cantidad de delitos, sino su violencia. Así gana terreno el repliegue de la sociedad ante la criminalidad desbocada. Y ello implica pérdida de libertad.

A su vez, hay una pérdida de control de territorios que es consecuencia directa de una mala gestión; un conjunto de políticas erróneas y el abandono en barrios donde se necesita una fuerte y correcta presencia del Estado.

Paradigmáticamente, el Ministerio del Interior, ofrece, “talleres de cómo actuar ante un asalto”. La función de esa cartera de Estado no es dictar “talleres”, sino la prevención, disuasión y represión del delito. No se termina de entender que la responsabilidad es brindar seguridad y atrapar a quien delinque. Y que no es dando talleres, como se combate el delito. La función no puede ser resignarse a enseñarnos a cómo actuar cuando nos roban. Es el reconocimiento tácito del fracaso. Los delincuentes ganan nuevamente y pierde la gente trabajadora y honesta.
En contrapartida, el presupuesto destinado al Ministerio del Interior se multiplicó casi por 4; y está mucho mejor en cantidad de funcionarios, en armamento, en vehículos, en equipamiento, en tecnologías, en mejores salarios, en absolutamente todo. Sin embargo, los uruguayos no tienen una mejor en seguridad.

La responsabilidad por la inseguridad no puede atribuírsela a la sociedad. Decir “la culpa es de la sociedad”, es la frase perfecta para que la culpa no sea de nadie y que todo siga igual. Asimismo no es válido generalizar en el Estado. En seguridad no fracasa el Estado, fracasa quien lo gestiona: el gobierno. Y tampoco tiene culpa la prensa, por informar la realidad.

Delinquir parece haberse transformado en un “negocio próspero” ante la mala gestión de los recursos, de la falta de resolución de los delitos, la ausencia del Estado, y de algunas disposiciones del nuevo Código del Proceso Penal, entre otros aspectos.

Como están las cosas, los únicos parecería que se sienten seguros son los delincuentes. En efecto, buena parte del problema radica en que el mayor aliado de la delincuencia se llama impunidad.  Esto es gravísimo. Que los delincuentes pierdan el miedo a robar y hasta matar como está ocurriendo, resulta peligrosísimo.

Ahora bien, ¿Cómo se empieza a revertir este gran problema? Una mirada a políticas anti delictivas con buenos resultados, en otros países y ciudades, permiten recoger algunas ideas:

– Prevención y disuasión. Más Policías, más patrullaje (por cuadrícula con baja rotación del personal para que conozca zona, los vecinos y el movimiento habitual y normal), y más Policía Comunitaria. -Cambio clave a nivel tecnológico. Sistemas para saber dónde desplegar a los policías, dónde se cometen los crímenes y qué impacto tiene ese despliegue en las tasas de criminalidad (CompStat). Más rápida respuesta y mapa del delito para conocer zonas o puntos calientes. -Fuerte intervención urbana y de planes educativos y sociales: a- Centro educativos modelos, nuevos atractivos y llamativos, de tiempo completo que convoquen a jóvenes, con actividades de juegos, alimentación, deportes, etc.; b- Plazas nuevas, limpias, equipadas y con actividades; c- Centros polideportivos, d- Centros de atención de adicciones y de desintoxicación, con acceso inmediato a sicólogos, médicos, asistentes sociales, etc.; e- Iluminación, limpieza, urbanización de calles y veredas. -Cambios en la estrategia policial. Potenciando las investigaciones y la inteligencia, a fin de aclarar más delitos. Velando fuertemente a las violaciones menores de la ley para evitar delitos más graves.-Más y mejor legislación (ejemplos, modificaciones al nuevo CPP; Limitación de los beneficios excarcelatorios para delincuentes reincidentes y habilutales; Regla de la “Reincidencia múltiple”; agentes encubiertos, infiltrados, figuras del colaborador o informante, arrepentido, etc.).-Rehabilitación efectiva. Cabe consignar que la reinserción social debe ser un objetivo a cumplir de la condena, pero su fin primero y principal es la protección social de la mayoría silenciosa que no delinque.

Corolarios. Hay que dar vuelta la página, de un modelo agotado y que ha demostrado no obtener los resultados esperados. La tarea del Ministerio del Interior debe ser proteger a la gente. Para alcanzar un propósito no basta con imaginarlo o soñarlo, son las acciones concretas, el pragmatismo, la buena gestión y esfuerzo lo que nos acercará día a día a lograrlo.

inseguridad encuesta

Equipos Consultores | Subrayado

Guillermo Maciel

Autor: Guillermo Maciel

Doctor en Derecho y Ciencias Sociales. Doctor en Diplomacia. Docente de la Universidad de la República; de la Universidad de la Empresa y de otros centros de estudios superiores. Director General del Ministerio del Interior de la República Oriental del Uruguay de 1999 a 2005. También se desempeñó como asesor del Ministro del Interior durante 1998. Asesor del Comité Nacional de Calidad de la Presidencia de la República de 1996 a 1999. Director del Observatorio en Seguridad de la Fundación Propuestas. Consultor especializado en seguridad ciudadana; y autor de varios trabajos publicados sobre la materia.

  • Manuel Patrón Mederos

    ¡Viva la Pepa!

    Como es de público conocimiento y gracias a la fiscal Gabriela Fossati que destapó el tarro y luego desenredó la madeja la fiscal Brenda Puppo,quien dictamina si se da trámite a una denuncia,si se archiva y a qué fiscal se designa en caso de darle trámite,es el departamento de Depurización,Priorización y Asignación(DPA).
    Más adelante se verá que este es un punto muy importante para establecer una manifiesta y flagrante contradicción.

    El fiscal de Corte informó antes de Turismo sobre un notable crecimiento de las denuncias a partir del primero de noviembre de 2017.
    No informó,en cambio,de que existen operadores judiciales que hacen todo lo posible y con descacharrante esmero para que disminuyan las denuncias.

    Por ejemplo,en el local de la fiscalía de Las Piedras—donde a veces se estacionan autos con dos ruedas arriba de la vereda y dos ruedas en la calle en un lugar que está prohibido el estacionamiento de vehículos—,una víctima presentó una denuncia por amenazas de muerte y tentativa de homicidio.Quien dijo ser fiscal Adscripta y dijo ser Peiran de apellido,le masculló a la víctima antes de Turismo,que su denuncia no correspondía al área penal:que fuera a un juzgado Civil o de Paz.Quien dijo ser fiscal Adscripta y dijo ser Peiran de apellido,se levantó,dijo que no tenía más tiempo,enfiló rumbo a la puerta,apagó la luz del box y se retiró mientras la víctima caminaba detrás.
    Se nota que quien dijo ser fiscal Adscripta y dijo ser Peiran de apellido se encontraba apurada.Sino,tal vez,le hubiese descerrajado a la víctima,también,que fuera a una fiscalía de Aduana.

    Lo curioso del caso es que la DPA le dio trámite a la denuncia.
    La víctima,mientras tanto,se pasó todo Turismo encerrada en su casa rascándose la cabeza como perro con pulgas.◘